Como
ya adelantó Americaeconomica.com, Petroleos de Venezuela
(Pdvsa) culminó el pasado 14 de marzo la recompra de todos
los bonos que tenía en el mercado estadounidense por un
valor total de 83 millones de dólares (68,66 millones de
euros). Una información que fuentes de la petrolera estatal
venezolana anticiparan a este medio el 9 de febrero.
Tras esta recompra de sus bonos,
Pdvsa consigue su retirada de la Comisión de Valores de
EEUU (SEC), un organismo que exige la entrega de información
contable auditada de los emisores de deuda. De esta manera, la
petrolera ya no tendrá que rendir más cuentas ante
el supervisor estadounidense, y pone así punto y final
a unos conflictos entre ambas partes que surgieron por la impuntualidad
que Venezuela tenía a la hora de entregar sus informes
financieros a la SEC. Aunque según el Gobierno de Hugo
Chávez, estos retrasos se produjeron por el desorden administrativo
que había producido el paro petrolero de finales de 2002.
Rafael Ramírez, el Ministro
de Energía y presidente de Pdvsa, explicó, en una
entrevista concedida al diario venezolano El Nacional,
que la petrolera venezolana "entró en la SEC a raíz
de la moda surgida en torno a la emisión de deuda en el
mercado estadounidense". Este hecho proporcionaba un cierto
prestigio en el sector. Pero ahora, según añadió
Ramírez, se han dado cuenta que esta reputación
es muy válida para las empresas privadas, algo que compañías
estatales como Pdvsa no necesitan.
Lo que sí necesita Petróleos
de Venezuela son buques petroleros, como ya aseguraran fuentes
de esta compañía a Americaeconomica.com.
La idea es ampliar su flota para las exportaciones de crudo, pero
las negociaciones llevadas a cabo al respecto aún no han
finalizado. Tanto es así que, una semana después
de que el Sindicato Nacional de la Industria de la Construcción
Naval de Brasil (Sinaval) confirmara que seis astilleros del país
construirán 36 buques petroleros para Pdvsa, Brasil y Venezuela
recelan de que esta operación se pueda cerrar.
Sinaval valoró estos buques
petroleros en 3.000 millones de dólares (2.520 millones
de euros), pero éste es un precio que Venezuela considera
demasiado elevado. Por ello, el diario Valor Económico
anunciaba la posibilidad de que los barcos posiblemente iban a
estar financiados por el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil
(BNDES), aunque el presupuesto del Gobierno venezolano no sobrepasara
los 2.000 millones de dólares (1.670 millones de euros)
según informaciones detalladas en Descifrado.com.
Un hecho que sorprende es que el
precio de los buques anunciado por Sinaval tampoco convence a
Brasil, ya que los astilleros brasileños trabajan con presupuestos
todavía más elevados. Un buque hecho en Brasil cuesta
casi el doble que cualquier otro del mercado internacional.
La polémica continúa
porque en ambos países han saltado rumores de que al presidente
Hugo Chávez no le ha sentado nada bien no ser él
quien diera el anuncio de la compra de los barcos, ya que éste
correspondió al secretario general de Sinaval, Sergio Leal.
El presidente venezolano quería hacerle un favor a Lula
da Silva que repercutiría en la campaña electoral
del mandatario brasileño. Si el trato se cerrara, con esta
inversión millonaria en los astilleros se crearían
10.000 puestos de trabajo.
Además del desmentido de
Pdvsa sobre el cierre del trato con Sinaval, fuentes de la petrolera
también han asegurado a Americaeconomica.com que
la compañía no tiene previsto abrir ninguna oficina
en Colombia. Esta confirmación se produjo tras los rumores
que aparecieron en la prensa local venezolana donde se indica
que la nueva delegación se inaugurará a finales
de abril en Bogotá.
Los diarios colombianos también
publicaban la noticia esta semana, indicando que Pdvsa instalará
una oficina en Colombia para facilitar el desarrollo de proyectos
binacionales. Entre ellos, figura la construcción de un
gasoducto de 200 kilómetros de longitud que unirá
los yacimientos de gas natural colombianos situados en el Caribe
con los campos petroleros venezolanos en Maracaibo.
En este proyecto Colombia
sólo aportará los hidrocarburos, mientras que Venezuela
y la Corporación Andina de Fomento (CAF) se harán
cargo de la financiación con 300 millones de dólares
(254 millones de euros). Las mismas fuentes afirmaron que la construcción
de este gasoducto sigue en marcha y que en estos momentos se están
realizando los estudios de factibilidad, que se seguirán
impulsado sin la necesidad de abrir una delegación en Bogotá.
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