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Año 2006 - Viernes, 17 de marzo
 
Reportaje
 
El hallazgo del nuevo pozo petrolero en México cuestiona la capacidad de Pemex
 
Yacimiento a la espera

Soledad Pacheco

 

El descubrimiento de un yacimiento de petróleo en aguas mexicanas plantea de nuevo el debate sobre la necesidad de una reforma de la Constitución de la nación azteca en relación a la financiación de la petrolera estatal Pemex. Al frente, dos posturas opuestas: la del presidente Vicente Fox, que respalda la apertura, y la del candidato del PRD, López Obrador, que se opone.

El nuevo pozo de petróleo, descubierto por Pemex en las aguas territoriales mexicanas del Golfo, ha suscitado cierta controversia acerca de la capacidad de explotación de la compañía. La mayoría de los expertos considera, en consonancia con la línea que parece seguir Fox, que la entidad azteca haría bien en contar con la ayuda de capital extranjero para beneficiarse del nuevo hallazgo. Pero el debate surge con el cada vez más en alza candidato a la presidencia del Estado, el perredista Andrés Manuel López Obrador, quien se declara en contra de la apertura de la petrolera a cualquier capital privado, una postura en su opinión, neoliberal.

Además, para el integrante del PRD la renovación del sector energético no supone una prioridad porque no responde a las necesidades del país, que giran en torno a reducir los índices de pobreza y la creación de empleo. En cuanto la solución para la actual situación de endeudamiento de Pemex (3.309 millones de euros en 2005), que merma su capacidad y recursos, se limitaría a la lucha contra la corrupción interior, para restablecer así su facultad de autofinanciación.

Pero los expertos consultados por la prensa estadounidense no opinarían que esto fuera suficiente ya que, según ellos, Pemex no tiene experiencia en la extracción de petróleo en aguas profundas. Y no dispondría de capacidad finaciera suficiente, porque, a pesar de los altos precios del barril de crudo, la petrolera azteca entrega al Estado el 60% de los ingresos, en concepto de impuestos.

Para entenderlo hay que recordar que Pemex es una empresa de financiación exclusivamente estatal y que tal precepto lo recoge la Constitución como inamovible, lo que implica que a la petrolera se le impide trabajar conjuntamente con cualquier entidad en el interior de las fronteras mexicanas. El problema surge en los últimos tiempos cuando Pemex parece no afrontar los gastos y sus pérdidas se incrementan hasta más de 3.000 millones de euros en 2005, teniendo que abonar un 60% de los beneficios al Estado. Si a todo ello le añadimos que hablamos de la principal fuente de ingresos del país, podríamos concluir que se trata de un castillo de arena a punto de derrumbarse.

Las distintas organizaciones partidistas aspirantes a la Presidencia del Gobierno han basado sus campañas electorales en torno al dilema, y el resultado ha sido dos posturas enfrentadas, como decíamos antes, a favor y en contra de dicha apertura. El partido en el poder, Partido de Acción Nacional (PAN), con Vicente Fox al frente, concluye que una reforma energética en dicho sentido facilitaría las cosas, pero el veto de la posición dominante en el poder legislativo, Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha frustrado todas sus tentativas durante su mandato.

El PAN tiene que lidiar ahora con las próximas elecciones presidenciales del 2 de julio, en las que se encuentra desplazado al segundo lugar, según las encuestas, con 10 puntos porcentuales de diferencia respecto al gran favorito, el PRD de López Obrador, con un 42% de los votantes, y claro defensor de una política estadista en lo que se refiere a los hidrocarburos de Pemex.

Por su parte, el PRI, último en las encuestas con un 24%, plantea su propia batalla interior al respecto con una clara división de posturas que enfrenta a ciertos integrantes contra su propio candidato a la presidencia, Roberto Madrazo.

La corriente disidente interna del PRI en su campaña contra Madrazo, que sostiene la necesidad de la apertura al capital privado y extranjero, ha decidido apostar por el aspirante del PRD, López Obrador, con el que dice sentirse más identificado. Así, el senador del Estado de Puebla, Manuel Bartlett Díaz, declaró hace unos días que la postura del candidato no es una posición priísta y ratificó que Madrazo está en tercer lugar en las encuestas para las próximas elecciones presidenciales, previstas para el mes de julio. El legislador añadió que el tabasqueño seguirá cayendo en las encuestas porque no representa los intereses de los ciudadanos.

En todo este revuelo aparece el nuevo pozo de petróleo del Golfo de México. Un yacimiento que se encuentra a unos 97 kilómetros de la costa y a unos cinco de profundidad y dispondría de reservas comprobadas de más de 10.000 millones de barriles, lo que supondría un respiro para un país que todavía es el quinto productor de crudo del mundo, pero cuyas reservas podrían haberse agotado en un plazo de once años.

Con las próximas elecciones a menos de cuatro meses, la solución está en manos de unos políticos que parecen no ponerse de acuerdo. Ya que con Fox al poder las reformas no se llevarían a cabo, por el veto de la oposición, y con la supuesta victoria del favorito miembro del PRD, López Obrador, la situación no mejoraría sin una mayoría legislativa y un gran fajo de billetes en el bolsillo.

 
 

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