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La lucha entre el Gobierno
de Panamá y los productores de arroz parece una guerra
sin fin. El presidente, Martín Torrijos, quiere hacer frente
a la escasez del grano de arroz abriendo las fronteras para
las importaciones, mientras que los arroceros amenazan con más
protestas en contra de la medida que podría causar la
muerte al sector, y exigen subsidios para aumentar y mejorar
la producción. El martes ambos bandos volverán
a reunirse.
Los miembros de la Asociación
de Productores de Arroz de Panamá permanecerán
en pie de guerra hasta que el Gobierno desista de la importación
del 1,5 millones de quintales de arroz, que ha suspendido hasta
el 31 de marzo. El miércoles cerraron la carretera Interamericana,
que conduce de Panamá a EEUU.
El sector está a la expectativa
del vencimiento del plazo para abrir las importaciones. También
están a la espera de que el Gobierno les compre el grano
que les ha prometido, y les permita comenzar la siembra programada
para el mes de abril.
Según el sector no hay
escasez de arroz porque ellos tienen reservas de cuatro millones
de quintales. De acuerdo al Gobierno el consumo mensual supera
el medio millón de quintales,y la producción anual
es de 5.300 millones de quintales.
Para los productores, el mayor
problema al que se enfrentan es el alto coste de la producción.
En la anterior temporada de recolección, por cada hectárea
de arroz gastaban 1.100 dólares (718,475 euros), y actualmente
desembolsan 1.900 dólares (1.241 euros). A mediados de
febrero solicitaron al Gobierno un subsidio de 800 dólares
por hectárea cultivada.
Alexander Araúz, presidente
de la Asociación de Productores de arroz de Chiquirí,
aseguró que este año la siembra podrían
ser menor a la del año pasado, que fue de 58 hectáreas,
debido a los costes de producción.
Además de las limitaciones
de los recursos, los arroceros deben hacer frente a los intermediarios
y vendedores que se quejan del alto precio del grano de producción
local. El quintal de arroz nacional cuesta 35 dólares mientras que el
importado vale 26 dólares.
Los arroceros también
se enfrentan al rechazo de los molineros que no quieren comprarles
el arroz porque argumentan que es de mala calidad. Algunos molinos
todavía les deben los pagos anteriores porque no han
podido vender el producto en los supermercados, según
el secretario de la Federación de Arroceros de Panamá,
Eduardo Veliz.
Guillermo Salazar, ministro de
Desarrollo Agropecuario (Mida), adelantó que para superar
ese problema comprarán un millón de quintales
de arroz a los productores, si no logran vender a los molineros,
y no descartan importar lo que haga falta en el mercado. Añade
que quieren anticiparse al desabastecimiento y no esperar hasta
agosto de 2008 para ver si las cosechas son suficientes para
suministrar al mercado.
Enrique Ferrabone, de la Asociación
Nacional de Molineros de Panamá, no ve viable la alternativa
del Gobierno porque produciría una saturación
del mercado. A parte de los inventarios con los que cuentan
llegarán al país 200.000 quintales en abril y
hay un excedente de la compra de finales de 2007.
El Gobierno también tiene
entre sus planes sembrar 1.500 hectáreas de arroz bajo
riego utilizando las instalaciones del proyecto Remigio Rojas,
ubicado en Alanje, provincia de Chiriquí, que permitiría
sacar al menos dos cosechas por año. Además prevé
hacer uso de al menos 2.500 hectáreas con pequeños
productores en la provincia de Coclé.
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