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Año VII - Madrid, viernes 17 de noviembre de 2006
 
Reportaje
 
El nuevo presidente de Nicaragua se reúne con los empresarios, y confirma que la política económica no cambiará
 
Ortega calma las aguas y dice que será fiel al librecambismo

Ángela Verge

 

Cuando el sandinista Daniel Ortega se alzó con la victoria en el las pasadas elecciones presidenciales, a más de un empresario se le cambió la cara. La idea de lidiar con un nuevo Venezuela o Bolivia no gustaba a los inversionistas, ni nacionales ni internacionales, pero Ortega, con su “revolución pacífica”, aseguró que el sistema económico del país seguiría rigiéndose por el libre cambio.

Según aseguraron a Américaeconómica fuentes cercanas al nuevo mandatario, Ortega mantendría “las puertas abiertas a la inversión” según el mismo dijo, y las numerosas reuniones que ha mantenido el sandinista en estas semanas así lo certifican.

Erwin Kruger, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), el grupo de empresarios de mayor capital del país, expresó su satisfacción tras hablar con Ortega, ya que el presidente había confirmado continuar con el modelo macroeconómico, aunque había enfatizado la necesidad de que las inversiones nacionales deberían ser mayores.

Para muchos analistas Ortega ha dado pasos positivos para evitar una fuga de capitales como la que ocurrió durante la revolución que dirigió en los años 80, con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Hasta ahora ha habido respuestas positivas a la actitud de Ortega. El consorcio estadounidense Internacional Textil Group (ITG) que construye una enorme planta textil, valorada en 78 millones de dólares, abrirá los primeros 750 empleos directos en un municipio pobre, aledaño a la capital.

Ortega también ha expresado la disposición de negociar un nuevo programa económico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que le obligará a realizar ciertos ajustes para asegurar la consecución de préstamos y ayudas externas que el país necesita para cubrir el déficit presupuestario y la ejecución de diversos proyectos.

Con este motivo está previsto que una misión especial del FMI lleguen al país para llegar a un acuerdo de intenciones para el desarrollo de este nuevo programa macroeconómico. El actual programa terminaría en diciembre, ya que estos proyectos tienen una duración de tres años, y son clave para el desembolso de ayuda internacional y de los créditos del Banco Internacional de Desarrollo (BID), el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), o el Banco Centroamericano de Integración económica (BCIE) entre otros, y de los que depende en gran medida la economía de Nicaragua.

Esta semana, en una reunión con casi 200 inversores fundamentalmente extranjeros, Ortega afirmó que para “no podemos erradicar la pobreza”, principal objetivo de su programa político, “erradicando al inversionista”. El mandatario nicaragüense también conversó con la Asociación de Bancos Privados de Nicaragua (ASOBANP), en la que manifestó que “juntando esfuerzos la banca, el gobierno, los trabajadores y los empresarios erradicaremos la pobreza”.


 
 

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