La
minera mexicana Grupo México atraviesa por un complicado
momento empresarial que amenaza su negocio en la región.
La multa impuesta a su filial peruana Southern Cooper por infringir
leyes ambientales, va más allá de los 140.000
euros que la compañía tendrá que pagar,
ya que esta infracción pone en entredicho el prestigio
de la compañía. Grupo México debe hacer
frente además al envite de su filial estadounidense Asarco,
que ha conseguido a través de la justicia texana que
la compañía pase de los ataques y las críticas
a un apoyo incondicional, con un plan para sacar a Asarco de
la quiebra.
La filial estadounidense de
Grupo México, Asarco, acusa a la gran minera de haberla
perjudicado y haberla llevado a la quiebra al traspasar sus
activos más importantes, que se encontraban en la minera
peruana Southern Cooper, a otra de sus filiales, y haberla llevado
a la quiebra a consecuencia de esos movimientos.
Por eso, la norteamericana ha
denunciado ante la justicia del estado de Texas a Grupo México,
y ahora espera vender sus activos con el fin de pagar las deudas
contraídas con sus acreedores, después de cuatro meses
de huelga de sus trabajadores.
Otras soluciones. Ahora,
con el único fin de solucionar los problemas económicos
de su filial y no perder su propiedad, la minera mexicana ha
pedido al consejo independiente de Asarco que considere su plan
para sacarla de la bancarrota, que según han informado
fuentes de la empresa mexicana a Americaeconomica.com, consiste
en garantizar el pago en su totalidad a los acreedores, o bien
una reinstalación de la deuda.
Sin embargo, la empresa azteca
presidida por Jermán Larrea asegura que la información
que le ha solicitado a Asarco para asegurarse de que su plan
cubre todas las deudas de los acreedores y las demandas ambientales,
no ha sido proporcionada.
Al no obtener respuesta de Asarco,
la compañía azteca dice estar segura de
que su filial estadounidense pretende informar de la cantidad
de dinero que debe, en base a la mayor oferta de adquisición
que realicen las empresas para comprar sus activos.
La joya de la corona.
Pero es que además el complejo mexicano tiene
otro conflicto no menos importante en su empresa estrella. Southern
Cooper Perú, propiedad también de Grupo México,
ha recibido una multa del Organismo Supervisor de la Inversión
en Energía y Minería (Osinergmin) de la nación
andina, que ha impuesto una multa de 140.000 euros a la minera
peruana.
Fuentes del Osinergmin aseguraron
a este diario que esa multa se debía a irregularidades
ambientales tales como salpicaduras de ácido sulfúrico
o vertidos de aguas sucias con una acumulación de grasas
mayores a lo permitido.
Por su parte, fuentes oficiales
de la filial peruana del Grupo México, han declarado
a este diario que la empresa recurrirá esta multa, puesto
que “no se sustenta por ningún lado”. Además,
las fuentes de Southern Cooper han explicado que la multa que
el órgano regulador de la energía les ha impuesto,
no es por incumplir ningún tipo de cláusulas ni
leyes medioambientales, sino por no haber remitido un documento
que lo corroborara.
Trabajadores contra la
empresa. Estos problemas de la empresa llegan en momentos
en que las compañías mineras de Perú se
enfrentan a huelgas y manifestaciones continuadas en reclamo
de mejoras salariales, añadir a los trabajadores subcontratados
a las plantillas y seguridad laboral.
De hecho, En declaraciones
a Americaeconomica.com, el presidente de la Federación
Minera de Perú, Luis Castillo, ha criticado la decisión
de Southern Cooper Perú, de recurrir la multa impuesta
a la compañía por desajustes ambientales y de
seguridad, algo que, según el dirigente, los mineros
llevan denunciando desde hace años.
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