El
proyecto panamericano de integración regional energética que impulsa
el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sigue adelante. La diplomacia
hizo bien su trabajo y los cuatro mandatarios asistentes a la Cumbre de Iguazú
transmitieron una imagen de unidad. Pero la negociación de los próximos
meses será dura. En algunos diarios
brasileños y argentinos se aseguraba que Chávez y el mandatario
boliviano, Evo Morales, habían salido reforzados de su encuentro con el
argentino Néstor Kirchner y el brasileño Lula da Silva, cuyo perfil
de líder regional parece difuminado. Y
era así, porque tras cuatro horas de reunión privada, los líderes
sólo llegaron a la conclusión de que hay que seguir con las negociaciones
sobre el precio del gas que Bolivia vende a Brasil y a Argentina. Eso, y la decisión
de reunirse el próximo mes de agosto, esta vez en Venezuela, con la novedad
de que piensan cursar una invitación para Michele Bachelet, la presidenta
de Chile. Un paso más del venezolano
en su idea de dinamitar los actuales mecanismos de integración regional,
para diseñar otro, basado en los recursos naturales, que coincide con su
visión bolivariana del asunto. En agosto, los presidentes que acudan a
la cita tratarán sobre todo del inicio conjunto de las prospecciones necesarias
para buscar gas en las aguas territoriales venezolanas. Un proyecto común
que podría proporcionar otra fuente de suministro al futuro Gasoducto del
Sur. Pero antes, algunos asuntos deben quedar
resueltos. Supuestamente aquellos de los que se habló con “franqueza”,
durante la reunión, un eufemismo habitual en diplomacia para referirse
a conversaciones tensas y duras. Aun así, los presidentes se fotografiaron
luego, comieron juntos, y escenificaron una cordialidad que podría romperse
antes de la próxima cita, si no se consigue un acuerdo de precios. Fue
también sobre todo, el día de Kirchner. El mandatario argentino
se tomó muy en serio su labor como mediador y, según fuentes diplomáticas
argentinas, tuvo la idea de pedirle a Chávez que fuera a ver a Evo antes
de la reunión. Quería limitar la crispación. En
el comunicado conjunto de los cuatro no la hubo. Se manifestaba que el suministro
fluido de gas boliviano está asegurado, aunque deberá discutirse
un nuevo precio del gas dentro de un “marco racional” y que la integración
energética es "vital" para el desarrollo de los países
de la región. Lula, sí habló
de Petrobras, cuando los periodistas le recordaronque la petrolera estatal brasileña
había anunciado su decisión de suspender nuevas inversiones en Bolivia
y recurrir a los tribunales internacionales para apelar la decisión de
Morales el presidente respondió que se trata de "una empresa independiente
que invertirá donde tenga posibilidades y donde le convenga". Lula
Da Silva se mostró respetuoso con la medida boliviana, a la que califica
de “soberana” y negó que este país y Venezuela hayan
hecho una alianza para enfrentar a Brasil y a Argentina, según informaciones
de Europa Press. El mandatario brasileño destacó además
la importancia de que los cuatro presidentes se hayan podido mostrar "juntos"
cuando, a su juicio, hay "nuevos rumbos geopolíticos" en la región.
Una declaración que pareció una referencia a la cumbre que mandatarios
latinoamericanos y de la Unión Europea mantendrán en Viena(Austria)
los próximos días 12 y 13. Según
fuentes diplomáticas, la Cumbre de Iguazú estaba diseñada
para que los cuatro mandatarios pudieran a trasmitir al mundo una imagen unitaria
que demostrase que “para resolver los problemas de la región”
no es necesaria la mediación de ningún agente externo. Una convicción
que, forzosamente, tenía que dejar la negociación más dura
para próximos encuentros celebrados entre técnicos. En
esas reuniones, Brasil, se verá obligado a jugar con los porcentajes para
que una posible subida de precio combinada con una reducción de los beneficios
que obtiene Petrobras por sus operaciones en Bolivia no resulte demasiado perjudicial
para sus intereses nacionales. Una posición que Lula ha dejado clara en
todo momento. Sobre todo por los 1.500 millones de euros que la compañía
ha invertido ya en el país y el hecho de que obtenga de allí el
50% de sus suministros. Desde Venezuela aseguran
que Chávez “propondrá a sus socios algún trueque bolivariano”
para que parte del dinero que tendría que aportar de más la empresa
brasileña se resuelva por medio de una oferta gratuita de servicios por
parte de Bolivia. Fuerza. Pero
lo hará desde la posición de fuerza que le concede el acuerdo estratégico
suscrito entre la boliviana YPFB y Pdvsa, cuyo alcance real aún es desconocido
para los analistas. Aunque en Caracas hay rumores de que un hombre de Chávez,
el viceministro de Energía Bernard Mommer, asesorará a Bolivia.
Las relaciones entre Venezuela y el Gobierno
de Evo Morales parecen ser foco de polémica en las cancillerías
latinoamericanas. Fuentes de la estatal YPFB y de Petrobras-Bolivia habrían
confirmado que por lo menos 30 asesores venezolanos campean por territorio boliviano
desde semanas antes de que Morales nacionalizar los hidrocarburos, según
informaciones del periódico Descifrado.com. Oficialmente,
el presidente de YPFB, Jorge Alvarado, ha admitido que técnicos de Pdvsa
están en Bolivia, pero que son sólo 12 personas y no son asesores,
sino que evalúan posibles inversiones en el país. Mercosur.
El jefe de Gobierno argentino declaró que los mandatarios también
estaban dispuestos a profundizar en el Mercosur y consolidar la integración
sudamericana, en un contexto en el que la continuidad del bloque regional fue
puesta en duda por Uruguay, enfrentado con Argentina por la construcción
de dos plantas de celulosa en la localidad uruguaya de Fray Bentos. Pero
quizá sea pronto para hablar del final de este mecanismo de integración
regional. Esta semana el mandatario uruguayo, Tabaré Vázquez, en
su visita a Washington que realizó el pasado jueves para entrevistarse
con Bush, ha dejado claras dos cosas: su país no se irá de Mercosur,
como insinuó, y no firmará un Tratado de Libre Comercio (TLC) con
EEUU. Será un acuerdo de inversiones. la
decisión de Evo, tampoco le ha alejado por ahora de ningún organismo
panamericano. Esta manaña José Luis Machinea, Secretario Ejecutivo
de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(CEPAL), se reunido con el presidente boliviano. En un encuentro en el que este
organismo y el Gobierno boliviano revisaron algunas líneas de acción
para el futuro de la cooperación bilateral. También hablaron, desde
luego de la nacionalización de los hidrocarburos. Pero el contenido de
la conversación no ha trascendido. |