La
política económica mantenida por la Administración
de Brasil durante los últimos meses, que propició
una escalada de Lula da Silva en los sondeos de intención
de voto, comienza a ser mal vista. Dentro del gubernamental Partido
de los Trabajadores (PT), circula un documento que exige cambios
en la estrategia económica.
Fue el pasado domingo cuando se
supo que circulaba un texto entre los dirigentes del PT que defiende
cambios en la política económica de Lula. Lo más
impactante de este documento es que fue redactado por Marco Aurelio
García, amigo personal del presidente, además de
asesor del mismo. El escrito acusa al Gobierno de ineficiencia
en materia económica, basándose en los datos del
año 2005, entre los que destaca un crecimiento del 2,3
% del PIB.
Esta situación ha sentado
especialmente mal al propio presidente de Brasil, quien ha declarado
que su partido está alimentando a la oposición,
e incluso ha acusado a algunos dirigentes del partido de comportarse
como si estuviesen en la misma. A su vez ha declarado que si su
partido no tiene “juicio”, lo ignorará. También
el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, comparte la opinión
de Lula, y ha mostrado su enfado ante esta situación.
Sin embargo, Garcia, el autor del
documento, ha manifestado su desconcierto ante la mala interpretación
del mismo por parte de compañeros de partido. Según
el asesor de Lula, el documento no deja de reconocer los avances
del Gobierno en materia económica y que, precisamente,
a raíz de ese crecimiento, ahora se pueden plantear nuevos
avances y retomar el crecimiento de la economía.
Por otra parte, el ala más
radical del partido ha denunciado públicamente el inmovilismo
económico del Gobierno. Esta denuncia está liderada
por el secretario general del PT, también diputado estatal,
Raúl Pont y la diputada federal María do Rosario.
Ambos diputados afirmaron, en una entrevista publicada el pasado
domingo, que creen que Lula tendrá que tener en cuenta
las posiciones del partido, y “afrontar un cambio en la
política de intereses”.
Pero los intengrantes del PT no
han sido los únicos en criticar la política económica
de la Administración. La representación de la Iglesia
católica brasileña ha manifestado sentirse en contra
de las políticas tanto económicas como sociales
aplicadas por el presidente del país. La Conferencia Nacional
de Obispos de Brasil (CNBB) aseguró que el Gobierno ha
frustrado las expectativas de la sociedad que esperaba medidas
más eficaces de distribución de la renta y de combate
a la desigualdad.
El secretario general de la CNBB,
Odilo Pedro Scherer, calificó, en rueda de prensa, a Brasil
como un paraíso financiero, en alusión a las ganancias
obtenidas por los principales bancos del país en 2005.
En este sentido, Bradesco e Itaú revelaron en sus informes
la semana pasada haber conseguido los mayores ingresos de su historia
el año pasado, con 2.575 millones de dólares (2.172
millones de euros) y 2.345 millones de dólares (1.798 millones
de euros) respectivamente.
Además, el arzobisco en
Sao Paulo, Claudio Hommes, criticó el bajo crecimiento
del Producto Interior Bruto (PIB) de Brasil en 2005, que registró
un 2,3%. El representante de la Iglesia católica en esta
capital subrayó que el PIB es inferior al que se estimaba
y poco más elevado que se ha alcanzado en Haití.
Por su parte, el diputado del PT,
Marco Maia, admitió el derecho de la Iglesia a tener una
posición en temas políticos y económicos
aunque destacó las conquistas logradas por la gestión
de Lula. El legislador del PT mencionó como ejemplos la
creación de 3,7 millones de nuevos puestos de trabajo y
el aumento del 17% el salario mínimo de los trabajadores,
que en abril pasará de 300 a 350 reales (de 109 a 127 euros).
Aprovechando la intervención
de ambas personalidades del catolicismo, un programa de televisión
brasileño lanzó una encuesta a sus telespectadores
en la que se preguntaba si la Iglesia debía tener una posición
en relación a las políticas aplicadas por Lula.
De los que respondieron, un 61% se mostraron de acuerdo, frente
al 39% que se manifestaron en contra.
Nueva rebaja.
Sin embargo, las críticas no han impedido que el Banco
Central de Brasil (BC) haya aprobado una nueva rebaja de 0,75
puntos porcentuales en la tasa selic (tipos de interés
de referencia brasileño), con lo que este indicador se
sitúa en un 16,5%, el más bajo desde octubre de
2004. En la reunión, de los nueve asistentes, tres pidieron
un recorte de un punto porcentual, frente a los seis que votaron
la decisión adoptada.
Con esta rebaja, esperada por los
inversores internacionales, la autoridad monetaria busca incrementar
su crecimiento económico, que en 2005 registró un
2,3%, el dato más bajo de toda Latinoamérica después
de Haití. Los expertos esperaban que el BC mantuviera su
tendencia de recortes en los tipos de interés, contemplando
un ciclo de seis reducciones consecutivas, a pesar de la aceleración
de la inflación registrada en el primer mes de año,
que en opinión de los analistas, sólo es un fenómeno
temporal.
Los integrantes de la junta, encabezada
por el presidente del instituto emisor, Henrique Meirelles, no
podrán reunirse hasta dentro de 45 días, en virtud
de lo que decidieron en el último encuentro, a excepción
de que convoquen una junta extraordinaria. En este sentido, la
próxima cita tendrá lugar los días 18 y 19
de abril.
Una de las últimas encuestas
realizadas por la autoridad monetaria entre 100 instituciones
financieras, reveló que los economistas brasileños
estimaron que la tasa de interés de referencia podría
situarse por debajo del 14,75%. El BC nunca ha fijado este índice
por debajo del 15,25% desde que comenzó a establecerla
en 1999.
El pasado 19 de enero, el BC recortó
la tasa selic 0,75 puntos porcentuales, con lo que se situó
en 17,25%. Fue la mayor rebaja decretada por el instituto emisor
desde 2004 debido, según los expertos, a la aceleración
relativa de la política oficial de reducción de
intereses, entre otras causas.
En el plano empresarial, la compañía
Vale do Rio Doce (CVRD), la mayor minera de Brasil y la primera
productora de hierro mundial, registró en 2005 un beneficio
neto récord de 10.443 millones de reales (4.064 millones
de euros), lo que supone un incremento de un 61,7% con relación
al año pasado, según informó la compañía
en un comunicado.
CVRD atribuye estos resultados
a la fuerte demanda de hierro y al reajuste de precios del 71,5%
de este producto aplicados en 2005. Los ingresos antes de impuestos
fueron los más altos de la historia de la minera al alcanzar
los 35.550 millones de reales (13.757 millones de euros), un 21,8%
más que en 2004. La compañía subrayó
en sus informaciones que la inflación brasileña
contrarrestó los efectos de la revalorización del
real en sus exportaciones que crecieron un 26,8% hasta llegar
a los 7.021 millones de dólares (5.897 millones de euros).
El gerente general de CVRD, Roger
Agnelli, en declaraciones a la prensa, reconoció que la
empresa tendrá que reducir sus costes en 2006, año
para el que cuenta con un presupuesto de 4.626 millones de dólares
(3.885 millones de euros). Agnelli añadió que el
mercado brasileño, en el que todavía deben incrementar
su presencia, será su prioridad en los próximos
meses.
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