El
pasado viernes un artículo de opinión publicado
por el portal financiero de la CNN introdujo un nuevo elemento
de duda sobre el futuro a corto plazo de la economía estadounidense.
¿Es posible que la falta de experiencia de Ben Bernanke
provoque una recesión?
El texto, obra de Chis Isidore,
uno de los columnistas del portal de Internet, tuvo una visibilidad
inusual para este tipo de trabajos. Fue durante varias horas la
noticia de apertura de la página web. Isidore empezaba
por recordar que tras la salida del actual vicepresidente de la
Reserva Federal, Roger Ferguson, que va a producirse en un plazo
de un mes, dejará de haber demócratas en el Comité
Abierto. Y puesto que este año hay que elegir sustitutos
para cuatro de los siete bancos centrales del sistema, a finales
de 2006, va a producirse un hecho que sólo ha ocurrido
antes dos veces en la historia: Todos los miembros del órgano
de decisión de la política monetaria estadounidense
habrían sido designados por un mismo presidente, George
Bush. Lo mismo que sucedió con Ronald Reagan en 1988 y
con Franklin Roosevelt en 1936.
Advertencias.
El columnista advertía así al presidente de la responsabilidad
real que tendría con esta elección. Especialmente
por su temor a que, con tanto novato en la institución
monetaria, la necesidad de establecer ante los mercados una reputación
de luchadores implacables contra la inflación, se imponga
sobre las verdaderas necesidades de la economía estadounidense
y se produzcan más aumentos en los tipos de interés
de los que realmente serían necesarios. Tantos como para
que pudiera producirse una recesión este mismo año.
La estela de Isidore, su tesis y sus dudas, ha tenido un amplio
eco en la prensa especializada estadounidense. La excesiva dependencia
que tiene el modelo de crecimiento de la economía de EEUU
del gasto del consumidor es la principal preocupación.
Votos. Según
algunos columnistas, al Partido Republicano le conviene llegar
a noviembre, con el crecimiento económico y el empleo en
un momento boyante, no con la inflación baja. Esa es la
explicación que dan al fuego graneado que cae sobre Bernanke.
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