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Año IX - Madrid, viernes 2 de marzo de 2007
 
Reportaje
 
Evo Morales apuesta por la autonomía para las comunidades indígenas frente a la Asamblea Constituyente
Arranca el debate

E. P.

En seis meses, los diferentes grupos políticos bolivianos que están debatiendo en la Asamblea Constituyente deben ponerse de acuerdo en el modelo de Estado que quieren. La mayoría lo tiene claro ya que la idea de un Estado plurinacional es la opción que más gusta a los parlamentarios. Evo Morales ha ido más allá. El mandatario dio ayer las claves de lo que será su postura en la Asamblea: quiere la autodeterminación de los pueblos indígenas, restringir la propiedad privada y promover la del Estado sobre las tierras y los recursos naturales y acabar con los “privilegios” de la Iglesia católica.

Evo Morales ha derivado así el debate sobre el modelo autonómico, uno de los más candentes de la Constituyente, hacia la concesión de unos derechos preferenciales para los pueblos indígenas, sin hacer mención al resto de bolivianos. "Las autoridades de los pueblos indígenas tienen personalidad jurídica de orden constitucional. Su reconocimiento corresponde a cada pueblo y comunidad según sus usos y costumbres, sin que se requiera ningún trámite adicional ante otra entidad", se afirma en el documento “Propuestas del Poder Ejecutivo a la Asamblea Constituyente”, que el Gobierno tratará de hacer que se apruebe en el debate.

El tema de las autonomías indígenas puede generar cierta controversia entre los diferentes departamentos en los que se divide Bolivia ya que, según se explica en el documento oficial, exigirá una reordenación territorial del país sin que las regiones afectadas tengan derecho a oponerse.

Esta iniciativa se enclava dentro de la idea general de Morales de privilegiar a las comunidades indígenas con sus políticas partiendo del hecho de que éstas han sido marginadas e ignoradas históricamente y ahora tienen el derecho a un resarcimiento justo.

El presidente tiene como objetivo, además, que la sociedad civil tenga un papel más relevante en la política del país. Para ello ha propuesto la creación de “un órgano constitucional autónomo integrado por representantes de las organizaciones sociales, cuya función será fiscalizar y vigilar las actuaciones y la gestión del poder público”.

Visión de país Hasta ahora el debate de la Asamblea había estado más centrado en la forma que el fondo: que si debía ser originaria y plenipotenciaria o derivada y respetar los derechos constituidos o que si los artículos se iban a aprobar por dos tercios o por mayoría absoluta, unas disensiones que atascaron el funcionamiento de la Asamblea durante varios meses. Pero esta semana, por fin los legisladores empezaron a discutir realmente acerca de cuál era “su visión de país”, es decir, cómo debía ser Bolivia.

Está previsto que cada día expongan sus opiniones y consideraciones dos de las 16 fuerzas que componen el panorama político boliviano. La fecha límite que tiene para entregar una nueva Carta Magna al país es el 6 de agosto. Para entonces, los asambleístas han debido ponerse de acuerdo en materias tan complejas como la inclusión social, la existencia de diferentes naciones dentro del propio Estado, la forma de gobierno, la propiedad privada o el derecho del Estado sobre las tierras y los recursos naturales. En algunos aspectos existen coincidencias pero en otros el debate promete ser controvertido.

Por el momento, las fuerzas políticas están desarrollando una gran audiencia de la llamada Comisión de Visión de País. Unos encuentros preliminares donde los parlamentarios dan unos apuntes acerca del modelo de Estado que quieren. Varias representaciones de izquierda se han alineado, aunque con matices, a la propuesta del partido oficial Movimiento al Socialismo (MAS) acerca de un Estado social, comunitario, plurinacional y descolonizador. Sin embargo, las organizaciones opositoras, encabezas por el partido Poder Democrático y Social (Podemos) plantearon profundizar en el Estado social de bienestar y de derecho y en la descentralización de la administración para acabar con la corrupción.

Podemos realizó ayer jueves una intervención de tres horas reglamentarias en las que no perdió la oportunidad de culpar a la actual gestión del MAS por la situación de crisis que vive el Estado boliviano. El partido opositor no se sitúa en la línea de un Estado plurinacional sino que concibe a Bolivia como una sola nación aunque con “diversidad étnica, cultural y lingüística”. En cuanto al sistema económico, Podemos abogó por un Estado que promueva “las capacidades productivas y competitivas” y que sólo puede intervenir en la economía “cuando el mercado no es suficiente para desarreglar sus propios desequilibrios”.

Durante toda la semana que viene los partidos irán exponiendo sus posiciones iniciales. Luego llegará el debate.

 
 

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