La familia Rockefeller, accionista de referencia de Exxon Mobil, exigió el miércoles en la junta anual de accionistas de la petrolera grandes cambios dentro del gobierno corporativo y una mayor inversión en energías renovables. Sin embargo, el apellido Rockefeller no fue suficiente sus peticiones fueron desestimadas.
Neva Goodwin, la nueva cabeza visible de la petrolera Exxon fundada por su bisabuelo John D.Rockefeller, consiguió el apoyo de 73 descendientes directos del barón del petróleo para defender las cuatro nuevas propuestas de reformas que presentaron el miércoles en la junta anual de accionistas de la compañía.
Según una información publicada por el diario The Wall Street Journal, los Rockefeller exigieron a la cúpula de gobierno de Exxon el nombramiento de un presidente del consejo independiente que trazara una nueva estrategia centrada en una mayor inversión en energías alternativas.
Las otras tres resoluciones hacían relación a los temores sobre el calentamiento global, algo con lo que se sienten muy concienciados en la familia y que consideran que Rex Tillerson, actual presidente de la petrolera, ha descuidado.
En 2007, Exxon publicó sus mayores beneficios anuales en la historia corporativa de EEUU al reportar una ganancia de 40.600 millones de dólares. Los ejecutivos de Exxon subestimaron el poder de los Rockefeller días antes de la celebración de la junta al alegar que los miembros de la familia que patrocinaron las propuestas poseen sólo el 0,006% de las acciones de la empresa.
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