| La
victoria de Lula en Brasil ha puesto de manifiesto, una vez más,
la visión de algunos líderes políticos sobre
la forma de entender Latinoamérica y la integración
de los países que la conforman. La divergencia de ideologías,
la prevalencia de los intereses nacionales y los conflictos bilaterales
entre distintos gobiernos, se suman al fiasco de la XVI Cumbre
Iberoamericana, que acaba de comenzar, por la ausencia de los
mandatarios de Brasil, Cuba, Perú, Nicaragua, Guatemala,
Panamá y República Dominicana.
A pesar de que el programa económico
del recién reelegido presidente de Brasil, Luiz Inácio
Lula da Silva, apenas distaba de su oponente socialdemócrata,
Geraldo Alckmin, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez,
cree que la victoria de Lula supone un revés al 'imperialismo',
mientras que el mandatario de Bolivia, Evo Morales, piensa que
su reelección se debe a la "lucha de los pueblos"
de Latinoamérica.
Chávez felicitaba el lunes pasado a Lula
por su reelección como presidente de Brasil con el 60,8%
de los votos, a la vez que calificaba de "sabia" la
respuesta en las urnas del pueblo brasileño.
"Desde aquí saludamos y felicitamos
al pueblo del Brasil por esa sabia decisión de reelegir
con más del 60% de los votos a ese gran hermano, amigo
y compañero socialista, líder obrero, presidente
Luiz Inácio Lula da Silva", decía Chávez
en la presentación de un nuevo programa social.
El mandatario venezolano señalaba que la
importancia que tiene Brasil "es gigantesca", en referencia
a su peso demográfico y económico en Sudamérica.
Pero además, Chávez añadía que "el
capitalismo imperialista le tenía la vista puesta, tratando
de sacar a Lula del camino. Ahí está el pueblo de
Brasil ratificando al presidente Lula".
Evo Morales también felicitaba al líder
brasileño esta semana: "El triunfo del compañero
Lula ratifica la línea de cambio que se inició en
pasados años, mostrando, una vez más, que los pueblos
siguen luchando por avanzar para resolver los grandes problemas
que tienen las mayorías marginadas en nuestro continente",
apuntaba Morales a la estatal Agencia Boliviana de Información.
El presidente boliviano daba un paso más
al afirmar que "la victoria de un obrero metalúrgico
en Brasil, de un militar patriota en Venezuela (Hugo Chávez),
de un intelectual progresista en Argentina (Néstor Kirchner)
y de una militante socialista en Chile (Michelle Bachelet) dejan
ver que los pueblos de la región han tomado el camino del
cambio para acabar con los grandes problemas de exclusión
y pobreza".
Estas palabras contrastan con las expresadas por
la ministra de Defensa chilena, Vivianne Blanlot, que hace dos
días afirmó a la peruana CPN Radio que "en
lo ideológico ya no hay espacio en América Latina
para volver a ese tipo de discurso (el de Chávez)".
"Independientemente de la fuerza y convicción de Hugo
Chávez no me parece que su línea de trabajo político
sea la que va a imperar en la región", añadió
Blanlot, según AFP.
La ministra chilena señaló también
la diferencia entre gobiernos de origen socialista como los de
Brasil, Argentina, Chile y Perú. "Sin embargo, estamos
en otra (situación), es decir, en un proceso de desarrollo
muchísimo más amigable (abogamos) por la integración
a través del diálogo y no de la imposición".
Pero la verdad es que las rencillas entre países
en Latinoamérica está a la orden del día.
Son varios los conflictos que generan fricciones entre ellos:
conflicto de las 'papeleras' entre Argentina y Uruguay; tema marítimo
de Bolivia con Perú y, sobre todo, Chile; roces de los
mandatarios de Colombia y Perú, Álvaro Uribe y Alan
García, respectivamente, con Hugo Chávez; problema
colombiano de las FARC con Ecuador; y un largo etcétera.
Esta misma semana, el anuncio de un producto farmacéutico
chileno que muestra un montaje fotográfico con el abrazo
de Hugo Chávez y George W. Bush, y las palabras de la ministra
de Defensa de Chile, Vivianne Blanlot, que consideró que
la línea de trabajo de Chávez es propia "del
pasado" y que no se impondrá en Latinoamérica,
pueden deteriorar la relación entre los Gobiernos de Venezuela
y Chile.
La Embajada de Venezuela en Chile expresó
su malestar por una campaña de publicidad del edulcorante
Sugafor, de la empresa Corporación Farmacéutica
Recalcine (CFR), por utilizar un montaje fotográfico de
Bush abrazando y dando un beso en la mejilla a Chávez.
Bajo la leyenda "Logramos lo imposible... reinventamos
el azúcar", la aparición de la campaña
llevó a la legación diplomática venezolana
en Santiago de Chile a enviar una nota a la dirección general
de CFR para protestar por el "uso indebido" de la imagen
de Chávez sin consulta previa y con claros "fines
de lucro", según informó la prensa local chilena.
Por otra parte, la ministra de Defensa chilena afirmaba
a la peruana CPN Radio que "en lo ideológico
ya no hay espacio en América Latina para volver a ese tipo
de discurso (el de Chávez)". "Independientemente
de la fuerza y convicción de Hugo Chávez no me parece
que su línea de trabajo político sea la que va a
imperar en la región", añadía Blanlot,
según informó AFP.
La ministra chilena terminó señalando
la diferencia entre el Ejecutivo de Venezuela y otros gobiernos
de origen socialista, como los de Brasil, Argentina, Chile y Perú.
Las palabras de la Blanlot recuerdan a las de Jaime
Paz Zamora, ex presidente boliviano (1989-1993), quien afirmó
en un encuentro con la Asociación de Periodistas Europeos
el pasado 26 de septiembre que para él La socialdemocracia
de Paz Zamora es para él la verdadera izquierda de Sudamérica,
precisamente la que actualmente marcan los gobiernos de Brasil,
Perú, Uruguay y Chile.
Respecto a Hugo Chávez, el ex mandatario
dijo que éste "no es la expresión de la izquierda
en nuestro continente. Atacar a EEUU no es un fenómeno
de izquierdas". Además, añadió que el
presidente venezolano "no ha sido muy exitoso a la hora de
encarar los problemas de su país" (ver
reportaje).
Pero esto son sólo pequeños apuntes
de la complejidad de la geopolítica de Sudamérica.
Aunque yendo un paso más allá, se encuentra un continente
de enorme diversidad cultural e ingentes recursos naturales. Pero
todavía queda un gran trecho para que Latinoamérica
empiece a caminar unida.
|