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Año IX - Madrid, miércoles 19 de marzo de 2008
 
Reportaje
 

La crisis entra en la campaña electoral

Incertidumbre en el sector bancario estadounidense

Luis Suárez

La crisis en que se encuentra sumida la economía estadounidense, la mayor del mundo, no está siendo ajena a la campaña electoral. Aunque aún no se han concretado promesas, los principales candidatos apuestan por una mayor regulación.

Una mayor regulación del sistema financiero, con más intervencionismo del Gobierno, parece ser la principal conclusión a la que han llegado los candidatos presidenciales para intentar salvar la crisis. La candidata Hillary Clinton ha hecho un llamamiento “a estar alerta, a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para mantener la confianza en nuestro sistema financiero”. Barack Obama ha invocado a “un espíritu de innovación para surgir más fuertes y más prósperos de lo que lo éramos antes”.

McCain, el candidato republicano, también podría apoyar un mayor intervencionismo, pese a haber sido un defensor del libre mercado. Los asesores de McCain intentan desmarcarse de la posición de Bush para afrontar la crisis, ya que el presidente ha sido tachado de tener poco liderazgo.

Bush. La prensa estadounidense es cada vez más crítica con la manera de Bush de afrontar la crisis, y se empieza a sospechar que comienza desentenderse de un problema que deberá asumir su sucesor en la presidencia. Aunque Bush ha dicho que se presentará un plan de medidas para solucionar la crisis, éstas aún no se han concretado.

Según informó la Casa Blanca, el presidente de los EEUU, George Bush, se reunió el psadp lunes con altos cargos económicos del Gobierno para intentar poner fin a la crisis crediticia. El presidente, tras un encuentro con los miembros del Grupo de Trabajo Presidencial sobre los Mercados Financieros, ha admitido que “atravesamos tiempos difíciles. No obstante, otra cosa también es segura, y es que hemos adoptado acciones fuertes y decisivas”.

Bear Stearns. Algo en lo que también han coincidido los candidatos es en aplaudir la actuación de la Fed de este fin de semana, con el recorte del tipo de descuento. Dos días después, los hombre de Bernanke redujeron los tipos de referencia en 75 puntos básicos. Sin embargo la crisis parece agudizarse y las posible medidas que pueda tomar la Fed empiezan a reducirse.

Estas noticias se conocieron en una semana que comenzó con la noticia de que JP Morgan ha llegado a un acuerdo con Bear Stearns para adquirir la firma financiera por un precio de 236 millones de dólares, o dos dólares por acción, un 93% por debajo del precio de cierre de las acciones de Bear Stearns el pasado viernes.

La compra no se realizará en efectivo, sino en acciones, por lo que cada accionista de Bear Stearns recibirá 0,05473 acciones comunes de JP Morgan por cada uno de sus títulos. El descuento tan elevado en la compra de la entidad se produce porque JP Morgan asumirá y garantizará todos los compromisos y obligaciones contraídos por Bear Stearns.

Esta compra pone fin a 85 años de independencia de la quinta mayor entidad de inversión de Wall Street. El deterioro de Bear Stearns era más que palpable después de que el viernes 14 la Fed de Nueva York reclutase a JP Morgan para que ayudase a asegurar liquidez de la entidad durante al menos 28 días. El deterioro es tal, que dentro del precio de la adquisición se incluye la venta de la sede de Bear Stearns en Manhattan, que esta valorada en 1.200 millones de dólares, casi cuatro veces más que el precio acordado para toda la entidad.

La Reserva Federal. La Fed también apoya la adquisición de JP Morgan, ya que se ha comprometido a otorgarle financiación para los activos menos líquidos de Bear Stearns hasta un máximo de 30.000 millones de dólares. La posibilidad de una bancarrota ha llevado al consejero delegado de la entidad, Alan Schwartz, a verse forzado a aceptar el acuerdo sólo cinco días después de asegurar a los inversores que las reservas de liquidez de Bear Stearns eran suficientes para hacer frente a las pérdidas derivadas de la crisis crediticia.

