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Año X - Madrid, viernes 7 de marzo de 2008
 
Reportaje
 
El Gobierno y los arroceros de Panamá intensifican sus pugnas ante la escasez del arroz
Una lucha sin tregua
Nuria Romero

La lucha entre el Gobierno de Panamá y los productores de arroz parece una guerra sin fin. El presidente, Martín Torrijos, quiere hacer frente a la escasez del grano de arroz abriendo las fronteras para las importaciones, mientras que los arroceros amenazan con más protestas en contra de la medida que podría causar la muerte al sector, y exigen subsidios para aumentar y mejorar la producción. El martes ambos bandos volverán a reunirse.

Los miembros de la Asociación de Productores de Arroz de Panamá permanecerán en pie de guerra hasta que el Gobierno desista de la importación del 1,5 millones de quintales de arroz, que ha suspendido hasta el 31 de marzo. El miércoles cerraron la carretera Interamericana, que conduce de Panamá a EEUU.

El sector está a la expectativa del vencimiento del plazo para abrir las importaciones. También están a la espera de que el Gobierno les compre el grano que les ha prometido, y les permita comenzar la siembra programada para el mes de abril.

Según el sector no hay escasez de arroz porque ellos tienen reservas de cuatro millones de quintales. De acuerdo al Gobierno el consumo mensual supera el medio millón de quintales,y la producción anual es de 5.300 millones de quintales.

Para los productores, el mayor problema al que se enfrentan es el alto coste de la producción. En la anterior temporada de recolección, por cada hectárea de arroz gastaban 1.100 dólares (718,475 euros), y actualmente desembolsan 1.900 dólares (1.241 euros). A mediados de febrero solicitaron al Gobierno un subsidio de 800 dólares por hectárea cultivada.

Alexander Araúz, presidente de la Asociación de Productores de arroz de Chiquirí, aseguró que este año la siembra podrían ser menor a la del año pasado, que fue de 58 hectáreas, debido a los costes de producción.

Además de las limitaciones de los recursos, los arroceros deben hacer frente a los intermediarios y vendedores que se quejan del alto precio del grano de producción local. El quintal de arroz nacional cuesta 35 dólares mientras que el importado vale 26 dólares.

Los arroceros también se enfrentan al rechazo de los molineros que no quieren comprarles el arroz porque argumentan que es de mala calidad. Algunos molinos todavía les deben los pagos anteriores porque no han podido vender el producto en los supermercados, según el secretario de la Federación de Arroceros de Panamá, Eduardo Veliz.

Guillermo Salazar, ministro de Desarrollo Agropecuario (Mida), adelantó que para superar ese problema comprarán un millón de quintales de arroz a los productores, si no logran vender a los molineros, y no descartan importar lo que haga falta en el mercado. Añade que quieren anticiparse al desabastecimiento y no esperar hasta agosto de 2008 para ver si las cosechas son suficientes para suministrar al mercado.

Enrique Ferrabone, de la Asociación Nacional de Molineros de Panamá, no ve viable la alternativa del Gobierno porque produciría una saturación del mercado. A parte de los inventarios con los que cuentan llegarán al país 200.000 quintales en abril y hay un excedente de la compra de finales de 2007.

El Gobierno también tiene entre sus planes sembrar 1.500 hectáreas de arroz bajo riego utilizando las instalaciones del proyecto Remigio Rojas, ubicado en Alanje, provincia de Chiriquí, que permitiría sacar al menos dos cosechas por año. Además prevé hacer uso de al menos 2.500 hectáreas con pequeños productores en la provincia de Coclé.

 
 

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