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Año X - Madrid, miércoles 19 de marzo de 2008
 
Reportaje
 
Los combustibles pesados,al borde de la desaparición
Guerra abierta contra los carburantes
Azucena López

Pese al caso concreto de España, en el que la subida del precio del gasóleo provocará una vuelta progresiva a la gasolina, en el ámbito internacional, los combustibles pesados parecen haber pasado a la historia. El rechazo de estos combustibles, supone la búsqueda de otras alternativas como el etanol, algo que podría beneficiar a los productores de América Latina.

En el caso de España,  la subida del precio del gasóleo, que por primera vez es superior al precio de la gasolina, podría desencadenar que en los próximos años los vehículos con motorización de gasolina superen en ventas a los de diesel en el mercado automovilístico español. En declaraciones a americaeconomica.com Antonio Romero-Haupold, el presidente de la Federación de Asociaciones de Concesionarios de Automoción (Faconauto), asegura que la subida del precio del gasóleo producirá un cambio en la estructura del mercado del automóvil que estará orientado hacía un aumento progresivo de la participación de los vehículos de gasolina. “La ‘dieselización’ del mercado español del automóvil puede estar tocando techo según la patronal española de concesionarios.

Si hasta ahora, la principal ventaja de la adquisición de un vehículo diesel residía en el ahorro tanto por el precio del combustible como por su menor consumo frente a la gasolina, la escalada de precios del diesel puede suponer un giro en la demanda y volver de forma progresiva a la motorización de gasolina. No obstante, en declaraciones a este diario, el presidente de Faconauto, considera que el precio del gasóleo todavía tendría que experimentar una subida algo mayor para que la adquisición de un coche diesel no resultara realmente rentable para aquellos automovilistas que realicen, al menos, una media de 30.000 kilómetros anuales.

Al otro lado del Atlántico, en EE.UU, la gasolina podría tener los días contados. Ya en 2006, el presidente de EE.UU,  George Bush, llevaba a cabo una política contra los combustibles tradicionales y acusaba a los estadounidenses de ser “auténticos adictos a la gasolina”, y prometía ayudarles a combatir ese mal. Ese mismo año, Bush en su discurso sobre el Estado de la Unión, hablaba del etanol y lanzaba una propuesta para promover una ley que obligase a mezclar gasolina con un 20% de etanol en un plazo de diez años. De momento, esta norma sólo afecta a los camiones ligeros, que suponen un 75% de la flota del país. Pero según anunció Norman Minetta, el secretario de este departamento,  estas las normas se harán extensivas a las furgonetas, los utilitarios y los coches deportivos.

De modo que, por ahora, sólo los camiones de gran tonelaje quedan exentos de toda novedad. Las reglas dan mucha libertad de acción a los fabricantes, ya que sólo les exigen que reduzcan un 8,1% las necesidades de consumo de los automóviles que colocan en el mercado, con el objetivo de conseguir un ahorro anual de gasolina de 10.700 galones (40.504 litros). Una cantidad de combustible que se consume cada mes en EEUU.

Para conseguirlo, los fabricantes tendrán que asegurarse de que sus nuevos modelos pueden recorrer 24 millas (38,62 kilómetros) con cada galón (3,785 litros), 2,4 (3,86) más que ahora. Algo que sólo parece posible, según el airado lobby de la automoción si se potencia la fabricación de coches híbridos, capaces de combinar sistemas de tracción, como los que admiten la mezcla de gasolina y etanol y los que combinan motores tradicionales con combustión eléctrica. Y eso supone un coste adicional de 200 dólares por unidad (126,8 euros). Unos 6.700 millones de dólares a repartir en cinco años.

En el caso de que EEUU potenciara la fabricación de coches que admitieran esta mezcla de gasolina y etanol, el abastecimiento de este biocombustible por parte de los estadounidenses podría ser un problema.

Por ello a principios de 2007, el Gobierno brasileño firmó con EEUU, primer productor mundial de etanol a partir de maíz, un convenio para estimular la producción y el consumo este biocombustible.

Como consecuencia directa de este acuerdo, el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) indicó que la siembra de caña de azúcar creció un 7%. Se observó además una fuerte tendencia de aumento del área para las futuras siembras de caña de azúcar, motivado por el interés creciente en la obtención de etanol, además de que el Brasil presenta condiciones naturales propicias para ese cultivo, así lo explicó el IBGE en su informe mensual sobre los distintos cultivos en el país.

La cosecha de 2007 ascendió  a 491 millones de toneladas de caña en territorio brasileño, dijo el IBGE.  Con unos 16.700 millones de litros anuales, Brasil es el segundo productor mundial de etanol, que se produce a partir de la caña de azúcar.

 


 
 

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