| El
sector empresarial de Ecuador se reunió esta semana para
analizar las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC)
con EEUU y definir si mantendría un nuevo encuentro con
los representantes del comité negociador y del Gobierno.
Esta reunión urgente se convocó tras la negativa
de la contraparte norteamericana de continuar con los diálogos
por las reformas a la Ley de Hidrocarburos.
Además de resolver varios
aspectos pendientes con empresas estadounidenses, Ecuador deberá
recuperar la confianza de ese país para retomar las negociaciones
del TLC. Según Roberto Aspiazu, coordinador del Comité
Empresarial Ecuatoriano, tanto el sector oficial como el privado
ratificaron su confianza en el proceso, puesto que no han negociado
dos años para quedarse en este punto.
Después de la polémica
suscitada en Ecuador por la reforma de la Ley de Hidrocarburos,
el Ejecutivo vetó algunos puntos para suavizarla, como
el referente al reparto de beneficios entre el Estado y las petroleras
extranjeras. Así, las ganancias pasaron de ser del 60%
a favor de las arcas estatales y un 40% para las compañías
privadas, al 50% para cada uno. El Estado va a recibir unos 409
millones de dólares (335,7 millones de euros) adicionales
entre los meses de abril y diciembre gracias a esta reforma.
Pero este hecho causó también
malestar tanto a los empresarios ecuatorianos como a la delegación
estadounidense que negocia el TLC con Ecuador, lo que afectó
a la postura de Washington en las conversaciones. Éstas
se suspendieron y parece ser que va a costar más de lo
que se pensaba el retomarlas, ya que la nueva ley no favorece
los intereses de las petroleras de EEUU que operan en el país.
Los temas más conflictivos, como el de la agricultura,
quedaron pendientes.
Para limar estas asperezas con
EEUU, los abogados de la compañía estatal Petroecuador
han comenzado a estudiar la última propuesta de la estadounidense
Occidental Exploration and Production Company (Oxy), que quiere
que se archive el proceso de caducidad de su contrato petrolero.
Esta acción forma parte del juicio administrativo que el
Estado mantiene sobre la compañía por la supuesta
violación de la nueva Ley de Hidrocarburos, que entró
en vigor a finales de abril.
Aunque Petroecuador no se ha impuesto
un plazo, la respuesta se transmitirá el próximo
martes, una vez que se considere si la petición conviene
o no a los intereses del Estado. Aunque tras la negativa de EEUU
de continuar con las negociaciones del TLC, puede que sí
convenga esta vez al Ejecutivo ecuatoriano aceptar la propuesta
de Oxy. Antes se necesita el aval del presidente ejecutivo de
la petrolera, Fernando González, que asegura que antes
de la respuesta es necesaria transición a instancias del
Jefe de Estado, a fin de que se contemplen los términos
más favorables para el país.
La petición de Oxy surgió
tras la reunión mantenida el pasado 4 de abril entre el
ministro de Energía de Ecuador, Iván Rodríguez,
y el ministro-secretario general de la Administración,
Modesto Apolo. En el documento generado tras la reunión,
la multinacional afirma que a cambio de terminar y archivar el
proceso de caducidad de manera definitiva, estaría de acuerdo
en renegociar el contrato de participación que mantiene
en el Bloque 15, ubicado en la Amazonía, y así contemplar
el pago al Estado del 50% del dinero adicional que ingresa por
la venta de crudo, como indica la Ley de Hidrocarburos.
Pero el pago estará sujeto
a ciertas condiciones, tales como las inversiones adicionales
realizadas entre 1999 y la fecha en que se suscriba el nuevo contrato,
así como las inversiones futuras que se realicen y que
excedan las inversiones contempladas en el artículo de
la Ley de Hidrocarburos. Dicha norma establece que las compañías
contratistas de Petroecuador están obligadas a invertir
un mínimo del 10% de sus beneficios netos. Según
el texto suscrito, la inversión también podrá
efectuarse en forma de bonos del Estado o de suscripción
de acciones para la formación de nuevas empresas.
Otra noticia suscitada esta semana
en Ecuador es la destitución de la directora de Rentas
Internas del Gobierno (SRI), Elsa de Mena, debido a las discrepancias
que mantiene con Alfredo Palacio en torno a las medidas para frenar
la corrupción, que hace que se pierdan unos 600 millones
de dólares (475 millones de euros) anuales en las aduanas.
Mena se opuso el mes pasado a una
petición presidencial para que abandonara la presidencia
de la Corporación Aduanera Ecuatoriana (CAE) y designara
como su reemplazo a un funcionario avalado por Palacio. La postura
de la funcionaria fue entendida por Palacio como un desacato,
por lo que decidió su destitución tanto de la CAE
como del SRI.
Marcelo Merlo, analista económico,
se ha referido a los logros alcanzados por Elsa de Mena, y ha
señalado que durante el periodo en el que la funcionaria
estuvo en el SRI, el ingreso por recaudaciones del IVA subió
de 400 millones de dólares (316,7 millones de euros) a
1.200 millones (950 millones de euros). El 45% de estos ingresos
se consigue en las aduanas.
Por otro lado, Merlo afirmó
que en Ecuador las aduanas han sido fuente de corrupción
y de alguna manera botín político, y señaló
que para que esto se termine, en primer lugar es preciso señalar
a los corruptos en materia de evasión aduanera. Asimismo,
sostiene que en el país se ha puesto una venda para que
no se proceda al recuento del dinero proveniente de la evasión
aduanera.
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