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Según ha anunciado hoy el Departamento de
Trabajo de EEUU, en el mes de febrero la economía estadounidense
destruyó 63.000 empleos, la peor cifra desde marzo de 2003.
Es el segundo mes consecutivo en que caen el número de
nóminas, después de que en enero se destruyeran
22.000 empleos.
Los analistas esperaban un aumento de 20.000 puestos
de trabajo. Esta vez el empleo público no logró
impulsar el mercado laboral. Esta destrucción de trabajo
se produjo a pesar de que el Gobierno creó el pasado mes
38.000 empleos, lo que significa que las compañías
estadounidenses destruyeron 101.000 puestos de trabajo.
Crisis inmobiliaria. Prácticamente, en todos los
sectores se ha producido un descenso del trabajo, pero la construcción
vuelve a ser uno de los principales culpables, con 38.000 empleos
menos. Es el octavo mes consecutivo en que este sector recorta
puestos de trabajo, como reflejo de la peor crisis inmobiliaria
que arrastra el país en el último cuarto de siglo.
El sector manufacturero fue otro de los culpables, con la destrucción
de 52.000 empleos.
El sector servicios, que incluye a aseguradoras, bancos, restauración
y minoristas, sólo creó 26.000 nuevos puestos de
trabajo, debido a la presión de las compañías
minoristas, que destruyeron 34.100 nóminas, la mayor caída
en cinco años. Estas cifras devuelven el pesimismo sobre
la economía, ya que la caída del empleo puede provocar
un enfriamiento aún mayor del consumo, que representa dos
tercios del PIB. |