| España
se desmarca de la ralentización que está viviendo
la Unión Europea. Los PIB de Alemania y de la eurozona evidencian un posible enfriamiento del crecimiento
económico, mientras que el PIB español sigue subiendo.
El Producto Interior Bruto (PIB)
español ha aumentado un 3,8% interanual en el tercer trimestre,
lo que demuestra que la economía de España sigue
acelerándose suavemente gracias a la aportación
menos negativa del sector exterior y la contribución de
la demanda nacional. Este crecimiento no ha tenido reflejo en
algunos países de la Unión Europea, pero sí
en la evolución bursátil del mercado español.
El Ibex 35 ha logrado un saldo positivo este año superior
al 30%. Pese a que el crecimiento bursátil depende de muchos
factores y en la actualidad ha estado muy influido por las operaciones
corporativas, el aumento del PIB también es una de las
claves de esta revalorización en el Ibex.
Alemania ha registrado un PIB del
tercer trimestre del 2,3% interanual, cuando los economistas estimaron
que crecería hasta el 2,6%. La Bolsa alemana no ha logrado
llegar al saldo que ha registrado el mercado español y
su evolución también se ha ralentizado hasta contar
con una revalorización anual de un 18%.
En la eurozona el PIB del tercer
trimestre se ha situado por debajo de lo esperado por el mercado,
en el 2,6%. La evolución bursátil del Eurostoxx
50 se ha situado en el 14%.
España no es el único
país que ha sorprendido con su tasa de crecimiento económico
para el tercer trimestre. Al otro lado del Pacífico, Japón
anunciaba un PIB mucho mejor de lo que estimaron los analistas.
El crecimiento económico nipón ha sido dos veces
más fuerte de lo que preveían los analistas gracias
a la buena marcha de las exportaciones y las inversiones de las
empresas.
El Producto Interior Bruto se ha
situado en el 2% interanual, mientras los expertos esperaban un
crecimiento del 1%. Se trata del séptimo trimestre consecutivo
para la segunda economía mundial. Esta buena evolución
ha tenido su reflejo en bolsa. El mercado de renta variable japonés
ha conseguido una revalorización anual de algo más
de un 1%. Esta cifra en positivo se produce apenas un año
después de que Japón decidiera salir de la deflación.
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