La Unión Cívica Radical (UCR), la segunda fuerza parlamentaria de Argentina, profundizó su división en tres sectores contrapuestos por la decisión de uno de ellos de respaldar la alianza con el ex ministro de Economía Roberto Lavagna. La portavoz del partido, Paula Atlante, contó la historia de esta formación a Americaeconomica.com.
La agrupación, que históricamente se formó como la principal fuerza opositora al peronismo, está integrada por tres sectores unificados bajo el mismo nombre, pero que poco tienen que ver en sus objetivos y estrategias políticas con vistas a las próximas elecciones presidenciales de octubre.
Desde la renuncia del último presidente radical, Fernando de la Rúa (1999-2001), en medio de un estallido social y económico en el país, la capacidad de convocatoria popular del partido fue en caída libre y las diferencias internas se agravaron hasta tal punto que en los últimos tiempos cada sector delineó estrategias independientes con el propósito de asegurar un mayor número de votos.
Una de las tres facciones aprobó esta semana en la Convención Nacional de la UCR, la máxima instancia de deliberación del partido, un acuerdo que respalda la candidatura a presidente de Argentina del ex ministro de Economía Roberto Lavagna, en medio de críticas cruzadas con otro de los grupos internos, los “radicales R”, que busca llevar un candidato propio. Estos últimos optaron por levantarse e irse antes de votar si se llevaba a cabo el respaldo a Lavagna, con el objetivo de dejar sin mayoría a la reunión, pero no lo lograron, ya que el número de delegados superaba sin ellos al mínimo necesario.
El tercer sector en discordia, que apoya al Gobierno de Néstor Kirchner, directamente optó por no asistir a la convención. La portavoz del partido, Paula Atlante, ha afirmado a este diario que este sector es el formado por gobernadores de provincias, denominados “radicales K” (por Kirchner), obligados a apoyar al actual presidente por presiones políticas.
Los “radicales L”, por Lavagna, prevén que el ex ministro complete su candidatura con un político procedente de la UCR, mientras que entre los “radicales K” crecen las esperanzas de ocupar la candidatura a la vicepresidencia.
Algunos observadores internacionales afirman que, de esta manera, radicales “lavagnistas” y “kirchneristas” creen que, por un lado, la alianza con el ex ministro, quien renunció al Gobierno de Kirchner en diciembre de 2005, o con el Gobierno nacional, por el otro, les permitirá ganar popularidad para contrarrestar la deteriorada imagen del partido y mantener puestos en la función pública.
En resumen, contradicciones por todas partes. Dos de los tres sectores buscan integrar fórmulas que compartirán con peronistas, sus históricos rivales políticos.
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