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Año VII - Madrid, viernes 26 de mayo de 2006
 
Reportaje
 
Bolivia va a generar unos ingresos extra de 1.100 millones de euros por la venta de gas a Brasil y Argentina
 
El beneficio soñado

Rocío del Mar Rodríguez

 

La venta de gas tras la nacionalización de los hidrocarburos del pasado 1 de mayo va a generar unos ingresos adicionales a Bolivia de 1.400 millones de dólares (1.100 millones de euros) este año. Brasil y Argentina son los principales importadores del recurso energético boliviano. De los 33,5 millones de metros cúbicos de gas natural que el país andino exporta al día a estos dos países, 28 millones van a parar a Brasil y 5,5 millones a Argentina. En este montante aún no han quedado recogidos los beneficios que generarán los campos gasíferos de San Alberto y San Antonio, aún por determinar.

La demanda energética que requiere la petrolera estatal brasileña, Petrobras, hace que sea muy difícil su salida del mercado gasista boliviano, por lo que los beneficios para el Estado andino están asegurados. Tanto Brasil como Bolivia llevan negociando el precio del gas desde hace un par de semanas, ya que el país andino no cederá ante las peticiones de la delegación negociadora brasileña de conservar su precio actual, a pesar de que Petrobras es su mayor inversor en hidrocarburos.

El presidente de Petrobras, José Sergio Gabrielli, ha señalado que el Estado boliviano necesita a Petrobras para poder operar y desarrollar el sector, y no cree que pueda producir sin ayuda de la participación extranjera. Gabrielli ha manifestado que Evo Morales no quiere deshacerse de las empresas foráneas, sino obtener participación extranjera en la explotación de sus recursos. Además, señaló que el impacto de la nacionalización del gas boliviano será muy pequeño en las cuentas de Petrobras.

Fuentes oficiales del Gobierno de Evo Morales han afirmado que de los 1.400 millones de dólares de ingresos adicionales que reportarán Argentina y Brasil a un precio medio de 3,30 dólares (2,58 euros) por cada millón de BTU (Unidad Térmica Británica) a Bolivia, unos 700 millones de dólares (500 millones de euros) irán a parar a las arcas del Estado.

Bolivia y Brasil ya acordaron a principios de semana conceder un encuadre político a las negociaciones sobre el precio del gas que Petrobras importa desde el país andino, en relación a los comentarios que surgieron en los medios locales de que entre ambos países existía una posible diferencia debido a la nacionalización del gas boliviano. Celso Amorim, ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, dejó claro que no hay ningún conflicto entre ambos países, pero sí cuestiones que tienen que contemplarse con una visión constructiva para las relaciones bilaterales.

Además, ambos gobiernos han decidido crear comisiones técnicas para atender los asuntos pendientes sobre energía, migración y tierras, tema que preocupa a Brasil, ya que casi un centenar de ciudadanos brasileños fue desalojado por tener propiedades dentro de la franja fronteriza de 50 kilómetros, situación prohibida en la Constitución boliviana. El Gobierno de La Paz ha anunciado que investigará a los campesinos y pequeños productores brasileños que tienen propiedades de forma supuestamente irregular, ya que se sospecha que esas tierras se encuentran en territorio boliviano, es decir, a menos de 50 kilómetros de la frontera común, lo cual es inconstitucional.

El presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Jorge Alvarado, matizó al respecto que el precio que acuerde con Brasil será aquel que beneficie a Bolivia. El presidente de YPFB indica que con Argentina van a establecer un importante cambio en los precios, y a partir de ahí negociarán para fijar el precio final. Reiteró que en ningún momento se mantendrá el mismo precio, sino que se aplicará un aumento significativo para beneficio de todos los bolivianos. Alvarado argumentó así que el precio de la unidad estándar de gas natural alcanza en el mercado internacional entre los ocho y los 12 dólares (6,26 y 9,4 euros, respectivamente) en EEUU.

La nueva Ley de Hidrocarburos boliviana, suscrita el pasado 1 de mayo por Evo Morales, establece que el 50% de los ingresos del sector se destinarán al Estado andino. El Gobierno quiere incrementar el precio del gas para mejorar los ingresos del país, algo que tendrá que lograr a través de la negociación con Brasil y Argentina, entre otros países.

