|
Hace tan sólo unos años, precisamente
pocos años, que no se hablaba, o se hablaba muy poco, del
problema de la escasez del agua. Fue en 1963, cuando Raymond Furon
publicó un libro con el título "El agua en
el mundo". El libro pasó más o menos desapercibido
y fue una de tantas publicaciones, que apenas tienen alguna repercusión.
Hoy todo esto ha cambiado. Y hace unos días, concretamente
el 22 de marzo, se ha celebrado, en todo el planeta, el Día
Mundial del Agua. Es una llamada de atención al mundo entero
del problema de la escasez de este elemento. En 2004, según
datos del Instituto Nacional de Estadística, cada español
consumió, en el citado año, 171 litros al día,
o lo que es lo mismo 62.415 litros en un año. Por otro
lado, nuestro país, consume de media el 35% de
las reservas a largo plazo, la tercera nación en Europa,
detrás de Bulgaria y Chipre. Además, en todo el
Mediterráneo se extrae más del 60% del
caudal de los ríos. Todos estos datos nos llevan a un único
resultado: España puede experimentar escasez de agua en
un futuro próximo. Según una encuesta, referida
a 2006, de la Fundación BBVA, el 57% de los españoles
son conscientes de que el agua es un bien escaso, pero sólo
un 15% apoyan sin reservas un aumento en el precio.
El Mediterráneo concentra el 60% de la población
mundial, que sufre escasez de agua y que ha duplicado su población
en 30 años. Para el año 2025, se calculan 92 millones
de personas, a lo que hay que añadir los datos del turismo,
que aporta ya más de 360 millones de habitantes, y que
puede aumentar en 273 millones más hasta el 2025. Ha llamado
la atención que determinados países, como Marruecos,
Túnez, Egipto o Siria han conseguido reducir el uso del
agua hasta en un 50% en algunas zonas, gracias a la
modernización de los regadíos y sistemas de distribución,
así como a la revisión de las tarifas.
La preocupación por el agua es algo tan antiguo como el
mundo. Es el "agua viva" de los judíos, el "agua
corriente" de los musulmanes y la "hermana agua"
de San Francisco. Hasta finales del siglo XVIII, los químicos
no habían dado con la fórmula del agua. Fue el inglés
Henry Cavendish el primero en demostrar que el hidrógeno
y el oxígeno se unían para dar agua al provocar
su combinación por medio de la chispa eléctrica.
Más tarde, ya en el siglo XX se descubrió el agua
pesada y en 1951 el agua hiperpesada. El agua es una mezcla de
agua ligera (H2 O) con pequeñas cantidades de óxidos
(D2 O y T2 O), de agua pesada y de agua hiperpesada. Esta
situación hace que todas las constantes físicas
del agua son anormales.
Desde un punto de vista biológico, los seres vivos no
pueden sobrevivir si carecen de agua. La tolerancia a la deshidratación
varía según las especies, pero la regla es absoluta.
Un hombre adulto debe absorber alrededor de 2'5 litros de agua
por día, tomados de las bebidas, del agua de los alimentos
y del agua de combustión de los mismos y de los tejidos.
El problema de la escasez del agua se hace más duro en
determinadas zonas del planeta, donde viven más de 2.000
millones de personas, de las cuales la mitad son pobres. Casi
todos los países de Oriente Próximo y África
del Norte padecen escasez de agua. Lo mismo que otras naciones,
como México, Pakistán, Sudáfrica y grandes
partes de China e India. Está previsto que, en 2030,
la población mundial alcanzará los 8.100 millones
de personas.
|