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Luiz Inacio Lula da Silva Lula aun no le ha dado tiempo para coronarse
como próximo presidente de Brasil, y ya tiene que ponerse
manos a la obra con las tareas pendientes. La economía
del país más grande de toda Latinoamérica
no tiene vacaciones, y más cuando crece muy lentamente
y no alcanza las metas programadas. Lula y los suyos buscan soluciones
para solventar el problema.
El actual Ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega,
confirmó esta semana que el gobierno del presidente estudia
en estos días medidas económicas centradas en aumentar
el crecimiento del país, y que estarían encaminadas
sobre todo a modificar las actuales leyes que afectan a la infraestructura,
a la reducción de carga tributaria, al ajuste fiscal y
a las reformas legales.
Hace poco tiempo se publicó
el estudio que puntualmente realiza el Banco Central de Brasil,
donde analistas y economistas de los mercados financieros auguraron
un descenso en el crecimiento de la economía brasileña
del 3% al 2,7% para finales de 2006.
Según este sondeo, realizado
entre 100 profesionales de instituciones financieras y economistas,
aunque la economía de Brasil no alcanzaría los resultados
pronosticados para el fin del ejercicio de 2006 (crecimiento del
PIB del 3%), se mantendrían las expectativas de un crecimiento
económico de 3,5% para el 2007.
Esta alarma ha hecho replantear
la política económica del país, y que el
ministro Mantega reivindique que el objetivo principal del gobierno
Lula es alcanzar la subida de al menos un 5% del PIB para 2007.
Aunque Mantega no habló
de que se prevea un recorte de gastos general, de aplicarse estas
nuevas medidas el país podría sufrir un reajuste
salarial en el poder ejecutivo, legislativo y judicial, y en el
aparato burocrático.
En palabras del ministro el Gobierno
no puede “correr el riesgo de que el país no crezca
con la vitalidad que el presidente desea para los próximo
años”. Este conjunto de medidas que el Ejecutivo
estudia se va implementar ya en 2006 para anticipar los efectos
que estas tengan.
De todos modos expertos económicos
cercanos al presidente reelecto han apuntado que sea cual se el
sistema económico por el que Lula opte, no hará
un viraje a las posturas proteccionistas seguidas por otros líderes
latinoamericanos.
“Lula sabe que el populismo
económico es una mala opción (...) y por eso trabajará
por el perfeccionamiento de la política económica”
explicó el economista brasileño Luciano Coutinho,
catedrático del Instituto de Economía de la Universidad
de Campinas. Coutinho, Secretario de Estado de Ciencia y Tecnología
de Brasil entre 1985 y 1988, ha sido uno de los nombres que se
han barajado para formar parte del nuevo gabinete que se conformará
a partir de enero de 2007, aunque desmintió que Lula se
hubiera puesto en contacto con él.
Para Coutinho, el dirigente brasileño
no abandonará su responsabilidad fiscal y trabajará
para aumentar la confianza de los inversores privados, porque
según él Lula “no está satisfecho”
con el crecimiento de la economía brasileña y “quiere
más”.
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