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El aspecto que empieza a adquirir la crisis de las
compañías hipotecarias de riesgos, tiene cada vez
más parecido con los primeros compases del caso Enron.
Aunque quizá los acontecimientos se desarrollan a mucha
más velocidad que entonces.
Un buen síntoma sería que la justicia
ha tardado muy poco en entrar en juego y va a buscar directamente
la responsabilidad de una banca de inversión que ha avalado
con sus recomendaciones a clientes la explosión de un negocio
que parece haberse basado en gran parte en comportamientos fraudulentos.
La Fiscalía del Estado de Massachusetts ha
emitido dos citaciones judiciales, previas al inicio de una investigación
penal, a las entidades financieras UBS y Bear Stearns. Quieren
delimitar si las buenas calificaciones que concedieron al negocio
son simples errores de apreciación, cometidos por cierto
por expertos muy bien pagados, o hay algo más oscuro en
el asunto. Sobre todo, porque esas recomendaciones se mantuvieron
en momentos muy complicados. Como, por ejemplo, cuando los datos
oficiales demostraban que la morosidad hipotecaria del sector
había alcanzado sus cifras máximas de cuatro años.
New Century. Y, de eso no hace tanto. En
lo que va de año, las acciones de New Century, que ayer
fueron expulsadas de la Bolsa de Nueva York tras la suspensión
cautelar de la cotización del lunes, se han depreciado
un 95%. Aunque el batacazo se haya producido en unas ocho sesiones,
a los fiscales de Massachusetts les ha llamado mucho la atención
que los analistas de UBS mejorarán el rating de estos títulos
el 23 de febrero y los de Bearn Stearns lo hicieran el 1 de marzo.
Retoque a la baja. Más curioso resulta
que también en ambos casos, los ratings de New Century
hubieran sido retocados a la baja en septiembre del pasado año.
Despúes los analistas de los dos bancos bajo sospecha los
retocaron al alza en enero, cuando la situación del sector
era considerablemente peor y la evolución que ahora tiene
podía intuirse ya entonces. Los rumores de mercado y los
blogs advertían de una burbuja hipotecaria y los informes
favorables de la banca de inversión, tal vez, haya retardado
la crisis.
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