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La renta variable de China sufrió un nuevo varapalo. Después
de los máximos históricos con los que cerró
ayer, los índices Shanghai y Shenzhen 300 cayeron un 9,3%,
el mayor correctivo de los mercados chinos en 10 años.
La sombra de la burbuja y los temores a medidas mucho más
drásticas de las autoridades chinas para enfriar las inversiones,
volvieron a desatar una oleada de recogida de beneficios. También,
y después de una semana de ascensión constante,
el Nikkei sufrió una caída, aunque mucho más
moderada, con un ligero descenso del 0,52%, lo que permitió
que el índice se mantuviera por encima de los 18.000 puntos.
Valores. En el mercado chino, Citic Securities cayó
un 10%, su mayor caída desde el pasado mes de enero, el
mismo porcentaje que perdió la compañía Wuliangye
Yibin. Por otro lado, China Vanke, la promotora inmobiliaria más
grande del país, se dejó el 7,3% en la última
sesión. Estas cifras no asustan a los analistas, que piensan
que una corrección en el índice de estas características
"no es mala del todo, pues da la oportunidad de corregir
supervaloraciones". Además, después de la corrección
que en la pasada jornada sufrió China Mobile, en la última
sesión la compañía de telefonía móvil
volvió a descender un 1,9%.
La Bolsa de China había encadenado una subida del 13%
en las últimas seis jornadas. En lo que va de año,
los avances sumaban cerca de un 30%.
Greenspan usa sus conferencias para justificar a Washington.
Desde que Alan Greenspan abandonó la presidencia de la
Reserva Federal de EEUU (FED) el pasado año, quien fuera
hasta entonces el banquero más famoso del mundo, no ha
parado de recibir invitaciones, muy bien remuneradas, para participar
en eventos económicos.
Unas "galas" que le gestiona, por cierto, la poderosísima
agencia de oradores Washington Speaker´s, en cuya nómina
figura también el ex presidente español José
María Aznar.
Las intervenciones de Greenspan, quizá por nostalgia,
aún encuentran siempre espacio en los teletipos de las
agencias económicas especializadas, aunque ya prácticamente
no tengan influencia sobre los mercados financieros. Unas circunstancias
que no son nuevas, porque empezaron a suceder en meses previos
a su jubilación. Pero todavía conserva cierta capacidad
de asustar.
Y sobre todo, para echar una mano a su amigo George Bush, con
cuyo hermano Jeb también comparte agencia de management.
Y justo en esa línea se ha situado Greenspan en las palabras
que ha pronunciado ante la élite empresarial y financiera
de Asia. El ex presidente de la FED ha advertido a la concurrencia
de que hay algunas posibilidades de que la economía estadounidense
entre en un periodo de recesión a finales de este año.
La culpa no sería de la política económica
de la actual administración.
Ciclos. En su opinión, el ciclo expansivo que beneficia
desde 2001 al tejido productivo estadounidense tiene que concluir
en algún momento y su análisis de los datos le lleva
a pensar que existen algunas pistas ahora que indican el momento
en que podría manifestarse el fin del ciclo actual. Uno
de los ejemplos más evidentes del peligro sería
para Greenspan la desaceleración que se ha producido en
los beneficios empresariales que podría indicar que los
márgenes empiezan a reducirse.
Más aún, según él, cuando el déficit
presupuestario de 2006, el menor de los últimos cuatro
años, se situó en 247.700 millones de dólares,
una cifra aún estratosférica que limita la capacidad
de maniobra del sector público en el caso de que la desaceleración
se acentuara.
Preocupación por el déficit. Según
Greenspan, el déficit presupuestario de 2006 (el menor
de los últimos cuatro años, 247.700 millones de
dólares) es una cifra aún estratosférica
que limita la capacidad de maniobra del sector público
en el caso de recesión.
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