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Se acabaron las contemplaciones.
El discurso defendido ante el Comité Económico conjunto
Congreso-Senado por el presidente de la Reserva Federal (Fed) ha provocado una airada
oleada de críticas entre los expertos. Muchos opinan que
los tipos de interés deben bajar ya.
Bernanke fue claro, sobre todo
cuando se enfrentó a las preguntas de los parlamentarios:
los indicios de que las presiones sobre los precios se mantienen
son evidentes y el Banco Central se mantiene alerta en la lucha
contra la inflación. Además, cuenta con que el crecimiento
económico se moderará este año, lo que considera
un mal menor.
El discurso pareció sorprender
a muchos expertos que tardaron muy poco en empezar a criticarlo
en los medios de comunicación de guardia. Bernanke había
alejado del panorama las expectativas de un recorte cercano de
los tipos de interés de referencia, situados ahora en el
5,25%, y los buenos deseos de la industria financiera pueden venirse
abajo si no se llega pronto a un escenario de menor endurecimiento
del crédito. Y no sólo por el problema latente de
las hipotecas de riesgo. Hay otros factores. El principal: un
posible decaimiento del consumo privado que aporta las tres cuartas
partes del PIB.
Dinero. Las habituales fuentes
de dinero adicional de la clase media de EEUU peligran. El aumento
de los tipos de interés hipotecarios (situados en la referencia
a 30 años al 6,25%) dificulta las refinanciaciones y la
inestabilidad bursátil crea incertidumbre sobre la posibilidad
de que las inversiones en renta variable se conviertan en un sustitutivo.
Conclusión: la FED debe seguir el guión previsto.
Precios. Los principales
motivos de las tensiones inflacionistas son, para los críticos,
el aumento de los precios del petróleo y las materias primas.
Dos asuntos que, según dicen, la política monetaria
no puede controlar. Por ello, la FED, debe cumplir su mandato
y empezar a preocuparse del crecimiento.
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