La
industria azucarera de la isla, antiguo motor económico
de Cuba, vuelve a atraer la atención de las autoridades
cubanas, incluida la del propio comandante Fidel Castro, que han
recobrado el interés por impulsar este sector. La subida
de los precios del azúcar en el mercado internacional y
la aparición del etanol como biocombustible sustitutivo
de la gasolina tienen la culpa.
Las continuas subidas del precio
del barril de petróleo y la cada vez mayor escasez del
crudo, requiere, según algunos expertos, que se busquen
biocombustibles alternativos a la gasolina. El etanol que se produce
con la caña de azúcar suena como uno de
los principales biocombustibles que se utilizarán en el
futuro. Este hecho explica el repentino interés del Gobierno
de la isla en reconstruir la industria azucarera de Cuba.
Fidel Castro se reunió
el 14 de febrero con miembros del Ministerio del Azúcar
y del Partido Comunista, para revitalizar el sector azucarero.
Durante la reunión, según Granma, se intentó
plantear un plan de acción para incrementar la producción
de azúcar.
Días después,
Ulises Rosales del Toro, ministro de Azúcar, aseguró
a la prensa local que la producción de azúcar pasó
de las 7.000 a las 14.000 toneladas diarias. Además, según
informó el ministro, ha aumentado la cantidad de caña
para ser molida y se han producido mejoras en el rendimiento de
28 fábricas, noticias muy positivas de cara a la reestructuración
que el Gobierno cubano quiere hacer en la industria.
Los expertos han hablado sobre
la posibilidad de que con esta iniciativa, una parte de los más
de 570.000 azucareros cubanos (el 10% de la población activa
del país) que se quedaron sin su empleo tras el plan de
desmantelación del sector en el año 2002 recuperarían
su labor en esta industria.
Hasta la década de los
90, la industria azucarera de la Isla fue siempre la principal
fuente de ingresos de divisas para la economía de Cuba.
Después de estos años y del cierre de 70 centrales
azucareras, cuando parecía que el sector del azúcar
no recobraría su antigua significación, se ha producido
la sorpresa: parece que esta industria volverá a ser esencial
para el desarrollo económico de la isla.
El etanol es uno lo los principales
biocombustibles sustitutivos de la gasolina y, gracias a él,
algunos azucareros cubanos volverán a cortar caña.
La culpa de todo la tiene George Bush. El presidente estadounidense
declaró que las naciones deberían buscar combustibles
alternativos a la gasolina, por lo que muchas miradas se dirigieron
a la isla por gran capacidad para producir azúcar.
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