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El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María
Rouco Varela, ha conseguido finalmente hacerse con la presidencia
de la Conferencia Episcopal (CEE). La oposición al aborto
de Rouco le dará el apoyo del Vaticano, donde la lucha
se centra en la abolición de esta práctica.
Rouco se ha alzado ganador frente al hasta ahora
presidente, el obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, que
ahora será el vicepresidente. Sin embargo, lo ha hecho
con un ajustadísimo resultado de 39 votos frente a 37.
Desde el Vaticano aún no se ha hecho pública ninguna
reacción, pero la línea dura de Rouco contra el
aborto le facilitará el apoyo en Roma, desde donde el objetivo
es extender la lucha contra esta práctica por todo el mundo.
Este es también el fin que persigue el director del diario
Il Foglio, Giuliano Ferrara, que presentará un manifiesto
a la ONU para que prohíba el aborto. Un texto al que se
han unido personalidades como el embajador del Vaticano en España,
Francisco Vázquez.
Rouco le ha arrebatado a Blázquez la presidencia
de la CEE por tan sólo dos votos de diferencia. A pesar
de ello, el cardenal ha obtenido menos apoyos que en 2005, cuando
se quedó a un voto de los dos tercios que necesitaba para
renovar un tercer mandato (52 votos).
Las votaciones, muy ajustadas desde que comenzaran
con los sondeos internos en el seno de la CEE, le venían
en cierto modo condicionadas a Rouco gracias al apoyo de los nuevos
obispos, nombrados hace poco, y que han obtenido derecho a voto
gracias a su nombramiento. Uno de ellos es su propio sobrino,
Alfonso Carrasco Rouco, que el pasado 9 de febrero fue consagrado
como obispo de Lugo en sustitución del fallecido Fray José
Gómez. Un acto organizado por todo lo alto que estuvo marcado
por la polémica, ya que, como publicó El Boletín, a pesar de asistir toda la cúpula de los obispos a instancias
de Rouco, no asistieron ni el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo,
ni el de Barcelona, Lluís Martínez Sistach.
Otro nombramiento es el del secretario general de
la CEE, Juan Antonio Martínez Camino, ahora también
obispo auxiliar de Madrid, mano derecha de Rouco.
Las reacciones desde los partidos no se han hecho
esperar. En el PSOE esperan que Rouco busque diálogo
en lugar de confrontación y en IU y en los partidos nacionalistas
aseguran que esto sólo supone una radicalización
de la Iglesia. Mientras, sorprende el silencio desde el Vaticano,
aunque como ya publicó este diario, parte de la CEE considera
que el Papa recibe informes sesgados, ya que él entiende
el castellano, pero no la situación que vive España.
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