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Año IX - Madrid, viernes 30 de marzo de 2007
 
Reportaje
 
La escasez del agua
Un problema tan antiguo como el mundo

Alberto Miguel Arruti

Hace tan sólo unos años, precisamente pocos años, que no se hablaba, o se hablaba muy poco, del problema de la escasez del agua. Fue en 1963, cuando Raymond Furon publicó un libro con el título "El agua en el mundo". El libro pasó más o menos desapercibido y fue una de tantas publicaciones, que apenas tienen alguna repercusión.

Hoy todo esto ha cambiado. Y hace unos días, concretamente el 22 de marzo, se ha celebrado, en todo el planeta, el Día Mundial del Agua. Es una llamada de atención al mundo entero del problema de la escasez de este elemento. En 2004, según datos del Instituto Nacional de Estadística, cada español consumió, en el citado año, 171 litros al día, o lo que es lo mismo 62.415 litros en un año. Por otro lado, nuestro país, consume de media el 35% de las reservas a largo plazo, la tercera nación en Europa, detrás de Bulgaria y Chipre. Además, en todo el Mediterráneo se extrae más del 60% del caudal de los ríos. Todos estos datos nos llevan a un único resultado: España puede experimentar escasez de agua en un futuro próximo. Según una encuesta, referida a 2006, de la Fundación BBVA, el 57% de los españoles son conscientes de que el agua es un bien escaso, pero sólo un 15% apoyan sin reservas un aumento en el precio. El Mediterráneo concentra el 60% de la población mundial, que sufre escasez de agua y que ha duplicado su población en 30 años. Para el año 2025, se calculan 92 millones de personas, a lo que hay que añadir los datos del turismo, que aporta ya más de 360 millones de habitantes, y que puede aumentar en 273 millones más hasta el 2025. Ha llamado la atención que determinados países, como Marruecos, Túnez, Egipto o Siria han conseguido reducir el uso del agua hasta en un 50% en algunas zonas, gracias a la modernización de los regadíos y sistemas de distribución, así como a la revisión de las tarifas.

La preocupación por el agua es algo tan antiguo como el mundo. Es el "agua viva" de los judíos, el "agua corriente" de los musulmanes y la "hermana agua" de San Francisco. Hasta finales del siglo XVIII, los químicos no habían dado con la fórmula del agua. Fue el inglés Henry Cavendish el primero en demostrar que el hidrógeno y el oxígeno se unían para dar agua al provocar su combinación por medio de la chispa eléctrica. Más tarde, ya en el siglo XX se descubrió el agua pesada y en 1951 el agua hiperpesada. El agua es una mezcla de agua ligera (H2 O) con pequeñas cantidades de óxidos (D2 O y T2 O), de agua pesada y de agua hiperpesada. Esta situación hace que todas las constantes físicas del agua son anormales.

Desde un punto de vista biológico, los seres vivos no pueden sobrevivir si carecen de agua. La tolerancia a la deshidratación varía según las especies, pero la regla es absoluta. Un hombre adulto debe absorber alrededor de 2'5 litros de agua por día, tomados de las bebidas, del agua de los alimentos y del agua de combustión de los mismos y de los tejidos.

El problema de la escasez del agua se hace más duro en determinadas zonas del planeta, donde viven más de 2.000 millones de personas, de las cuales la mitad son pobres. Casi todos los países de Oriente Próximo y África del Norte padecen escasez de agua. Lo mismo que otras naciones, como México, Pakistán, Sudáfrica y grandes partes de China e India. Está previsto que, en 2030, la población mundial alcanzará los 8.100 millones de personas.

 
 

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