En un intento de frenar las sucesivas protestas que vive el país, el Ejecutivo argentino ha anunciado sorprendentemente un pequeño descenso del impuesto a los granos que desencadenó la protesta de los empresarios agrarios hace más de dos meses, con la intención de propiciar la vuelta a las negociaciones. El campo por su parte, no parece dispuesto a ello.
El titular de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, ha amenazado con convocar a los sectores comerciales, industriales, y de servicios de todo el país para una huelga general el próximo lunes y demostrar así la fuerza del reclamo del campo argentino en su lucha porque el Gobierno de Cristina Fernández rebaje los impuestos a los granos.
Los dirigentes del sector agrícola suman más de 78 jornadas de presión para reducir los impuestos a los granos ante el fracaso de las negociaciones. Desde hoy hasta el 2 de junio, los agricultores comenzarán a retener el grano recién cosechado y sojas, y los productores de ganadería dejarán de enviar el ganado a mataderos, según anunció Mario Llambías, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).
Las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Entre Ríos, Santa Fe, Chaco, Córdoba y Catamarca han comenzado ya los bloqueos de calles, y han convocado a todos los sectores del comercio y proveedores a que se sumen a las medidas de presión.
Ricardo Buryaile, vicepresidente de CRA, advirtió en el periódico Infobae , que el Gobierno ha cerrado definitivamente una etapa de diálogo y que las bases rurales ya no creen más en nada, por lo que en esta nueva medida de presión, el sector ha amenazado con más bloqueos de carreteras.
Por su parte, la dirigente de la Federación Agraria de Chaco, Alicia Tomaszuk, confirmó que están en alerta y movilización y con cortes de carreteras para todo transporte que cruce la provincia de Chaco, sea con cereales, ganado en pie, o que se relacione con la producción, sólo se deja pasar todo lo que sea alimento para la población.
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