| El
Gobierno de Panamá ha presentado las bases de su política
para convertirse en un centro de intercambio y abastecimiento
de combustible en la región. El capital para ampliar
los conductos y los tanques de almacenamiento de crudo ya está
sobre la mesa. Sin embargo, la ley que el Gobierno pretende
firmar para aumentar los impuestos por "servicios ambientales"
a las empresas que operan en el país, podría poner
en peligro la inversión de éstas en los nuevos
proyectos.
Las aspiraciones de Panamá
están además a la expectativa del resultado que
presente en agosto el consorcio conformado por Occidental y
Qatar Petroleum de la segunda fase de estudios del proyecto
de una refinería para Puertos Armuelles.
Fuentes del Ministerio de Comercio
e Industrias de Panamá aseguraron a Americaeconomica.com
que la compañía se ha comprometido a finalizar
el proceso en agosto. Añadieron que del estudio dependerá
la viabilidad del proyecto.
La meta de Panamá de convertirse
en el Centro Energético Regional como parte de la Política
Nacional de Hidrocarburos que impulsa el Gobierno tiene como
base garantizar el suministro y diversificar la oferta de combustibles.
La inversión para ampliar
los conductos y los tanques de almacenamiento de crudo ya están
listos. La empresa Petro Terminal Panamá invertirá
unos 94,5 millones de euros, en la ampliación de la terminal,
que consiste en la reversión del trasiego de petróleo
que actualmente se lleva a cabo del Pacífico al Atlántico.
La compañía también tiene previsto la construcción
de más tanques de almacenamiento, que permitirán
aumentar su capacidad en unos 3.500 barriles en los próximos
dos años.
Chevron, por su parte, tiene
previsto presentar un proyecto de inversión en el sector
de hidrocarburos en el país.
Contrario a los esfuerzos de
generar mayor inversión, la comisión de población,
ambiente y desarrollo de la Asamblea Nacional discute un proyecto
de ley " Pago por servicios ambientales para la restauración
de cuencas hidrográficas de la República de Panamá"
que podría espantar la inversión de las empresas
energéticas, en este momento en que el país necesita
más, debido a que la demanda de energía eléctrica
está por alcanzar la oferta.
De aprobarse el programa, presentado
por el Ministerio de Economía y Finanzas, obligaría
a las empresas de generación a pagar 5.000 dólares
(3.230 euros) anuales por Megavatio (MW) durante un período
de 20 años para financiar el Fondo de Inversión
Socio Ambiental Comunitario (Fisac).
Además contempla el pago
del 30% de los posibles ingresos generados a través de
la venta de los certificados de reducción de emisiones
(CER´s) para financiar el fondo de pago de servicios ambientales
(Fpsa).
Las empresas que operan en
el país ya han mostrado su rechazo a la iniciativa. AES
Panamá, la generadora más grande de Panamá,
ha exhortado a analizar con profundidad los posibles impactos
y consecuencias a las inversiones existentes y cómo esto
repercutirá en las futuras inversiones en energía
que Panamá necesita. |