La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha presentado su informe anual ante la Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos de la Organización de los Estados Americanos (OEA). En el documento, se destaca la inseguridad cuidadana, la inequidad social, la falta de acceso a la justicia y el lento proceso de consolidación democrática como las áreas que necesitan mayor atención en materia de derechos humanos.
La fragilidad del Poder Judicial, y en algunos casos, los ataques contra la independencia y la imparcialidad de este poder, que se traduce en "problemas de acceso igualitario a la justicia, procesos judiciales lentos, impunidad en casos graves de violaciones a los derechos fundamentales y violaciones al debido proceso", constituye una de las dificultades más graves a las que se enfrentan los países de la región.
Además, la marginación y la exclusión social continúan siendo los rasgos más característicos de América Latina, lo que impide que el crecimiento de las economías de esta zona se reparta de forma equitativa entre la población, ya que "si bien durante los últimos años se consolidó un proceso de recuperación económica y en algunos países se redujeron los indicadores de pobreza e indigencia, siguen existiendo millones de personas que confrontan problemas de desempleo estructural, marginación social e inaccesibilidad a servicios sociales básicos". Además, ciertos grupos sociales tradicionalmente discriminados, "como los pueblos indígenas, los afrodescendientes y los homosexuales, así como las mujeres", no han mejorado su situación.
Por países. El informe destaca la situación de Colombia, Cuba, Haití y Venezuela, ya que considera que estos países han merecido en 2006 una especial atención.
En referencia a Colombia, la organización expresa su preocupación por el impacto de la violencia del conflicto armado que sufre la nación sobre la sociedad civil, en particular sobre los grupos más vulnerables (indígenas, afrodescendientes y desplazados). Además, la Comisión destaca los ataques sufridos por los defensores de los derechos humanos y los líderes sociales por parte de grupos armados ilegales, aunque reconoce los esfuerzos del Estado por garantizar la seguridad.
En cuanto a Cuba, el estudio destaca la información que obra en su poder sobre violaciones a la libertad de expresión, condiciones de detención de los disidentes, actos de repudio contra los opositores políticos, vulneración de los derechos laborales y sindicales y la aplicación de penas de muerte sin garantías procesales. Por otro lado, el organismo muestra su preocupación por la falta de elecciones democráticas libres y justas y por los efectos del embargo estadounidense.
Sin embargo, es Haití el país cuya situación es calificada como una de las "más preocupantes del Hemisferio". La Comisión destaca que desde mediados del 2006 se ha experimentado un proceso de intensificación de la violencia sin precedentes, que se ha visto traducido en aumento de homicidios, secuestros y violencia contra la polación civil, en especial contra mujeres y niños. "estos temas siguen impidiendo al país avanzar significativamente en materia de desarrollo, no pueden resolverse plenamente con soluciones de corto plazo, sino que requerirán reformas institucionales a largo plazo y asistencia internacional sostenida".
En lo que a Venezuela se refiere, la CIDH destaca como principales problemas la administración de la justicia, la impunidad que rodea a las denuncias sobre ejecuciones extrajudiciales a manos de funcionarios estatales, la precaria situación de los presos y la presión política sobre la sociedad civil, especialmente sobre el segmento de ella crítico con el actual Gobierno. |