La
característica chaqueta con ribetes indígenas ha
acompañado a Evo Morales durante toda su visita a Japón.
“Muchísimas gracias por recibirme, es un honor y
un orgullo visitarle”, dijo el presidente boliviano nada
más bajar del coche mientras estrechaba la mano del emperador
Akihito. La visita de Morales, que ha concluido hoy tenía
un carácter predominantemente económico, pero el
encuentro que ha mantenido el mandatario boliviano con el emperador
japonés ha versado sobre todo lo humano y lo divino, incluído
el fútbol.
Al margen de esto, Evo Morales ha tratado durante cuatro días
de tranquilizar a los empresarios japoneses con respecto a la
política económica que está implementando
en el país andino y de fomentar las inversiones niponas
asegurando que los planes de nacionalización no contemplan
“ni expropiaciones ni expulsión de las empresas extranjeras”.
En Bolivia existen fuerte inversiones japonesas, entre ellas
las de Sumitomo, empresa que comparte la propiedad de la planta
polimetalúrgica de San Cristóbal, la segunda reserva
de plata más grande del mundo. Morales ha intentado "vender"
la idea de que la nacionalización de los recursos naturales,
y en concreto del sector de los hidrocarburos, no supone ningún
impedimento para los negocios extranjeros. El presidente de Bolivia
se ha esforzado por explicar, tanto a los inversores como a las
autoridades niponas, la realidad que vive Bolivia y las propias
necesidades del país y ha asegurado que las empresas que
explotan el gas y el petróleo boliviano cubren todos los
gastos de inversión y además obtienen el 20% de
los beneficios.
Objetivos alcanzados. Según fuentes oficiales
de ambos países, los objetivos económicos de la
visita oficial han sido logrados. Evo Morales se reunió
el martes con el primer ministro nipón, Shinzo Abe, y con
el ministro de Asuntos Exteriores, Taro Aso. De este encuentro,
el mandatario boliviano logró un crédito de 9,4
millones de dólares (7,14 millones de euros) del Gobierno
japonés, de los cuales 7,2 millones (5,4 millones de euros)
se destinarán a un programa de desarrollo en Bolivia que
contempla la creación de nuevos empleos.
El Ejecutivo nipón donó además 2,2 millones
de dólares (1,6 millones de euros) para la reconstrucción
de la carretera que une el centro con el oriente de Bolivia y
que está destrozada debido a las inundaciones que asolan
al país desde hace varios meses. 200.000 dólares
más (152.000 euros) serán entregados aparte para
ayudar a más de 77.000 familias pobres bolivianas.
Evo Morales ha asegurado que en Japón ha tenido “la
mejor recepción después de Cuba”. Por ahora
ha conseguido los créditos y las donaciones deseadas. Habrá
que esperar para ver si también ha tenido éxito
en su intento por convencer a los empresarios japoneses de la
“viabilidad” inversora en su país. Por ahora,
no se ha dado noticia de ningún acuerdo concreto.
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