| Las
demandas de la Federación Nacional de Cooperativas Mineras
de Bolivia (Fencomin) para que el ministro de Energía y
Metalurgia, Guillermo Dalence, abandone su cargo han agravado
el conflicto minero boliviano. Pero no todo juega en contra de
Morales, quien liderará la II Cumbre Sudamericana y disfruta
en la actualidad de una relación con Chile considerablemente
buena.
Las tensiones en el sector minero
boliviano de Huanuni no cesan. Ocho mineros cooperativistas fueron
encarcelados el lunes, acusados de homicidio por la muerte de
un policía, según ha informó la ministra
de Gobierno, Alicia Muñoz.
"El sargento Juan Carlos Quenallata murió
por múltiples heridas provocadas por la explosión
de una dinamita en su cuerpo que fue activada por los mineros
que el sábado bloquearon la carretera La Paz-Cochabamba",
precisó Muñoz.
La ministra dijo que el policía falleció
la tarde del lunes en un hospital de Oruro, 230 kilómetros
al sur de La Paz, y que ocho mineros fueron trasladados a la cárcel
de esa ciudad boliviana.
Los mineros cooperativistas bloquearon carreteras
el sábado pasado , para reclamar que el Gobierno de Evo
Morales respete autorizaciones de explotación del yacimiento
de estaño de la mina de Huanuni, escenario hace un mes
de enfrentamientos entre mineros que dejaron 16 muertos y alrededor
de 60 heridos, y en el que se enfrentaron mineros de la estatal
Corporación Minera de Bolivia (Comibol) con otros de la
Federación Nacional de Cooperativas Mineras de Bolivia
(Fencomin) por el control del cerro Posokoni, un rico yacimiento
de estaño.
El conflicto aún sigue abierto, ya que la
Fencomin ha exigido al Gobierno la liberación de los ocho
mineros cooperativistas encarcelados y la dimisión del
ministro de Energía y Metalurgia.
"El Gobierno tiene que atender nuestro pedido,
si no quiere que existan más muertos," advirtió
Paulino Huarachi, dirigente de los mineros cooperativistas.
El Defensor del Pueblo, Waldo Albarracín,
ha exhortado a mineros y Gobierno a restablecer el diálogo.
"La situación en la mina Huanuni es una bomba de tiempo;
se requiere mucho diálogo", indica Albarracín.
Pero en el Ejecutivo no están dispuestos a entablar negociaciones
con "sectores intransigentes", como indicaba la ministra
Muñoz esta semana.
Al margen del problema minero, a Evo Morales no
le pintan tan mal las cosas. La II Cumbre Sudamericana, que tendrá
lugar en Cochabamba (Bolivia) los días 8 y 9 de diciembre,
será una oportunidad única para que el mandatario
afiance su imagen en la región.
La propuesta boliviana para este encuentro, al que
acudirán todos los presidentes de Latinoamérica
excepto el colombiano Álvaro Uribe, será la integración
continental que aboga por nuevas democracias en el continente
con una mayor participación social.
Para dotar de mayor carácter social a esta
Cumbre, Morales leerá un texto titulado "Construyamos
con nuestros pueblos una verdadera Comunidad Sudamericana de Naciones
para vivir bien". Según el documento, la reunión
deberá servir para "meditar en términos de
identidad cultural, de comunidad, de armonía entre todos
y con la Pachamama (Madre Tierra)".
Además de las sesiones plenarias, los encuentros
bilaterales y la aprobación de una Declaración Final,
se espera que esta reunión cierre sus puertas con un acto
popular al que asistirán los participantes de la Cumbre
Social para la Integración de los Pueblos, que tendrá
lugar en Cochabamba simultáneamente a la II Cumbre Sudamericana.
Y otro motivo de satisfacción para el Gobierno
de Morales son las buenas relaciones por las que atraviesan Bolivia
y Chile. La relación entre ambos países se encuentra
en un escenario de distensión, según dijo esta semana
el ministro de Defensa boliviano, Walker San Miguel. "Son
como gradas que se van subiendo en un proceso de mayor confianza,
para, llegado el momento, hablar claramente de nuestros problemas
(el principal es el tema marítimo)", afirmó
el lunes el ministro.
Las relaciones entre Bolivia y Chile han naufragado
a lo largo de la historia porque, según afirmó San
Miguel, "se frustraron por declaraciones de la Armada chilena,
que inclusive ni siquiera reconocieron la existencia de la Fuerza
Naval de Bolivia".
En la actualidad, señaló el ministro,
se dan gestos amistosos como la invitación al Comandante
de la Fuerza Naval boliviana, que es un reconocimiento de su existencia.
San Miguel viajó el lunes a Chile para reunirse
con su homóloga chilena, Vivian Blanlot, quien visitará
Bolivia el 7 de diciembre para tratar el intercambio entre ambos
países de oficiales de distintas academias.
Ahora que los problemas con las petroleras extranjeras
se han minimizado considerablemente, el escollo con los mineros
cooperativistas debe de ser resuelto por el Gobierno de Evo Morales,
ya que se trata de un conflicto que corre el peligro de enquistarse
y crear inestabilidad en el país andino. Los principios
de "justicia social e igualdad" que propugna el mandatario
boliviano quedarán de manifiesto en la Cumbre Sudamericana,
pero más que palabras, lo que se necesitan son hechos.
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