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En sólo 24 horas, los intensos rumores de
una posible quiebra que se cernían sobre Bear Stearns,
el cuarto mayor banco de inversión estadounidense, han
tomado cuerpo. Hasta el punto de que la FED de Nueva York ha reclutado
a JP Morgan para que le ayude a asegurar la liquidez de la entidad
tocada durante al menos, 28 días. ha reconocido en un comunicado
que sus dos socios de urgencia le ayudarán en el futuro.
Al cierre de esta edición, las acciones del banco "tocado"
habían descendido un 40%, con lo que su capitalización
bursátil quedaba reducida hasta una cantidad ridícula
que supone, por ejemplo, un 4,13% de la que tiene en este momento
el Banco de Santander español. De modo que la gran entidad
española es un 95% mayor que esta compañía
con problemas.
El rapidísimo plan de salvamento de Bearn Stearns no ha
sido suficiente para calmar a Wall Street, al cierre de esta sesión
los rumores negativos llueven y los blogs echan humo.
Mal augurio. El hecho de que JP Morgan esté en
el grupo de rescate habla bien de este banco, pero supone un mal
augurio para muchos habitantes de Wall Street, durante sus 209
años de historia, los hombres de Morgan han estado siempre
relacionados con las grandes crisis financieras. Y eso anima las
peores previsiones, aunque se base más en la superstición
que en la realidad.
Si Bear Stearns quebrara sería la mayor hecatombe bancaria
que se produce en EEUU desde 1984, cuando cayó el banco
Continental Illinois. En aquel momento, esta entidad tenía
unos activos de 40.700 millones de dólares y Bear Stearns,
según los datos facilitados el pasado 30 de noviembre,
tendría unos pocos menos. En total 39.500 millones de dólares.
La explicación oficial aportada por los ejecutivos de el
cuarta mayor banco de inversión estadounidense no convence
a nadie. Desde hace tres días, la palabra bancarrota se
asociaba a esta entidad en los corrillos financieros y ahora la
compañía asegura que ha sido en las últimas
24 horas, cuando su posición de liquidez se ha vuelto insostenible.
El banco fue uno de los más activos en el mercado subprime
y perdió 854 millones de dólares el pasado cuarto
trimestre. Además el precio de sus acciones había
bajado ya un 63% hasta ayer. Sin embargo, la inquietud es otra.
Las relaciones de esta entidad con varios hedge funds notables
generan más pavor que su posible quiebra.
Antecedente. Un antecedente de este miedo ya apareció
ayer. Carlyle Capital anunció que ha sido incapaz de alcanzar
un acuerdo con sus acreedores y espera que éstos se hagan
cargo de sus titulizaciones hipotecarias con calificación
de triple A. Carlyle Capital, un fondo gestionado por la filial
neoyorquina de Carlyle Group. Por este motivo, el fondo de inversión
puede ver disminuida su reputación. Históricamente,
la familia Bush es un de los inversores que más dinero
ha aportado en Carlyle Capital.
Otro dato que animaba las ventas en todos los mercados era la
inflación estadounidense del mes de febrero. Contra las
previsiones de los analistas el IPC no marcaba cambios y se situaba
en un 4%. Además la inflación subyacente subía
un 0,3% hasta el 2,3%. Según los expertos, este incremento
de los precios, es un arma de doble filo para la Fed porque aunque
le permite aplicar nuevas rebajas de los tipos de interés,
si lo hiciera inmediatamente, reduciría su margen para
poder aplicar estas medidas en el futuro.
De nuevo su papel de guardián bancario se antepone a su
mandato de vigilar la buena evolución de la economía
estadounidense. Las noticias tampoco son buenas en Europa. En
febrero, el IPC del área euro alcanzó un 3,3%, el
mayor desde el año 1999, el año que nació
el euro. Los precios en la euro zona subieron en febrero un 0,3%.
Suben una décima más que enero según los
datos difundidos por la oficina de estadística.
Divisas. El dólar estadounidense continuaba hoy
aún con mas decisión si cabe el espectacular descenso
hacia el abismo que emprendió el pasado verano. Los factores
antes enunciados eran determinantes hoy en esta evolución.
De modo que casi no puede considerarse noticia que en los mercados
se pagarán hoy 1,5612 dólares por cada euro, tras
haber llegado poco antes la cifra a tocar los 1,5688 nunca vistos
desde el debut de la divisa del BCE en 1999.
'Bloggers'. Quizá, por eso los comentarios de los
bloggers especializados se concentraban en apuntar hacia otra
noticia histórica, en este caso los 99,57 yenes que se
obtenía a cambio de cada billete verde. Una fortaleza que
la divisa japonesa no había vuelto a exhibir desde octubre
de 1995 y que se ha mantenido más o menos hasta que el
cambio entre ambas monedas ha vuelto a estabilizarse en 100,40
yenes.
La noticia de Bear Stearns ha impulsado el abandono de las operaciones
de carry trades, cuando los inversores toman prestadas divisas
en regiones con bajos tipos de interés, como Japón,
para venderlas en otras con tasas más elevadas.
Otro dato que ha afectado muy negativamente al dólar ha
sido el de la confianza del consumidor de la Universidad de Michigan,
que se ha desplomado al 70,5 desde el 70,8 de febrero. Se trata
del nivel más bajo de confianza en seis años y una
nueva señal negativa sobre la evolución de la economía
norteamericana.
Deuda. Los operadores del mercado de renta fija estadounidense
se encontraron hoy con una nueva subida en los precios de los
bonos. Concretamente, el precio de los bonos estadounidenses de
referencia a 10 años, cuyo vencimiento es del 15 de febrero
de 2018, subió un 0,28%, hasta situarse en el 100,20% con
una rentabilidad del asociada 3,42%.
A pesar de que el mercado de renta fija europea se desmarcaba
del estadounidense al inicio de la sesión, finalmente los
precios del bund alemán retomaban la senda alcista situándose
en el 102,16% de su valor nominal, con una rentabilidad asociada
del 3,73% tras conocer las noticias relativas al Bear Stearns.
Además, los líderes de la Unión Europea han
advertido hoy de los riesgos para el crecimiento por la indeseable
volatilidad en los mercados financieros y, sobre todo, por las
oscilaciones de los tipos de cambio, y han reconocido que están
"preocupados" por los movimientos desordenados de las
divisas.
También el presidente de EEUU, George W. Bush, reconoció
hoy que la economía de su país está pasando
por un momento difícil, pero también lanzó
un mensaje optimista al asegurar que el país tiene capacidad
para recuperarse. "No es la primera vez que tenemos que hacer
frente a un desafío y cada vez que lo hemos hecho la economía
ha resurgido más fuerte que antes", dijo Bush.
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