No obstante la compra está aun sujeta a la aprobación de los consejos de administración, y no podría hacerse efectiva antes de 90 días. Es probable además que se abran litigios judiciales, según comunicó un accionista de Bear Stearns al director ejecutivo de JP Morgan minutos después de la compra. Joseph Lewis, segundo mayor accionista de Bear Stearns, ha calificado de irrisoria la oferta y ha amenazado con ir a los tribunales. La oferta de 236 millones valora Bear Stearns en una cuarta parte de lo que consideran los expertos.

Los accionistas de Bear Stearns podrían ser los mayores perjudicados por la operación. El accionista mayoritario es actualmente James Barrow, uno de los propietarios de la firma Barrow, Hanley, Mewhinney & Strauss, con un 9,9%.
El segundo mayor accionista es Joseph Lewis, que desde septiembre ha gastado mil millones en acciones. Ahora su participación está valorada en 22 millones.

James Cayne, antiguo consejero delegado de Bear Stearns y aún presidente no ejecutivo, es otro de los perjudicados. Su participación estuvo valorada en mil millones de dólares el pasado año, cuando Bear Stearns alcanzó en Bolsa un precio de 170 dólares por acción. Según los términos actuales de la adquisición, su participación vale ahora 12 millones de dólares.

La noticia se produjo además casi al mismo tiempo en que la Reserva Federal anunciaba que ha reducido en 25 puntos básicos, hasta el 3,25%, la tasa de descuento con la que presta directamente a los bancos. Además, el organismo de política monetaria ha autorizado crear una nueva línea de financiación para mejorar el acceso de las entidades a las subastas de liquidez en el mercado.

Esta situación podría empeorar. Los bancos y las firmas financieras de inversión podrían registrar caídas en Bolsa de hasta la mitad de su precio, según han anunciado los analistas de Oppenheimer. Según esta casa de análisis, la compra de JP Morgan a Bear Stearns podría provocar una “reevaluación negativa” en los precios de las acciones financieras. Meredith Withney, analista de Oppenheimer, ya predijo, con éxito, que Citigroup podría verse obligado a reducir su dividendo para escapar de la crisis.

Resultados trimestrales. Los resultados trimestrales tampoco alejan los temores, a pesar de haber sido mejores de lo previsto. Según ha anunciado Goldman Sachs, el beneficio de la entidad en el primer trimestre del año se redujo en un 53%, hasta alcanzar una cifra de 1.510 millones de dólares, o 3,23 dólares por acción. Los analistas esperaban una caída aún mayor en el beneficio hasta sólo 2,59 dólares por acción.

Lehman Brothers ha anunciado que en el primer trimestre del año su beneficio se redujo en un 57%, menos de lo previsto por el mercado, hasta situarse en 489 millones de dólares, o 81 centavos de dólar por acción. Los analistas esperaban que el beneficio de Lehman Brothers se redujese en un 60%, por lo que los resultados hechos públicos hoy alejan por el momento las sospechas cernidas sobre la entidad.

Durante las últimos días, los rumores apuntaban a Lehman como una de las entidades más afectadas por la crisis de las hipotecas subprime después de los problemas de Bear Stearns.

Morgan Stanley ha anunciado que en el primer trimestre del año su beneficio se redujo en un 42% hasta situarse en una cifra de 1.550 millones de dólares, o 1,45 dólares por acción. Es la primera vez en la historia de Morgan Stanley que se reduce su beneficio. Las acciones de Morgan Stanley reaccionaban a este anuncio con una subida del 6% en los primeros compases de negociación, después de que en la jornada de ayer registrasen su mayor subida en una década.

Pese a que estos resultados fueron en los tres casos mejores de lo previsto, la incertidumbre continúa. Especiales dudas han ssucitado las cuentas de Lehman Brothers. Según recoge The Washington Post, gran parte de la dudas sobre las cuentas del banco se refieren a la cantidad de activos que Lehman mantiene en balance. Lehman Brothers anunció amortizaciones por 1.800 millones de dólares, pero, según se desprenden de sus cuentas, mantiene aún 68.000 millones en balance en activos de este tipo.

Los analistas consideran que Lehman podría haber sido demasiado optimista respecto al valor real de estos activos, por lo que los beneficios podrían ser menores. A la incertidumbre sobre Lehman se han sumado también los expertos de Sanfor C. Bernstein. Brad Hintz, analista de esta firma, ha calculado que Lehman tendrá que presentar mayores amortizaciones para hacer frente a la crisis subprime.













 
 

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