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Año 2006 - Viernes, 10 de marzo
 
Reportaje
 
El presidente de Brasil vuelve a enfrentarse con los radicales del PT
 
La izquierda reta otra vez a Lula

Americaeconomica.com

 

La política económica mantenida por la Administración de Brasil durante los últimos meses, que propició una escalada de Lula da Silva en los sondeos de intención de voto, comienza a ser mal vista. Dentro del gubernamental Partido de los Trabajadores (PT), circula un documento que exige cambios en la estrategia económica.

Fue el pasado domingo cuando se supo que circulaba un texto entre los dirigentes del PT que defiende cambios en la política económica de Lula. Lo más impactante de este documento es que fue redactado por Marco Aurelio García, amigo personal del presidente, además de asesor del mismo. El escrito acusa al Gobierno de ineficiencia en materia económica, basándose en los datos del año 2005, entre los que destaca un crecimiento del 2,3 % del PIB.

Esta situación ha sentado especialmente mal al propio presidente de Brasil, quien ha declarado que su partido está alimentando a la oposición, e incluso ha acusado a algunos dirigentes del partido de comportarse como si estuviesen en la misma. A su vez ha declarado que si su partido no tiene “juicio”, lo ignorará. También el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, comparte la opinión de Lula, y ha mostrado su enfado ante esta situación.

Sin embargo, Garcia, el autor del documento, ha manifestado su desconcierto ante la mala interpretación del mismo por parte de compañeros de partido. Según el asesor de Lula, el documento no deja de reconocer los avances del Gobierno en materia económica y que, precisamente, a raíz de ese crecimiento, ahora se pueden plantear nuevos avances y retomar el crecimiento de la economía.

Por otra parte, el ala más radical del partido ha denunciado públicamente el inmovilismo económico del Gobierno. Esta denuncia está liderada por el secretario general del PT, también diputado estatal, Raúl Pont y la diputada federal María do Rosario. Ambos diputados afirmaron, en una entrevista publicada el pasado domingo, que creen que Lula tendrá que tener en cuenta las posiciones del partido, y “afrontar un cambio en la política de intereses”.

Pero los intengrantes del PT no han sido los únicos en criticar la política económica de la Administración. La representación de la Iglesia católica brasileña ha manifestado sentirse en contra de las políticas tanto económicas como sociales aplicadas por el presidente del país. La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) aseguró que el Gobierno ha frustrado las expectativas de la sociedad que esperaba medidas más eficaces de distribución de la renta y de combate a la desigualdad.

El secretario general de la CNBB, Odilo Pedro Scherer, calificó, en rueda de prensa, a Brasil como un paraíso financiero, en alusión a las ganancias obtenidas por los principales bancos del país en 2005. En este sentido, Bradesco e Itaú revelaron en sus informes la semana pasada haber conseguido los mayores ingresos de su historia el año pasado, con 2.575 millones de dólares (2.172 millones de euros) y 2.345 millones de dólares (1.798 millones de euros) respectivamente.

Además, el arzobisco en Sao Paulo, Claudio Hommes, criticó el bajo crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de Brasil en 2005, que registró un 2,3%. El representante de la Iglesia católica en esta capital subrayó que el PIB es inferior al que se estimaba y poco más elevado que se ha alcanzado en Haití.

Por su parte, el diputado del PT, Marco Maia, admitió el derecho de la Iglesia a tener una posición en temas políticos y económicos aunque destacó las conquistas logradas por la gestión de Lula. El legislador del PT mencionó como ejemplos la creación de 3,7 millones de nuevos puestos de trabajo y el aumento del 17% el salario mínimo de los trabajadores, que en abril pasará de 300 a 350 reales (de 109 a 127 euros).

Aprovechando la intervención de ambas personalidades del catolicismo, un programa de televisión brasileño lanzó una encuesta a sus telespectadores en la que se preguntaba si la Iglesia debía tener una posición en relación a las políticas aplicadas por Lula. De los que respondieron, un 61% se mostraron de acuerdo, frente al 39% que se manifestaron en contra.

Nueva rebaja. Sin embargo, las críticas no han impedido que el Banco Central de Brasil (BC) haya aprobado una nueva rebaja de 0,75 puntos porcentuales en la tasa selic (tipos de interés de referencia brasileño), con lo que este indicador se sitúa en un 16,5%, el más bajo desde octubre de 2004. En la reunión, de los nueve asistentes, tres pidieron un recorte de un punto porcentual, frente a los seis que votaron la decisión adoptada.

Con esta rebaja, esperada por los inversores internacionales, la autoridad monetaria busca incrementar su crecimiento económico, que en 2005 registró un 2,3%, el dato más bajo de toda Latinoamérica después de Haití. Los expertos esperaban que el BC mantuviera su tendencia de recortes en los tipos de interés, contemplando un ciclo de seis reducciones consecutivas, a pesar de la aceleración de la inflación registrada en el primer mes de año, que en opinión de los analistas, sólo es un fenómeno temporal.

Los integrantes de la junta, encabezada por el presidente del instituto emisor, Henrique Meirelles, no podrán reunirse hasta dentro de 45 días, en virtud de lo que decidieron en el último encuentro, a excepción de que convoquen una junta extraordinaria. En este sentido, la próxima cita tendrá lugar los días 18 y 19 de abril.

Una de las últimas encuestas realizadas por la autoridad monetaria entre 100 instituciones financieras, reveló que los economistas brasileños estimaron que la tasa de interés de referencia podría situarse por debajo del 14,75%. El BC nunca ha fijado este índice por debajo del 15,25% desde que comenzó a establecerla en 1999.

El pasado 19 de enero, el BC recortó la tasa selic 0,75 puntos porcentuales, con lo que se situó en 17,25%. Fue la mayor rebaja decretada por el instituto emisor desde 2004 debido, según los expertos, a la aceleración relativa de la política oficial de reducción de intereses, entre otras causas.

En el plano empresarial, la compañía Vale do Rio Doce (CVRD), la mayor minera de Brasil y la primera productora de hierro mundial, registró en 2005 un beneficio neto récord de 10.443 millones de reales (4.064 millones de euros), lo que supone un incremento de un 61,7% con relación al año pasado, según informó la compañía en un comunicado.

CVRD atribuye estos resultados a la fuerte demanda de hierro y al reajuste de precios del 71,5% de este producto aplicados en 2005. Los ingresos antes de impuestos fueron los más altos de la historia de la minera al alcanzar los 35.550 millones de reales (13.757 millones de euros), un 21,8% más que en 2004. La compañía subrayó en sus informaciones que la inflación brasileña contrarrestó los efectos de la revalorización del real en sus exportaciones que crecieron un 26,8% hasta llegar a los 7.021 millones de dólares (5.897 millones de euros).

El gerente general de CVRD, Roger Agnelli, en declaraciones a la prensa, reconoció que la empresa tendrá que reducir sus costes en 2006, año para el que cuenta con un presupuesto de 4.626 millones de dólares (3.885 millones de euros). Agnelli añadió que el mercado brasileño, en el que todavía deben incrementar su presencia, será su prioridad en los próximos meses.

 

 
 

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