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Año IX - Madrid, viernes 9 de marzo de 2007
 
Reportaje
 
El presidente de Bolivia culmina su visita en Japón con una audiencia con el emperador Akihito
Evo Morales en la tierra del sol naciente

E.P.

La característica chaqueta con ribetes indígenas ha acompañado a Evo Morales durante toda su visita a Japón. “Muchísimas gracias por recibirme, es un honor y un orgullo visitarle”, dijo el presidente boliviano nada más bajar del coche mientras estrechaba la mano del emperador Akihito. La visita de Morales, que ha concluido hoy tenía un carácter predominantemente económico, pero el encuentro que ha mantenido el mandatario boliviano con el emperador japonés ha versado sobre todo lo humano y lo divino, incluído el fútbol.

Al margen de esto, Evo Morales ha tratado durante cuatro días de tranquilizar a los empresarios japoneses con respecto a la política económica que está implementando en el país andino y de fomentar las inversiones niponas asegurando que los planes de nacionalización no contemplan “ni expropiaciones ni expulsión de las empresas extranjeras”.

En Bolivia existen fuerte inversiones japonesas, entre ellas las de Sumitomo, empresa que comparte la propiedad de la planta polimetalúrgica de San Cristóbal, la segunda reserva de plata más grande del mundo. Morales ha intentado "vender" la idea de que la nacionalización de los recursos naturales, y en concreto del sector de los hidrocarburos, no supone ningún impedimento para los negocios extranjeros. El presidente de Bolivia se ha esforzado por explicar, tanto a los inversores como a las autoridades niponas, la realidad que vive Bolivia y las propias necesidades del país y ha asegurado que las empresas que explotan el gas y el petróleo boliviano cubren todos los gastos de inversión y además obtienen el 20% de los beneficios.

Objetivos alcanzados. Según fuentes oficiales de ambos países, los objetivos económicos de la visita oficial han sido logrados. Evo Morales se reunió el martes con el primer ministro nipón, Shinzo Abe, y con el ministro de Asuntos Exteriores, Taro Aso. De este encuentro, el mandatario boliviano logró un crédito de 9,4 millones de dólares (7,14 millones de euros) del Gobierno japonés, de los cuales 7,2 millones (5,4 millones de euros) se destinarán a un programa de desarrollo en Bolivia que contempla la creación de nuevos empleos.

El Ejecutivo nipón donó además 2,2 millones de dólares (1,6 millones de euros) para la reconstrucción de la carretera que une el centro con el oriente de Bolivia y que está destrozada debido a las inundaciones que asolan al país desde hace varios meses. 200.000 dólares más (152.000 euros) serán entregados aparte para ayudar a más de 77.000 familias pobres bolivianas.

Evo Morales ha asegurado que en Japón ha tenido “la mejor recepción después de Cuba”. Por ahora ha conseguido los créditos y las donaciones deseadas. Habrá que esperar para ver si también ha tenido éxito en su intento por convencer a los empresarios japoneses de la “viabilidad” inversora en su país. Por ahora, no se ha dado noticia de ningún acuerdo concreto.

 
 

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