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La fusión entre Arcelor
y Mittal Steel estará definitivamente terminada en el mes
de julio del presente año. Fue el gigante angloindio el
que pagó 40 euros por cada título de la empresa
europea. Pero será ésta quien absorba a Mittal Steel.
Esta decisión se toma teniendo en cuenta las ventajas fiscales,
financieras y contables que entraña esta decisión.
El grupo resultante está valorado en 38.000 millones de
euros. Queda por resolver, en el momento presente, la forma en
que se excluirá de la bolsa el 6% de Arcelor,
que todavía se encuentra en manos de accionistas minoritarios.
Aunque el grupo conservará el nombre de Arcelor Mittal
se desconoce la nueva imagen corporativa, que estará definida
antes de que termine el próximo mayo.
Los resultados de la nueva compañía han descendido
un 3'5%, alcanzando los 67.400 millones de euros. Esta
disminución del beneficio neto se ha debido al aumento
de la carga fiscal y al incremento de las materias primas. Hasta
ahora Arcelor Mittal se había beneficiado de escudos fiscales
por las pérdidas de algunas plantas. A medida que la empresa
gana en rentabilidad, estos escudos van desapareciendo.
Por otra parte, los pequeños grupos siderúrgicos
se encuentran también en fase de renovar sus proyectos.
Así, el grupo valenciano Ros Casares está inmerso
en un proceso de reestructuración. La actividad tradicional
de este grupo había consistido en la transformación
y distribución de material siderúrgico. Ahora ha
ampliado sus actividades hacia la logística, la construcción
y el medio ambiente. En el año 2005, alcanzó la
facturación los 720 millones de euros. Una serie de sociedades
y departamentos, que se habían creado, se han estructurado
ahora en seis sociedades, que dependerán de un holding,
llamado Corporación Ros Casares, que se espera esté
operativo para el año 2008.
Dos de las sociedades, Grupo Ros Casares y Ros Casares Centro
del Acero, agruparán el negocio tradicional, consistente
en la distribución y en la transformación siderúrgica.
La tercera sociedad, Proyectos Logísticos Integrales (PLISA)
se dedicará a la actividad logística del grupo.
Los fabricantes de tubos se encuentran también en una
etapa de cambios más o menos importante. De este modo,
Tubos Reunidos ha iniciado un plan de inversiones de 30 millones
de euros. El objetivo es ganar competitividad, reducir costes
y conseguir una mayor especialización en productos de valor
añadido. Más del 80% de estas inversiones
se destinarán al negocio principal de tubos de acero sin
soldadura. La filial, fabricante de componentes de automoción
Inauxa, absorberá 2,3 millones de euros, dentro de las
inversiones previstas. Además, el grupo Almesa, dedicado
a la distribución, cogerá 1,9 millones. TR-Lenz,
fabricante de contenedores y depósitos de polietileno,
contará con 0,6 millones de euros. El grupo, durante el
pasado año, ya acometió inversiones por valor de
30 millones.
Vivimos en un mundo de profundas transformaciones económicas,
que tienen dos ejes como fundamento: la competitividad y la globalización.
Ambas entrañan ventajas, pero también dificultades
e inconvenientes. Estados Unidos, Japón y la Unión
Europea constituían el fundamento de la economía
mundial. Hoy se impone tener presente a las economías emergentes,
China e India, en primer lugar y en menor grado, Brasil y México.
Como se ve, este panorama es muy complejo y aparece repleto de
riesgos. Por todo ello, a nuestra época se la ha llamado
era de la incertidumbre.
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