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Las actuales condiciones del mercado de crédito
presentan un serio desafío para las inversiones de capital
riesgo. La Asociación Española de este tipo de entidades,
Ascri, apostará por las operaciones en compañías
pequeñas y medianas para hacer crecer su negocio.
Aunque el presidente de Ascri, Jaime Hernández
Soto, ha asegurado que "no hay razones para las previsiones
catastrofistas en la economía española" y que,
salvo en el sector inmobiliario, no han detectado un parón
significativo, la patronal de estas entidades ha registrado un
descenso del 10% en sus operaciones durante los dos primeros meses
del año.
"Los bancos, de momento, están frenando
las financiaciones grandes, y tardaremos tres o cuatro años
en volver a ver los agresivos multiplicadores que estábamos
registrando en los últimos ejercicios", aseguró
Hernández Soto durante la presentación de un informe
sobre la contribución del sector en la economía
española. Sin embargo, la patronal de entidades de capital
riesgo ha querido dejar claro que la retirada de los bancos extranjeros
no es "por la falta de confianza en la economía nacional,
sino por los problemas a los que tienen que hacer frente en sus
propios países de origen".
Volúmenes. Las inversiones de capital
riesgo en España marcaron el récord de 7.164 millones
de euros en 2007. Las operaciones de buy out valoradas entre 250
y 1.000 millones de euros crecieron más de un 38%. José
Martí Pelló, autor del informe 'Impacto Económico
y Social del Capital Riesgo en España', confía en
que, a pesar de que estos volúmenes se reducirán
este año, el número de operaciones seguirá
creciendo, ya que "hay mucho dinero en circulación
y numerosas empresas de mediano tamaño que pueden ser participadas".
Hernández Soto depositó toda su confianza para estas
operaciones en el sistema bancario español, calificándolo
de "tremendamente sólido, avanzado y conservador".
Impacto. El informe elaborado por Ascri demuestra
que el volumen de ventas y el resultado bruto de las compañías
respaldadas por el capital riesgo crecieron una media del 20%,
frente al 7% de las no participadas. Los datos muestran que estas
empresas crean seis veces más empleo que las otras compañías.
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