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El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha vuelto a ponerse a trabajar duro para arrasar en las próximas elecciones regionales, como anunció hace un tiempo que haría. Ha abandonado la política internacional, cuando ya ha finalizado la crisis entre Colombia y Ecuador, en la que entró Venezuela. Quizá no lo tenga fácil.
Tras la derrota electoral de su propuesta de reforma socialista a la Constitución venezolana del pasado 2 de diciembre, Chávez anunció que sacaría toda su artillería para arrasar en las elecciones de regionales, pero tendrá que trabajar muy duro estos ocho meses que le quedan.
Uno de los asuntos que debe solucionar el mandatario venezolano es la lluvia de críticas a las que se ha sumada el gobernador del estado de Sucre, Ramón Martínez, que es disidente chavista desde el año 2002 y que ha criticado el modelo económico del Gobierno venezolano.
Martínez ha asegurado que el Gobierno de Venezuela no ha conseguido sustituir la antigua estructura política venezolana y no ha mostrado los resultados que se deseaban con la creación de un modelo que se basa en las cooperativas.
Además, el gobernador de Sucre ha afirmado que el Gobierno de Chávez ha creado un clima de imposición, que ha calificado de autoritario, y que va en contra de la voluntad de los venezolanos.
Pero dentro de su propio partido también ha sido criticado. El primero en ponerse en contra del presidente de Venezuela ha sido el diputado chavista de la Asamblea Luis Tascón, que no acusa al mandatario pero sí a su entorno, como a Diosdado Cabello, que es la segunda figura del país, tras Chávez.
Los siguientes en sumarse a estas críticas han sido un grupo de delegados del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que han enviado una carta al presidente venezolano, Hugo Chávez, en la que muestran su desacuerdo con el proceso de la elección de la semana pasada.
Chávez instó a los miembros del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) a que comenzarán inmediatamente a trabajar para conseguir una victoria en las elecciones regionales, previstas para finales de este año, pero en estos momentos el mandatario venezolano tendrá que solucionar primero los problemas de su propio partido para poder arrasar en los próximos comicios, como él pretende.
Chávez también pidió reactivar una alianza de partidos y movimientos sociales que permitan al oficialismo mantener y si es posible ampliar sus poderes, con vistas a las próximas elecciones.
Aunque parece que Chávez ha sacado toda su artillería para ganar las próximas elecciones regionales, no ha sido el único, ya que los principales partidos de la oposición venezolana han firmado un pacto para respaldar a candidatos comunes en las próximas elecciones, con lo que intentan unir el voto ‘anti-Chávez' y ganar más poder en las gobernaciones regionales y las alcaldías.
Dos de las 22 gobernaciones de Venezuela están en manos de la oposición, las de Zulia y Nueva Esparta, y son los ejes centrales que Chávez quiere romper. Para ello, el ministro de Finanzas, Rodrigo Cabezas, renunció a su cargo para aceptar el reto que le presentó el presidente venezolano de ser candidato a gobernador por el petrolero estado de Zulia en las elecciones regionales y así ver si consigue derrotar a la oposición.
Y es que parece que Chávez ya no confía en que su país le apoya incondicionalmente, ya que en las elecciones del referéndum constitucional perdió en lugares clave como Caracas, y para las elecciones regionales no quiere correr ningún riesgo inesperado. |