a
 
Año VII - Madrid, viernes 3 de noviembre de 2006
 
Reportaje
 
El populismo invade la campaña electoral en Ecuador en la que se disputan la Presidencia Rafael Correa y Álvaro Noboa
 
A la compra del votante

Rodrigo Montero

 

La construcción de cientos de miles de viviendas, subida masiva de sueldos, creación de millones de puestos de trabajo... Parece que todo vale para ganarse los favores de un electorado hastiado de la precariedad y de la corrupción política. Y por si estas promesas supieran a poco, el misticismo se ha adueñado de las campañas electorales de los dos candidatos que se disputan la Presidencia de Ecuador el próximo 26 de noviembre.

El izquierdista Rafael Correa y el conservador Álvaro Noboa continúan en plena campaña electoral de cara a la segunda vuelta, con diferentes estrategias. En esta semana, mientras que Correa prometía la creación del Banco de la Mujer para otorgar créditos a las féminas ecuatorianas, Noboa afirmaba que construirá 300.000 viviendas al año.

Correa se reunía el sábado pasado en El Oro con diferentes colectivos de mujeres del país andino. Las asociaciones exigían al candidato presidencial planes de salud sexual y reproductiva, políticas para atajar la violencia que sufren las féminas en el hogar, la erradicación de la discriminación laboral y la falta de representación femenina en los órganos de poder.

Después de su encuentro con estas asociaciones, Correa anunciaba que, en caso de ganar las elecciones, dará paso a la creación del Banco de la Mujer, para otorgar créditos y, de esa formar, incentivar la creación de 'microempresas'. También añadía que hará respetar los derechos de las mujeres y aseguró que tendrán su espacio en el poder y no habrá discriminación.

Por su parte, Álvaro Noboa prometía en Quito que, si se convierte en presidente, se construirán 300.000 viviendas al año en Ecuador. Esta propuesta fue calificada por Víctor Hugo Sicouret, ex ministro de Vivienda del Gobierno de Abdalá Bucaram (1996-1997) como "imposible de llevar a la práctica por su elevado coste".

Según Sicouret, para las 300 mil soluciones habitacionales se requiere una inversión de 2.400 millones de dólares (1.884 millones de euros), con un precio promedio de 8.000 dólares (6.282 euros) por casa. "Ningún banco internacional y ningún amigo personal de Noboa va a prestar al Estado ecuatoriano miles de millones de dólares para recuperar su inversión en 15 o más años", añadía el ex ministro.

'Mesianismo electoral'. Tanto el izquierdista Rafael Correa como el conservador Álvaro Noboa se están afanando en exhibir sus creencias católicas durante el desarrollo de la campaña electoral en un país mayoritariamente católico, como es Ecuador. Mientras que Correa se reunía el pasado miércoles con obispos de la Conferencia Episcopal ecuatoriana, Noboa ha declarado repetidamente ser "el héroe de Dios".

"Hablamos de muchas cosas. Les presenté, a grandes rasgos, nuestro proyecto de país, me hicieron preguntas sobre ciertas inquietudes, como educación, pero creo que hubo una sintonía casi total", decía Correa al recordar que él es "católico practicante" y que fue misionero.

La reunión se produjo en medio de una campaña en la que analistas políticos, la población y la propia Iglesia católica en Ecuador han criticado el uso de símbolos y ceremonias religiosas por parte de los dos candidatos presidenciales.

Noboa, quien el lunes pasado pedía a la Iglesia católica mantenerse al margen de la política, suele llevar colgado al cuello un rosario con un gran crucifijo, se llama a sí mismo "enviado o héroe de Dios", reza oraciones con sus seguidores y pide la curación de los enfermos al imponer las manos sobre las cabezas de los afectados.

Desde que terminó la primera vuelta, el pasado 15 de octubre, se ha visto con frecuencia a los dos candidatos en misa y recibiendo la comunión frente a los medios de comunicación.

En un país cansado de la corrupción política y del cambio continuo de presidentes -ocho presidentes en los últimos diez años-, resulta chirriante que un postulante a la Presidencia se considere el "héroe de Dios".

No es de extrañar que, una vez convertido en presidente, el candidato ganador no cumpla sus promesas electorales, ya que resultan prácticamente imposibles de llevar a cabo. Los ecuatorianos no quieren falsas promesas, quieren hechos y una mejora en su calidad de vida. Y Noboa y Correa sólo les están ofreciendo migajas de una torta ficticia.

 
 

Americaeconomica.com
Internet

 

 


 


 
 
Copyright© Americaeconomica.com - All rights reserved
Asesores de Publicaciones, S.L - España