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La tensión entre el campo argentino
y el Gobierno sube de tono. Una vez más, los piqueteros
vuelven a ponerse del lado del Ejecutivo ante las protestas
del sector cárnico y agrario por los cambios en las retenciones
de sus productos. Incluso uno de sus dirigentes ha calificado
de golpistas estas reivindicaciones.
Y es que los productores del
campo argentino han endurecido las protestas que iniciaron el
pasado jueves 13 de marzo a causa del alza de las retenciones
y la imposición de precios máximos a los granos
y la carne.
Los titulares de los cuatro sectores
del campo ya advirtieron que si antes del mediodía del
viernes no aparecía ningún gesto de diálogo,
su decisión de no comerciar esos productos, se extendería
hasta el próximo miércoles, con lo que el mercado
de Argentina se quedaría sin abastecimiento hasta el
próximo 25 de marzo.
Al cierre de esta edición
no se había producido ninguna señal por parte
de la Administración argentina, y, los productores endurecían
sus protestas con cortes de carreteras y lo que ellos llaman
“tractorazos”, a lo largo de todo el interior del
país.
Así que, los presidentes de las
cuatro entidades agropecuarias se reunieron desde las 13 para
consensuar los pasos a seguir. Hasta entonces, según
afirmaron a la prensa local, esperarían un guiño
de las autoridades. Pero como sus espectativas de que algo así
pudiera suceder eran mínimas, la mayoría del sector
ya tenía decidido prolongar y endurecer esta protesta.
El titular de la Federación
Agraria, Eduardo Buzzi, aseguró que los productores esperaban
una reacción del Gobierno, y matizó que lamentablemente
ya la hubo: les descalificaron.
El jueves el campo argentino
se reveló contra el Gobierno de Cristina Fernández,
al convocar un paro de 48 horas en el que no se comercializaría
ni carne ni cereales, en repulsa a las medidas que adoptó
el Gobierno, sin ningún tipo de consenso con los afectados,
a principios de esta semana.
Las retenciones por las que protesta
el campo argentino han supuesto que las cuatro entidades del
campo, Confederaciones Rurales (CRA), la Federación Agraria,
la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro)
y la Sociedad Rural, convoquen este paro conjunto por primera
vez desde el Gobierno de Carlos Menem.
Entre las cuatro emitieron un
comunicado que sintetiza la opinión del sector sobre
los anuncios efectuados por el Gobierno. El comunicado asegura
que esas restricciones son una medida con una clara intención
recaudatoria y de neto corte fiscal, que discrimina a las provincias
y el interior.
El martes por la noche,
el ministro de Economía, Martín Lousteau, anunció
que desde ahora y hasta 2012, regirá un complejo esquema
de retenciones móviles a las exportaciones agrícolas,
por el cual ese tributo se elevará si los precios internacionales
suben, y se reducirá si bajan. Para algunos analistas,
ese cambio equivale a la fijación de "precios máximos"
a los granos.
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