Una cuestión de plata. La posibilidad de que el plan de nacionalización de los recursos naturales bolivianos afecte también a la minería ha empezado a ocupar espacio en los ‘blogs’ especializados en el mercado internacional de materias primas. Sobre todo en la cotización de la plata. Los últimos informes especializados se basan en esta posibilidad para anticipar que el precio de este metal precioso alcanzará los 20 dólares a finales de este año. Lo que supondría una revalorización del 58,10% sobre el precio actual (12,65 dólares) y del 122% sobre la cotización del 1 de enero de este año.

Los expertos creen que si Evo Morales intenta aplicar a las minas de plata un régimen similar al que quiere imponer en el sector del gas y el petróleo, la producción de plata descenderá en Bolivia. En la actualidad la producción de este metal en tierras bolivianas está en el entorno de las 461 toneladas anuales, una cifra que supone sólo un 2,5% de la producción mundial, pero si desaparecen las actuales expectativas de que este output se incrementase radicalmente a medio plazo, el precio del metal podría verse afectado, porque la aportación creciente de Bolivia aseguraba parte del suministro.

El inicio de la hegemonía boliviana. Evo Morales ha anunciado que intentará gestar la unidad regional en busca de soluciones pacíficas, democráticas y estructurales cuando asuma la Presidencia temporal de la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN) el próximo mes de octubre. Morales, que ya ha cumplido cuatro meses de Gobierno, ha expresado este propósito en el acto de firma de un convenio por el que la Corporación Andina de Fomento (CAF) le concedió una ayuda no reembolsable de 279.000 dólares (218.435 euros) para la II Cumbre Sudamericana.

El mandatario boliviano manifestó su deseo de aportar todo lo posible a esta gran integración. Asimismo, insistió en su planteamiento de que los tratados comerciales beneficien a las mayorías sudamericanas y, especialmente, a los pueblos indios históricamente abandonados.

El presidente de la CAF, el boliviano Enrique García, declaró que Latinoamérica atraviesa un momento de cambio que debe aprovecharse en beneficio de toda la población. García firmó con el canciller de Bolivia, David Choquehuanca, el convenio para apoyar la II Cumbre Sudamericana en la ciudad de Santa Cruz en octubre. También suscribió con el ministro de Planificación del Desarrollo, Carlos Villegas, el contrato de crédito de 25 millones de dólares (19,6 millones de euros) para concluir una carretera hacia Chile.

La CSN se creó en diciembre de 2004 en la ciudad peruana de Cuzco, y está integrada por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guayana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela. Su objetivo es establecer una zona de libre comercio entre esos países, con una población conjunta de 361 millones de habitantes.

Morales sostiene que las naciones sudamericanas quieren una integración que resuelva los problemas económicos, sociales, políticos y territoriales de sus integrantes.

Además, Morales ha iniciado gestiones para que el Club de París, el foro internacional que agrupa a los 19 países acreedores más ricos del mundo, se reúna en Bolivia en su próximo encuentro. Las reuniones de este grupo de países se celebran sólo en París 10 y 11 veces al año entre sesiones de renegociación, análisis de deuda o aspectos metodológicos. Morales quiere que la reunión se celebre en el país andino para exponer las necesidades de su país personalmente.

El presidente boliviano indicó que su Gobierno desea explicar a ese grupo de naciones las necesidades del país en la coyuntura actual y consideró que la comunidad internacional tiene confianza en las reformas estructurales que se vienen ejecutando en la nación andina, entre ellas el proceso de nacionalización de los hidrocarburos.

El Club de París está integrado por: Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, EEUU, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Japón, Noruega, Rusia, Países Bajos, Reino Unido, Suecia y Suiza.

Bolivia tiene una deuda exterior total de 4.440 millones de dólares (3.448,8 millones de euros) en valor nominal, de los cuales 1.350 millones (1.056.94 millones de euros) corresponden a los acreedores del Club de París.

 
 

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