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Año VII - Madrid, viernes 5 de mayo de 2006
 
Reportaje
 
Los presidentes de Bolivia, Venezuela, Brasil y Argentina analizaron la nacionalización de los hidrocarburos realizada por Evo Morales
 
Tablas en Iguazú

Soledad Pacheco

 

El proyecto panamericano de integración regional energética que impulsa el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sigue adelante. La diplomacia hizo bien su trabajo y los cuatro mandatarios asistentes a la Cumbre de Iguazú transmitieron una imagen de unidad. Pero la negociación de los próximos meses será dura.

En algunos diarios brasileños y argentinos se aseguraba que Chávez y el mandatario boliviano, Evo Morales, habían salido reforzados de su encuentro con el argentino Néstor Kirchner y el brasileño Lula da Silva, cuyo perfil de líder regional parece difuminado.

Y era así, porque tras cuatro horas de reunión privada, los líderes sólo llegaron a la conclusión de que hay que seguir con las negociaciones sobre el precio del gas que Bolivia vende a Brasil y a Argentina. Eso, y la decisión de reunirse el próximo mes de agosto, esta vez en Venezuela, con la novedad de que piensan cursar una invitación para Michele Bachelet, la presidenta de Chile.

Un paso más del venezolano en su idea de dinamitar los actuales mecanismos de integración regional, para diseñar otro, basado en los recursos naturales, que coincide con su visión bolivariana del asunto. En agosto, los presidentes que acudan a la cita tratarán sobre todo del inicio conjunto de las prospecciones necesarias para buscar gas en las aguas territoriales venezolanas. Un proyecto común que podría proporcionar otra fuente de suministro al futuro Gasoducto del Sur.

Pero antes, algunos asuntos deben quedar resueltos. Supuestamente aquellos de los que se habló con “franqueza”, durante la reunión, un eufemismo habitual en diplomacia para referirse a conversaciones tensas y duras. Aun así, los presidentes se fotografiaron luego, comieron juntos, y escenificaron una cordialidad que podría romperse antes de la próxima cita, si no se consigue un acuerdo de precios.

Fue también sobre todo, el día de Kirchner. El mandatario argentino se tomó muy en serio su labor como mediador y, según fuentes diplomáticas argentinas, tuvo la idea de pedirle a Chávez que fuera a ver a Evo antes de la reunión. Quería limitar la crispación.

En el comunicado conjunto de los cuatro no la hubo. Se manifestaba que el suministro fluido de gas boliviano está asegurado, aunque deberá discutirse un nuevo precio del gas dentro de un “marco racional” y que la integración energética es "vital" para el desarrollo de los países de la región.

Lula, sí habló de Petrobras, cuando los periodistas le recordaronque la petrolera estatal brasileña había anunciado su decisión de suspender nuevas inversiones en Bolivia y recurrir a los tribunales internacionales para apelar la decisión de Morales el presidente respondió que se trata de "una empresa independiente que invertirá donde tenga posibilidades y donde le convenga".

Lula Da Silva se mostró respetuoso con la medida boliviana, a la que califica de “soberana” y negó que este país y Venezuela hayan hecho una alianza para enfrentar a Brasil y a Argentina, según informaciones de Europa Press. El mandatario brasileño destacó además la importancia de que los cuatro presidentes se hayan podido mostrar "juntos" cuando, a su juicio, hay "nuevos rumbos geopolíticos" en la región. Una declaración que pareció una referencia a la cumbre que mandatarios latinoamericanos y de la Unión Europea mantendrán en Viena(Austria) los próximos días 12 y 13.

Según fuentes diplomáticas, la Cumbre de Iguazú estaba diseñada para que los cuatro mandatarios pudieran a trasmitir al mundo una imagen unitaria que demostrase que “para resolver los problemas de la región” no es necesaria la mediación de ningún agente externo. Una convicción que, forzosamente, tenía que dejar la negociación más dura para próximos encuentros celebrados entre técnicos.

En esas reuniones, Brasil, se verá obligado a jugar con los porcentajes para que una posible subida de precio combinada con una reducción de los beneficios que obtiene Petrobras por sus operaciones en Bolivia no resulte demasiado perjudicial para sus intereses nacionales. Una posición que Lula ha dejado clara en todo momento. Sobre todo por los 1.500 millones de euros que la compañía ha invertido ya en el país y el hecho de que obtenga de allí el 50% de sus suministros.

Desde Venezuela aseguran que Chávez “propondrá a sus socios algún trueque bolivariano” para que parte del dinero que tendría que aportar de más la empresa brasileña se resuelva por medio de una oferta gratuita de servicios por parte de Bolivia.

Fuerza. Pero lo hará desde la posición de fuerza que le concede el acuerdo estratégico suscrito entre la boliviana YPFB y Pdvsa, cuyo alcance real aún es desconocido para los analistas. Aunque en Caracas hay rumores de que un hombre de Chávez, el viceministro de Energía Bernard Mommer, asesorará a Bolivia.

Las relaciones entre Venezuela y el Gobierno de Evo Morales parecen ser foco de polémica en las cancillerías latinoamericanas. Fuentes de la estatal YPFB y de Petrobras-Bolivia habrían confirmado que por lo menos 30 asesores venezolanos campean por territorio boliviano desde semanas antes de que Morales nacionalizar los hidrocarburos, según informaciones del periódico Descifrado.com.

Oficialmente, el presidente de YPFB, Jorge Alvarado, ha admitido que técnicos de Pdvsa están en Bolivia, pero que son sólo 12 personas y no son asesores, sino que evalúan posibles inversiones en el país.

Mercosur. El jefe de Gobierno argentino declaró que los mandatarios también estaban dispuestos a profundizar en el Mercosur y consolidar la integración sudamericana, en un contexto en el que la continuidad del bloque regional fue puesta en duda por Uruguay, enfrentado con Argentina por la construcción de dos plantas de celulosa en la localidad uruguaya de Fray Bentos.

Pero quizá sea pronto para hablar del final de este mecanismo de integración regional. Esta semana el mandatario uruguayo, Tabaré Vázquez, en su visita a Washington que realizó el pasado jueves para entrevistarse con Bush, ha dejado claras dos cosas: su país no se irá de Mercosur, como insinuó, y no firmará un Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU. Será un acuerdo de inversiones.

la decisión de Evo, tampoco le ha alejado por ahora de ningún organismo panamericano. Esta manaña José Luis Machinea, Secretario Ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), se reunido con el presidente boliviano. En un encuentro en el que este organismo y el Gobierno boliviano revisaron algunas líneas de acción para el futuro de la cooperación bilateral. También hablaron, desde luego de la nacionalización de los hidrocarburos. Pero el contenido de la conversación no ha trascendido.

 
 

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