Evo Morales, presidente de Bolivia, ha cumplido dos de los
tres puntos prometidos en su campaña electoral en el
plazo impuesto por la comunidad india del país, de la
que él mismo formó parte. La subida del salario
mínimo y ahora la nacionalización de los hidrocarburos
son dos de estas promesas cumplidas, aunque no exactamente como
indicó.
El salario mínimo ha subido casi la mitad de lo pactado.
Y Felipe Quispe, secretario ejecutivo de la Confederación
Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia
(Csutcb) y fundador del Movimiento Indígena Pachacuti
(MIP), ha comentado a Americaeconomica.com que no ha
caído bien en su colectivo que Morales nacionalice el
82% de los hidrocarburos del país, ya que su promesa
electoral recogía el 100%. Ahora queda por saber si a
finales de mayo conseguirá convocar una Asamblea Constituyente
en el país.
Según Quispe, esta no es una nacionalización
íntegra, ya que además las petroleras foráneas
tienen un plazo de 180 días para negociar y legalizar
sus contratos. Asegura que están a favor de la nacionalización,
pero del 100%, ya que mucha gente ha perecido para que Morales
llegara al poder en Bolivia y lograra este hecho y ahora éste
sólo nacionaliza a medias tintas.
La comunidad india boliviana está
a favor de la nacionalización porque, según sus
dirigentes, gracias a los beneficios que se consigan, Bolivia
progresará, ya que, antes de la medida, las transnacionales
sólo dejaban el 18% de sus ingresos al Estado.
La oposición tampoco ha
tardado en dar su opinión sobre el nuevo decreto promulgado
por Morales. Pide que el tema sea debatido en el Congreso y asegura
que es urgente despejar una serie de dudas que se desprenden de
la lectura de la medida y que aún no han sido aclaradas.
Además, la Cámara
Boliviana de Hidrocarburos (CBH), que agrupa a las empresas privadas
del sector, emitió un duro comunicado en el que advirtió
que el decreto de nacionalización altera de manera "unilateral,
negativa y sustancial" las condiciones de las empresas dedicadas
a la exploración, explotación, refino, transporte
y comercialización de los hidrocarburos.
Pero Evo Morales hace caso omiso
tanto a las críticas interiores como exteriores y asegura
que no tiene miedo de las posibles demandas que puedan emprender
ante los tribunales internacionales las empresas petroleras extranjeras
que se vean afectadas por el nuevo decreto petrolero, impuesto
el pasado 1 de mayo para nacionalizar los hidrocarburos.
Morales afirma así que el
Ejecutivo podrá defender en cualquier tribunal los intereses
del país. El presidente de la petrolera estatal Yacimientos
Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Jorge Alvarado,
indica que el Gobierno e YPFB ya han recibido la comunicación
de las empresas que trabajan en Bolivia donde exponen la intención
de renegociar sus contratos con el Estado.
La brasileña Petrobras,
principal afectada por la nacionalización, está
obligada a vender o ceder el 50% más uno de sus acciones
a YPFB en su división de refino, para que Bolivia recupere
las dos refinerías que vendió en 1999 por 100 millones
de dólares (79,17 millones de euros). Por este motivo ha
anunciado la rescisión de sus inversiones en Bolivia. En
el caso de la hispano-argentina Repsol YPF, también debe
ceder parte de sus acciones para que YPFB controle Andina, la
filial de Repsol YPF en Bolivia.
Alvarado insistió en que
Bolivia se sentará a negociar con las empresas foráneas
para tratar el sistema de trabajo a partir de ahora. Confirma
que no piensan expulsar a las compañías, que van
a continuar operando en el país con el mismo personal.
Además, Alvarado añade que ya se ha garantizado
la exportación de gas a Brasil y Argentina.
