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sábado de la semana pasada terminó el plazo para
la firma de los nuevos contratos con las petroleras que operan
en Bolivia. Tanto el Ejecutivo de Evo Morales como las compañías
extranjeras han mostrado su satisfacción por los nuevos
acuerdos suscritos. Las bases populares aguardan a ver los resultados
de la nacionalización. ¿Qué beneficio les
espera a ellos?
El Gobierno de Bolivia estima que
la nacionalización de los hidrocarburos reportará
al país andino unas ganancias de 4.000 millones de dólares
(3.140 millones de euros) en los próximos cuatro años.
Este anuncio se produce después de que La Paz firmase el
sábado pasado los nuevos contratos de explotación
con las petroleras extranjeras, entre ellas la estatal brasileña
Petrobras y la hispano-argentina Repsol YPF.
"Como resultado de la firma de nuevos contratos
con las empresas Petroleras en el marco de la nacionalización,
el tesoro General de la nación (TGN) recibirá 1.000
millones de dólares año", indicaba el domingo
pasado el presidente boliviano, Evo Morales.
"Estamos avanzando, este cambio sentando soberanía
por nuestros recursos naturales y ejercemos el derecho de propiedad
sobre nuestros recursos", decía Morales. Además,
el mandatario recalcaba que la 'nacionalización' no expulsará
a ninguna empresa que invierta en buenas condiciones en el país.
El presidente del país andino revelaba también
que, durante la capitalización de los anteriores gobiernos,
se produjo un gasto de 26 millones de dólares (20,4 millones
de euros) por los contratos con las consultorías, mientras
que, en este caso, los únicos costes fueron los sueldos
de los funcionarios públicos del país.
En la línea del proceso de nacionalización
de los hidrocarburos del Gobierno de Morales, la petrolera estatal
de Bolivia, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolvianos
(YPFB), controlará cinco compañías, según
dijo el lunes pasado el presidente de la empresa, Juan Carlos
Ortiz.
Para ello, YPFB comprará valores para alcanzar
el 51% de las acciones de las compañías mixtas Andina
(filial de Repsol YPF), Transredes y Chaco, así como de
las privadas Petrobras-Refinación y Compañía
Logística de Hidrocarburos.
Tras la suscripción de los contratos de operación
con el fin de semana con diez petroleras extranjeras, de las que
el Estado boliviano posee entre el 34% y el 48% de las acciones,
YPFB ha previsto cerrar en las siguientes "semanas o meses"
los nuevos acuerdos, indicó Ortiz a la televisión
Bolivisión.
Las multinacionales que controlan esas compañías
son el grupo British Petroleum, en el caso de Chaco; la hispano-argentina
Repsol YPF, en el de Andina; Shell y Ashmore, en Transredes; Petrobras-Refinación
es una filial de Petrobras y Compañía Logística
de Hidrocarburos tiene capitales peruanos y alemanes.
La respuesta de Repsol. Según
decía el jueves pasado el presidente de Repsol-YPF, Antonio
Brufau, la petrolera hispano-argentina tendrá una "buena"
rentabilidad con el nuevo contrato firmado con el Estado de Bolivia
para la operación de sus campos de gas en el país
andino, a pesar de que pasará a compartir la producción.
La rentabilidad de Repsol-YPF después del
contrato "va a ser buena", se limitaba a decir Brufau
a los periodistas, en Punta del Este en el marco de un encuentro
empresarial previo a la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado
y de Gobierno. "Es mejor para Bolivia y para los operadores,
suficientemente bueno si le sumamos estabilidad", añadía.
Sin dar más detalles, el presidente de la
petrolera explicaba que "la situación es algo parecida
a lo que llamaríamos contratos de operaciones de riesgo
que existen en muchos países, compartimos la producción,
los costes y márgenes. No es nada diferente a lo que la
industria tiene asumido, lo importante para mí es ver el
futuro con tranquilidad".
Brufau también habló del contrato
firmado con Bolivia y señaló que este acuerdo "no
habla tanto de impuestos sino de cómo compartir la producción.
Hay una primera parte, en la que el 50% de la producción
es del Estado y en el resto hay mecanismos para cubrir costos,
darle rentabilidad al capital y, lo que sobre, devolverlo al Gobierno".
Después de estos acuerdos por los que el
Estado boliviano obtendrá 1.000 millones de dólares
(784 millones de euros) al año, es de esperar que el Gobierno
de Evo Morales revierta estas ganancias en la población
de Bolivia. Si durante todo el proceso de la nacionalización,
el Ejecutivo ha hecho gala de su transparencia, ahora es más
importante que nunca que se precise de forma clara a dónde
irán a parar los 4.000 millones de dólares de los
próximos cuatro años. Las necesidades de los bolivianos
pasan por una mejora real de las infraestructuras, el sistema
de pensiones y la sanidad, sólo por nombrar unas pocas.
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