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Año IX - Madrid, viernes 2 de marzo de 2007
 
Reportaje
 

Los mercados chinos sufren el mayor correctivo en diez años

¿Concluye el ciclo expansivo?

Alejandro Sánchez

La renta variable de China sufrió un nuevo varapalo. Después de los máximos históricos con los que cerró ayer, los índices Shanghai y Shenzhen 300 cayeron un 9,3%, el mayor correctivo de los mercados chinos en 10 años. La sombra de la burbuja y los temores a medidas mucho más drásticas de las autoridades chinas para enfriar las inversiones, volvieron a desatar una oleada de recogida de beneficios. También, y después de una semana de ascensión constante, el Nikkei sufrió una caída, aunque mucho más moderada, con un ligero descenso del 0,52%, lo que permitió que el índice se mantuviera por encima de los 18.000 puntos.

Valores. En el mercado chino, Citic Securities cayó un 10%, su mayor caída desde el pasado mes de enero, el mismo porcentaje que perdió la compañía Wuliangye Yibin. Por otro lado, China Vanke, la promotora inmobiliaria más grande del país, se dejó el 7,3% en la última sesión. Estas cifras no asustan a los analistas, que piensan que una corrección en el índice de estas características "no es mala del todo, pues da la oportunidad de corregir supervaloraciones". Además, después de la corrección que en la pasada jornada sufrió China Mobile, en la última sesión la compañía de telefonía móvil volvió a descender un 1,9%.

La Bolsa de China había encadenado una subida del 13% en las últimas seis jornadas. En lo que va de año, los avances sumaban cerca de un 30%.

Greenspan usa sus conferencias para justificar a Washington. Desde que Alan Greenspan abandonó la presidencia de la Reserva Federal de EEUU (FED) el pasado año, quien fuera hasta entonces el banquero más famoso del mundo, no ha parado de recibir invitaciones, muy bien remuneradas, para participar en eventos económicos.

Unas "galas" que le gestiona, por cierto, la poderosísima agencia de oradores Washington Speaker´s, en cuya nómina figura también el ex presidente español José María Aznar.

Las intervenciones de Greenspan, quizá por nostalgia, aún encuentran siempre espacio en los teletipos de las agencias económicas especializadas, aunque ya prácticamente no tengan influencia sobre los mercados financieros. Unas circunstancias que no son nuevas, porque empezaron a suceder en meses previos a su jubilación. Pero todavía conserva cierta capacidad de asustar.

Y sobre todo, para echar una mano a su amigo George Bush, con cuyo hermano Jeb también comparte agencia de management.

Y justo en esa línea se ha situado Greenspan en las palabras que ha pronunciado ante la élite empresarial y financiera de Asia. El ex presidente de la FED ha advertido a la concurrencia de que hay algunas posibilidades de que la economía estadounidense entre en un periodo de recesión a finales de este año. La culpa no sería de la política económica de la actual administración.

Ciclos. En su opinión, el ciclo expansivo que beneficia desde 2001 al tejido productivo estadounidense tiene que concluir en algún momento y su análisis de los datos le lleva a pensar que existen algunas pistas ahora que indican el momento en que podría manifestarse el fin del ciclo actual. Uno de los ejemplos más evidentes del peligro sería para Greenspan la desaceleración que se ha producido en los beneficios empresariales que podría indicar que los márgenes empiezan a reducirse.

Más aún, según él, cuando el déficit presupuestario de 2006, el menor de los últimos cuatro años, se situó en 247.700 millones de dólares, una cifra aún estratosférica que limita la capacidad de maniobra del sector público en el caso de que la desaceleración se acentuara.

Preocupación por el déficit. Según Greenspan, el déficit presupuestario de 2006 (el menor de los últimos cuatro años, 247.700 millones de dólares) es una cifra aún estratosférica que limita la capacidad de maniobra del sector público en el caso de recesión.

 
 

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