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Como consecuencia de la desaceleración
que vive el sector de la construcción en algunos países
desarrollados, las empresas han decidido explorar otros mercados.
Uno de ellos es el de México, que gracias al plan de
infraestructuras de Calderón, se encuentra entre los
favoritos para invertir.
Así, la constructora española
OHL ha sido una de las que primero ha querido aprovechar su
pedacito de la tarta, y ya ha anunciado que invertirá
120 millones de euros en ese plan de infraestructuras, con la
construcción de una autopista en el estado de Puebla.
OHL construirá una autopista
de cuatro carriles. El contrato de la concesión incluye
la construcción de la vía, además de su
explotación mediante peage, durante un periodo de 30
años.
Esa nueva vía, que tendrá
32 kilómetros de longitud, formará el arco norte
de la circunvalación de la Ciudad de Puebla, y permitirá
un ahorro de tiempo considerable a quienes se desplazan desde
Ciudad de México hacia el Puerto de Veracruz, el más
importante del país.
Pero OHL no es la única
empresa española que ha pensado en beneficiarse del nuevo
proyecto de Felipe Calderón, puesto que según
fuentes consultadas por Americaeconomica.com, Cintra estudia
la posibilidad de invertir en la nación azteca, si alguno
de los proyectos que están en marcha o en proyecto, les
resultara rentable.
Hay para todos.
Pero el gran proyecto de Calderón es tan amplio, que
a parte de las empresas españolas, otros organismos internacionales
apuestan por el plan de infraestructuras azteca. Es el caso
de la Corporación Financiera Internacional (IFC), el
brazo financiero del Banco Mundial (BM), que ya ha anunciado
que dará respaldo a ese plan.
Así, el director general
de la IFC, Lars Thunell, aseguró que esa entidad firmará
un acuerdo con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes
de México (SCT) para proveer recomendaciones sobre las
condiciones de los proyectos de carreteras.
Thunell añadió
que para el IFC, que tiene el objetivo de fomentar el crecimiento
económico sostenible en países en desarrollo a
través de financiación, asesoría y mitigación
de riesgo, la infraestructura es uno de los componentes clave.
Además de todas estas
inversiones, el gobierno mexicano hará frente al mayor
proyecto de infraestructuras de su historia. Lo hará
con la apertura de una licitación para construir un puerto
en Punta Colonet.
Este proyecto costará
a su ejecutor cuatro millones de dólares (unos 2,7 millones
de euros), y podría transformar esta aldea agrícola
en un centro de carga a los puertos rivales, ubicados en las
ciudades estadounidenses de Los Angeles y Long Beach.
El puerto abarcará un
litoral de 46 kilómetros, con lo que sería tan
grande como estos dos puertos estadounidenses juntos. Esta nueva
construcción portuaria se ubicaría a 252 kilómetros
al sur de San Diego, tendrá de 10 a 20 muelles y una
conexión ferroviaria de doble vía de 322 kilómetros
con la frontera de EEUU.
Este ambicioso proyecto provocará
la emigración de miles de personas, con la subsiguiente
necesidad de servicios, viviendas y recursos naturales, lo que
producirá una gran riqueza en todo el territorio.
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