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Después de haber puesto en jaque a Europa
por una nueva 'guerra del gas', Gazprom y Naftogaz dieron por
zanjado su conflicto y el monopolio ruso reestableció el
suministro pleno al país vecino. Ambas partes alcanzaron
un acuerdo por el que la compañía estatal ucraniana
se compromete a saldar la deuda acumulada de 600 millones de dólares
(393 millones de euros) correspondiente al suministro de carburante
de los dos primeros meses del año.
Sin embargo, esta tregua podría ser efímera
dados los antecedentes. Además, la primera ministra ucraniana,
Yulia Timochenko, rechazó un día después
el acuerdo concluido con Rusia. La aplicación de ese acuerdo
"preservaría esquemas corruptos y abusos, llevaría
a Naftogaz a la bancarrota e iría en contra de los intereses
nacionales", dijo Timochenko en una carta abierta al presidente
de Ucrania, Viktor Yushenko, difundida por el Gobierno.
El nuevo contencioso estalló poco después
de que el jefe del directorio de Gazprom durante los últimos
ocho años, Dmitri Medvédev, fuera elegido el pasado
domingo presidente de Rusia.
Víctima. La principal víctima
del conflicto podrían ser los consumidores europeos, ya
que el 80% del gas que Gazprom bombea a la Unión Europa
circula por suelo ucraniano. A pesar de haber recibido garantías
de Ucrania y Gazprom, la inquietud se instaló esta semana
en la Comisión Europea (CE) después de que el monopolio
ruso anunciara que había reducido en un 50% los suministros
de gas a Ucrania. El portavoz de Energía de la CE, Ferrán
Tarradellas, en declaraciones a Americaeconomica.com, manifestó
que esta situación "no es un problema menor"
y no descartaban que Ucrania decidiera reducir el tránsito
de gas a la Unión Europea ante los recortes de Gazprom.
De hecho, después del anuncio de la rusa,
la compañía estatal Naftogaz Ukraini amenazó
a Europa con esta posibilidad si Gazprom continuaba recortando
el suministro de carburante a los consumidores ucranianos. Pero
Bruselas también temía que los rusos bloquearan
el gas que llega a la UE a través de Ucrania y alegaran
que "lo han robado los ucranianos".
Cambio de estrategia. En 2006, una disputa
similar entre ambos países provocó la falta de abastecimiento
a varios países europeos. Alemania, Francia, Italia, Polonia,
Hungría, Eslovaquia y Rumanía sufrieron cortes de
suministro de entre el 14 y el 44%. A partir de esta fecha, el
Ejecutivo comunitario convirtió la política energética
en uno de sus ejes fundamentales.
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