Impulsar un crecimiento económico sostenido, mejorar el sistema de protección social y de educación y etc. Son algunos de los desafíos inmediatos a los que se van a tener que enfrentar el nuevo Gabinete del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. Y ya han empezado las apuestas. Los nuevos miembros del Gobierno de Brasil para el segundo mandato de Lula serán presentados la próxima semana.
Lula anunciará la reforma ministerial que ha tenido congelada desde que asumió su segundo período presidencial. El nombramiento de nuevos ministros estaba previsto inicialmente para mediados de diciembre pasado, pero Lula decidió postergarlo mientras negociaba la composición de la coalición que ha formado para su segunda Presidencia de cuatro años.
En esa coalición, integrada por fuerzas de todo el espectro político, será clave el Partido del Movimiento Democrático (PMDB), una formación de centro-derecha que tiene la primera minoría tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado.
Lula, según dicen algunos observadores internacionales, se ha mostrado conciliador. Sin embargo, como buen fanático del fútbol, recurrió una vez más a una metáfora deportiva, diciendo que el “equipo que gana no hace cambios y este equipo ya ganó el partido", con ello trata de indicar que no haría grandes modificaciones a su actual Gabinete. Sin embargo, el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) cedería al menos seis ministerios de un total de 33 al PMDB.
Seguridad pública. Los cambios más notables se producirán sobre todo en aquellos ámbitos más problemáticos. Uno de ellos es el tema de la seguridad pública. La violencia del crimen organizado en Sao Paulo y las guerras entre grupos de narcotraficantes en las favelas de Río de Janeiro.
Y es en ese área será donde Lula realizaría su mayor jugada, según los medios locales, con el ingreso del titular de Relaciones Institucionales, es decir, del área política, Tamso Genro, al Ministerio de Justicia en sustitución de Marcio Thomaz Bastos. Los medios aseguran que Genro es el colaborador principal de Lula. Es, además de un 'articulador político', un prestigioso abogado. Su presencia será un mensaje potente de la preocupación del presidente en el tema de seguridad y seguramente será el artífice de la reforma de la Policía Federal, para que tenga mayor presencia en todos los estados.
Otro cambio importante, añaden los expertos en el que se podría producir en el área política, en un periodo en el que deberá afrontar la reforma al sistema electoral y devolver la credibilidad ética a su Gobierno, salpicado por escándalos de corrupción. Según vaticinan los periódicos, como ministro de Relaciones Institucionales, entraría Walfrido Mares Guia, actual ministro de Turismo, ligado al Partido Democrático Trabalhista y también ex congresista.
Modesto crecimiento del PIB. Pese a los avances en el campo social con la implementación de planes asistenciales como la Bolsa Familiar que atiende a unos 11 millones de familias, la economía brasileña ha experimentado en los últimos cuatro años un modesto crecimiento, con un promedio anual de sólo el 2,6% del Producto Interno Bruto (PIB). Los expertos mantienen que en el plano económico Lula intentará ampliar sus políticas sociales y lograr un mayor crecimiento a fin de generar más puestos de trabajo. En este escenario, vaticinan los medios, lo más probable es que se mantengan en sus cargos de los ministros de Hacienda y de Planificación, Guido Mantega y Paulo Bernardo, respectivamente.
Política exterior. En el marco de América Latina, Lula se ha caracterizado durante su gestión por ser un "moderador regional", frente a un radical Hugo Chávez, deseoso de marcar el rumbo de la comunidad sudamericana. Lula intentará seguir ampliando su espacio y aproximación dentro del ámbito de países de centro-izquierda, como Uruguay, Chile y Perú. Y en esa tarea, según los observadores, continuará el canciller Celso Amorim.
Distintos expertos políticos sepñalan que el PMDB será el partido más beneficiado por Lula en la reforma ministerial. ¿Quién ganará las apuestas? |