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El descubrimiento de un yacimiento de petróleo en aguas
mexicanas plantea de nuevo el debate sobre la necesidad de una
reforma de la Constitución de la nación azteca en
relación a la financiación de la petrolera estatal
Pemex. Al frente, dos posturas opuestas: la del presidente Vicente
Fox, que respalda la apertura, y la del candidato del PRD, López
Obrador, que se opone.
El nuevo pozo de petróleo,
descubierto por Pemex en las aguas territoriales mexicanas del
Golfo, ha suscitado cierta controversia acerca de la capacidad
de explotación de la compañía. La mayoría
de los expertos considera, en consonancia con la línea
que parece seguir Fox, que la entidad azteca haría bien
en contar con la ayuda de capital extranjero para beneficiarse
del nuevo hallazgo. Pero el debate surge con el cada vez más
en alza candidato a la presidencia del Estado, el perredista
Andrés Manuel López Obrador, quien se declara
en contra de la apertura de la petrolera a cualquier capital privado,
una postura en su opinión, neoliberal.
Además, para el integrante
del PRD la renovación del sector energético no supone
una prioridad porque no responde a las necesidades del país,
que giran en torno a reducir los índices de pobreza y la
creación de empleo. En cuanto la solución para la
actual situación de endeudamiento de Pemex (3.309 millones
de euros en 2005), que merma su capacidad y recursos, se limitaría
a la lucha contra la corrupción interior, para restablecer
así su facultad de autofinanciación.
Pero los expertos consultados
por la prensa estadounidense no opinarían que esto fuera
suficiente ya que, según ellos, Pemex no tiene experiencia
en la extracción de petróleo en aguas profundas.
Y no dispondría de capacidad finaciera suficiente, porque,
a pesar de los altos precios del barril de crudo, la petrolera
azteca entrega al Estado el 60% de los ingresos, en concepto de
impuestos.
Para entenderlo hay que recordar
que Pemex es una empresa de financiación exclusivamente
estatal y que tal precepto lo recoge la Constitución como
inamovible, lo que implica que a la petrolera se le impide trabajar
conjuntamente con cualquier entidad en el interior de las fronteras
mexicanas. El problema surge en los últimos tiempos cuando
Pemex parece no afrontar los gastos y sus pérdidas se incrementan
hasta más de 3.000 millones de euros en 2005, teniendo
que abonar un 60% de los beneficios al Estado. Si a todo ello
le añadimos que hablamos de la principal fuente de ingresos
del país, podríamos concluir que se trata de un
castillo de arena a punto de derrumbarse.
Las distintas organizaciones
partidistas aspirantes a la Presidencia del Gobierno han basado
sus campañas electorales en torno al dilema, y el resultado
ha sido dos posturas enfrentadas, como decíamos antes,
a favor y en contra de dicha apertura. El partido en el poder,
Partido de Acción Nacional (PAN), con Vicente Fox al frente,
concluye que una reforma energética en dicho sentido facilitaría
las cosas, pero el veto de la posición dominante en el
poder legislativo, Partido Revolucionario Institucional (PRI)
ha frustrado todas sus tentativas durante su mandato.
El PAN tiene que lidiar ahora
con las próximas elecciones presidenciales del 2 de julio,
en las que se encuentra desplazado al segundo lugar, según
las encuestas, con 10 puntos porcentuales de diferencia respecto
al gran favorito, el PRD de López Obrador, con un 42% de
los votantes, y claro defensor de una política estadista
en lo que se refiere a los hidrocarburos de Pemex.
Por su parte, el PRI, último
en las encuestas con un 24%, plantea su propia batalla interior
al respecto con una clara división de posturas que enfrenta
a ciertos integrantes contra su propio candidato a la presidencia,
Roberto Madrazo.
La corriente disidente interna
del PRI en su campaña contra Madrazo, que sostiene la necesidad
de la apertura al capital privado y extranjero, ha decidido apostar
por el aspirante del PRD, López Obrador, con el que dice
sentirse más identificado. Así, el senador del Estado
de Puebla, Manuel Bartlett Díaz, declaró hace unos
días que la postura del candidato no es una posición
priísta y ratificó que Madrazo está
en tercer lugar en las encuestas para las próximas elecciones
presidenciales, previstas para el mes de julio. El legislador
añadió que el tabasqueño seguirá cayendo
en las encuestas porque no representa los intereses de los ciudadanos.
En todo este revuelo aparece
el nuevo pozo de petróleo del Golfo de México. Un
yacimiento que se encuentra a unos 97 kilómetros de la
costa y a unos cinco de profundidad y dispondría de reservas
comprobadas de más de 10.000 millones de barriles, lo que
supondría un respiro para un país que todavía
es el quinto productor de crudo del mundo, pero cuyas reservas
podrían haberse agotado en un plazo de once años.
Con las próximas elecciones
a menos de cuatro meses, la solución está en manos
de unos políticos que parecen no ponerse de acuerdo. Ya
que con Fox al poder las reformas no se llevarían a cabo,
por el veto de la oposición, y con la supuesta victoria
del favorito miembro del PRD, López Obrador, la situación
no mejoraría sin una mayoría legislativa y un gran
fajo de billetes en el bolsillo.
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