| Según
las cifras presentadas hoy por el Departamento de Trabajo de EEUU,
entre enero y octubre de este año, la economía estadounidense
habría creado 1,6 millones de empleos más de lo
que marcaban las cifras oficiales anteriores. Todo un prodigio
de contabilidad.
La Administración Bush ha
querido echarle una mano al Partido Republicano ante el difícil
escenario que se le plantea en las elecciones locales y legislativas
parciales del próximo martes. Para hacerlo, ha aprovechado
el informe sobre la creación de empleo correspondiente
al mes de octubre, donde ha incluido una revisión de los
datos oficiales publicados hasta ahora. En el mes de septiembre,
por ejemplo, los 51.000 nuevos empleos anunciados hace 30 días
se han convertido ahora en 148.000, 97.000 más. En lo que
respecta al dato de octubre, la creación de nuevos puestos
de trabajo ha quedado fijada en 92.000, una cifra que se sitúa
por debajo de las estimaciones de los analistas (123.000) y en
la que ha tenido un especial protagonismo el empleo público
creado por las agencias federales que ha aportado 152.000 nuevos
trabajos, impidiendo que los despidos en otros sectores estropeen
el número.
Datos. Las de
hoy, son las últimas cifras macroeconómicas que
se conocen antes de las elecciones y pretenden enmendarle la plana
a los malos resultados anteriores. El pasado viernes se hicieron
públicos los datos del PIB, que creció tan sólo
un 1,6%, mostrando una relentización de la
Economía.
Además, el dólar se ha depreciado frente al euro.
En otras cifras de la semana se han confirmado temores como el
descenso de la productividad o la caída de la confianza
del consumidor.
Encuestas. Las últimas encuestas parecen apuntar a una
consolidación de la alternativa demócrata, que mantiene
intacta su ventaja en el Congreso y apunta también a un
cambio de mayoría en el Senado ya que ganaría en
6, de los 7 estados clave.
Además, el actual presidente
llega con un índice de popularidad en mínimos históricos,
de en torno al 30%.Una situación que podría impulsarle
a dar un giro en los dos años que le quedan aún
de Gobierno, para no perjudicar aún más las perspectivas
futuras de su partido El modelo a seguir podría ser el
del gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, que después
de un bajón de popularidad, modero su estilo y ahora es
favorito para la reelección.
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