Itaú va a convertirse en uno de los elemenos clave de la reorganización del sector financiero portugués, iniciada por la OPA lanzada esta semana por BCP sobre BPI. El banco brasileño es el principal accionista de BPI con un 16,1% del capital por delante de La Caixa, Allianz y el Banco Santander. De la decisión de los responsables de la entidad brasileña puede depender el éxito o fracaso de la operación.
Claro que no es la única OPA que ha venido a sacudir el panorama industrial portugués. En las últimas semanas, algunos de los principales bancos y compañías del país se han visto sacudidos por OPA hostiles. Unas operaciones en las que participan las principales familias del país y que, por el momento, no están mal vistas por el Gobierno. Especialmente porque las corporaciones seguirían en manos nacionales.
El último gran movimiento ha sido el protagonizado por BCP y BPI. La operación ha sido calificada de ‘maestra’ por algunos analistas porque BCP ha presentado su oferta antes de que cualquier otro grupo se interesara por BPI. Y en Lisboa se comenta que entidades españolas como Santander o BBVA, especialmente esta última, estaban muy atentos.
BCP ha aprovechado el buen momento actual en el que dispone de gran liquidez tras vender el negocio asegurador y después de haber cancelado su 'aventura' en Rumanía.
Además, la OPA, que ha sido rechazada por el consejo de BPI va a implicar a grandes familias del país. "BCP es más portuguesa que BPI", dice un experto del sector financiero luso, quien añade que en el capital de la primera están grupos como Teixeira Duarte, propietario de la segunda constructora del país, o José de Mello. La familia Mello es muy poderosa en el sector de salud y en las autopistas, donde posee el 30% de Brisa, principal concesionaria portuguesa con un 80% del mercado. En BPI está Espirito Santo Group, controlado por la familia Espirito Santo, con algo más de un 2% del capital. Por ahora no se han pronunciado.
De materializarse la operación, Teixeira Duarte y Mello seguirían siendo accionistas de referencia junto a otros grupos internacionales como el holandés Eureko (participado por Rabobank), el belga Fortis Bank o el Banco Sabadell.
La OPA contaría con apoyo político, especialmente del entorno del nuevo presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, dado que el actual presidente del consejo de BCP, Paulo Jorge Teixeira Pinto, fue miembro del Gobierno de Cavaco Silva entre 1991 y 1995.
En cualquier caso, el nuevo presidente no se ha pronunciado, "ni lo hará directamente", dicen en Portugal, ni tampoco el Gobierno. Claro que, el Gabinete del socialista José Sócrates sí podría tener una posición que quedaría reflejada en la decisión de Caixa Geral de Depositos, principal banco estatal, que tiene un 3,05% de BCP.
Telecomunicaciones. Si el sector bancario se ha visto agitado, lo mismo se puede decir de las telecomunicaciones. Sonae, el grupo del poderoso empresario Belmiro de Azevedo, lanzó una OPA por el 100% de Portugal Telecom a principios de febrero. El magnate es, en principio, el favorito para quedarse con la compañía, de la que Telefónica tiene un 9,96%. La opinión pública no lo ha visto mal porque Portugal Telecom seguiría en manos lusas y se evitaría que la mayor empresa del país por volumen de ingresos fuera presa de algún 'depredador'.
Ahora bien, podrían plantearse otras opciones. Miguel Pais de Amaral, presidente de Media Capital (compañía del sector audiovisual controlada por Prisa), admitió a principios de esta semana que estaba en negociaciones con un grupo de inversores de capital privado para lanzar una OPA sobre Portugal Telecom alternativa a la de Belmiro de Azevedo. Entre estas firmas figuran Kohlberg Kravis Roberts, Providence y Blackstone.
En cualquier caso, la última palabra la pueden tener los accionistas de referencia de la operadora lusa entre los que figuran el Espirito Santo Group y el empresario local Patrick Monteiro de Barros. Entre ambos poseen un 10% del capital.
Posición pública. Al igual que sucedía en BCP, algunos expertos no descartan que el Gobierno pueda influir en la operación. Para empezar porque la citada Caixa Geral de Depositos mantiene un 5,14% del capital. La entidad tampoco ha querido pronunciarse todavía, quizá a la espera de que se presente alguna nueva oferta. Energía. Donde no va a haber movimientos, al menos por ahora, es en la energía, sobre todo tras las recientes reorganizaciones en Galp y EdP. En la petrolera, la presencia portuguesa se ha consolidado tras la reciente adquisición del 14% que tenía EdP por parte del empresario Americo Amorim. Este se convirtió en el segundo accionista de Galp por detrás de la italiana ENI. Ahora bien, el Estado posee en torno a 30% de forma directa y otro 18,3% a través de la Rede Eléctrica Nacional, que todavía es pública.
De todas maneras, la irrupción de empresas energéticas extranjeras en el sector está todavía muy limitada. Esta semana, los responsables de la autoridad reguladora lusa aseguraron que la implantación del mercado ibérico de la energía (Mibel) va a retrasarse y justificaban su opinión en los problemas políticos que había a ambos lados de la frontera. |