Cada vez son más las señales del mercado que
apuntan a que la crisis crediticia está lejos de poder
darse por terminada, a pesar de que en las últimas jornadas
una aparente calma había regresado a los mercados. Ahora,
las dudas sobre el verdadero estado de salud del sistema financiero
no se limitan a los créditos hipotecarios.
Una de las preocupaciones que han surgido últimamente
en el mercado se refiere a las posibles dificultades que algunos
bancos están encontrando para cobrar los voluminosos
préstamos que se concedieron a muchos fondos de inversión,
como los de capital riesgo, para acometer las operaciones de
fusión y adquisición de empresas.
Deutsche Bank. Un informe de Deutsche Bank sitúa
en al menos 200.000 millones de dólares el volumen de
dinero correspondiente a estos créditos que los bancos
conservan en balance. Los expertos de la entidad alemana avanzan
asimismo que la entidades tendrán que anotarse pérdidas
de al menos 9.000 millones de dólares como consecuencia
de estos préstamos difíciles de cobrar.
Algo más optimista es un estudio de Bank of America.
Según la entidad estadounidense, los bancos de la mayor
economía del mundo han logrado reducir su exposición
a estos préstamos hasta 129.000 millones de dólares,
desde los 163.000 millones del año anterior, aunque para
ello han tenido que vender estos créditos a diferentes
hedge funds a un precio de sólo el 80% del nominal.