El Gobierno de Bolivia manifestó el primer día del
decreto que no descartaba la posibilidad de expropiar a las empresas
petroleras extranjeras que en los próximos seis meses no
respetasen la decisión de nacionalizar los hidrocarburos
del país. Además, el Ejecutivo indicó que
penalizaría igualmente a las operadoras que no accedan
a la renegociación de sus contratos con el Estado.
El vicepresidente de la República
boliviana, Álvaro García, aseguró además
que no espera que las empresas acepten el decreto supremo pero,
sin embargo, confía en que las compañías
petroleras que operan en el país respeten y se adecuen
al citado decreto 28.701 en el plazo de 180 días. Gracias
a la firma del decreto de nacionalización de los hidrocarburos
bolivianos, el Estado retomará el control de la propiedad
de los recursos energéticos del país.
Bajo la nueva normativa, las empresas
que operan en Bolivia deberán entregar su producción
a YPFB y regularizar su situación contractual. La medida
implica que el Estado se hace cargo de la propiedad de los recursos
energéticos y su comercialización, mientras las
compañías extranjeras pasarán a ser meras
operadoras.
Además, la petrolera estatal
YPFB pagaría un porcentaje del valor de la producción
a las empresas extranjeras en los nuevos contratos de explotación,
en los que el Gobierno negociará incentivos para que las
firmas sigan invirtiendo en el país, ya que YPFB no tiene
recursos suficientes para desarrollar los campos de gas natural.
La primera medida que ha tomado
Evo Morales tras la implantación del decreto ha sido el
acuerdo con Hugo Chávez de establecer una alianza estratégica
entre las firmas petroleras estatales Yacimientos Petrolíferos
Fiscales Bolivianos (YPFB) y Petróleos de Venezuela (Pdvsa)
para desarrollar proyectos que incluirán la industrialización
de las enormes reservas bolivianas de gas natural.
Esta alianza estratégica
YPFB-Pdvsa ha sido anunciada horas después de que la petrolera
estatal brasileña, Petrobras, anunciara la suspensión
de todas sus inversiones en Bolivia como consecuencia de la nacionalización
de los hidrocarburos decretada el pasado lunes por el mandatario
boliviano.
El próximo 18 de mayo, Chávez
visitará Bolivia para firmar el acuerdo YPFB-Pdvsa. El
acto se realizará en la región suroriental del Chaco,
donde se encuentran los mayores depósitos de gas natural
del país. El gobernante venezolano ha señalado que
YPFB y Pdvsa ejecutarán grandes proyectos de explotación
e industrialización de gas para exportar electricidad,
fertilizantes y otros productos con alto valor añadido.
Chávez no ocultó su propósito de estrechar
aún más su relación con Evo Morales. El sector
de los hidrocarburos en Bolivia es una industria centrada en el
millonario negocio del gas y manejada en la última década
por compañías transnacionales.
Y mientras, la Unión Europea
(UE) también se ha pronunciado ante la nacionalización,
indicando que ésta podría perjudicar al mercado
energético mundial. Aunque las naciones que conforman el
bloque europeo no importan grandes partidas de gas boliviano,
el portavoz de la UE, el español Ferrán Tarradellas,
aseguró que la medida puede tener un impacto negativo en
los mercados, sometidos en la actualidad a considerables presiones
debido a los precios del petróleo.
La Comisión Europea asegura
estar preocupada por la medida y afirma que estudiará el
impacto que la nacionalización provocará tanto en
la economía boliviana como en los inversores extranjeros
presentes en el país. Bolivia posee los segundos depósitos
de gas natural más importantes de América Latina,
tras Venezuela.
El presidente de turno de la UE,
el austriaco Johannes Laitenberger, mostró su malestar
al afirmar que Bolivia debería haber consultado esta decisión
a la Comisión, ya que en este país opera una amplia
lista de firmas petroleras europeas, tales como la hispano-argentina
Repsol YPF, las británicas BP PLC y BG Group PLC, así
como la francesa Total. Asimismo, Laitenberger abre la puerta
al diálogo con Evo Morales.
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