| El
mercado de valores estadounidense ha terminado las semana con
una prudente retirada de beneficios, pero sin aspavientos, ni
catástrofes. Un comportamiento que hace pensar que el resultado
electoral no ha sido ninguna sorpresa para los prestigiosos habitantes
de Wall Street.
La retirada de beneficios marcaron
el incio de la sesión del día siguiente a las elecciones,
después de que la jornada anterior se cerrara con subidas
cercanas al medio punto. Sin embargo, la situación ha tendido
a estabilizarse, una señal de que habrá que esperar
a los próximos días para saber lo que puede pasar
ahora ya que las previsiones de los analistas no se han visto
del todo confirmadas.
Así, sí ha resultado
ser cierto que las grandes favorecidas por las políticas
de la Administración Bush, como las farmacéuticas
o las empresas de armamento, han sido las más perjudicadas
en el inicio de la jornada bursátil. No obstante, en contra
de todos los pronóstico, tras la victoria demócrata
el dólar ha comenzado la sesión a la alza.
La apuesta por un mayor equilibrio
presupuestario y el recorte del déficit público
que parecen representar la nueva mayoría pueden encontrarse
detrás de esta reacción, pero se esperaba que esto
se tradujese a más largo plazo y en la subida de otros
apartados, como los bonos de deuda estadounidense, donde efectivamente
así está sucediendo. La subida de un 1% de las empresas
hipotecarias también demuestra una mayor confianza en las
perspectivas económicas a medio y largo plazo.
Al igual que parece haber sucedido
con el proceso electoral, los inversores intenacionales también
parecen considerar que el dominio republicano de los últimos
años ha llegado demasiado lejos.
La principal incertidumbre económica
a la que se enfrenta la nueva mayoría parlamentaria de
EEUU es la carencia de ahorro familiar que condiciona las posibilidades
de inversión del país. La pugna puede concentrarse
ahora en el intento de que se revoquen algunos de los recortes
fiscales que aprobó Bush para impulsar la economía.
|