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Año VII - Madrid, viernes 17 de noviembre de 2006
 
Reportaje
 
El conflicto minero de Bolivia se agrava
 
El nuevo horizonte de Evo Morales

Rodrigo Montero

 

Las demandas de la Federación Nacional de Cooperativas Mineras de Bolivia (Fencomin) para que el ministro de Energía y Metalurgia, Guillermo Dalence, abandone su cargo han agravado el conflicto minero boliviano. Pero no todo juega en contra de Morales, quien liderará la II Cumbre Sudamericana y disfruta en la actualidad de una relación con Chile considerablemente buena.

Las tensiones en el sector minero boliviano de Huanuni no cesan. Ocho mineros cooperativistas fueron encarcelados el lunes, acusados de homicidio por la muerte de un policía, según ha informó la ministra de Gobierno, Alicia Muñoz.

"El sargento Juan Carlos Quenallata murió por múltiples heridas provocadas por la explosión de una dinamita en su cuerpo que fue activada por los mineros que el sábado bloquearon la carretera La Paz-Cochabamba", precisó Muñoz.

La ministra dijo que el policía falleció la tarde del lunes en un hospital de Oruro, 230 kilómetros al sur de La Paz, y que ocho mineros fueron trasladados a la cárcel de esa ciudad boliviana.

Los mineros cooperativistas bloquearon carreteras el sábado pasado , para reclamar que el Gobierno de Evo Morales respete autorizaciones de explotación del yacimiento de estaño de la mina de Huanuni, escenario hace un mes de enfrentamientos entre mineros que dejaron 16 muertos y alrededor de 60 heridos, y en el que se enfrentaron mineros de la estatal Corporación Minera de Bolivia (Comibol) con otros de la Federación Nacional de Cooperativas Mineras de Bolivia (Fencomin) por el control del cerro Posokoni, un rico yacimiento de estaño.

El conflicto aún sigue abierto, ya que la Fencomin ha exigido al Gobierno la liberación de los ocho mineros cooperativistas encarcelados y la dimisión del ministro de Energía y Metalurgia.

"El Gobierno tiene que atender nuestro pedido, si no quiere que existan más muertos," advirtió Paulino Huarachi, dirigente de los mineros cooperativistas.

El Defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, ha exhortado a mineros y Gobierno a restablecer el diálogo. "La situación en la mina Huanuni es una bomba de tiempo; se requiere mucho diálogo", indica Albarracín. Pero en el Ejecutivo no están dispuestos a entablar negociaciones con "sectores intransigentes", como indicaba la ministra Muñoz esta semana.

Al margen del problema minero, a Evo Morales no le pintan tan mal las cosas. La II Cumbre Sudamericana, que tendrá lugar en Cochabamba (Bolivia) los días 8 y 9 de diciembre, será una oportunidad única para que el mandatario afiance su imagen en la región.

La propuesta boliviana para este encuentro, al que acudirán todos los presidentes de Latinoamérica excepto el colombiano Álvaro Uribe, será la integración continental que aboga por nuevas democracias en el continente con una mayor participación social.

Para dotar de mayor carácter social a esta Cumbre, Morales leerá un texto titulado "Construyamos con nuestros pueblos una verdadera Comunidad Sudamericana de Naciones para vivir bien". Según el documento, la reunión deberá servir para "meditar en términos de identidad cultural, de comunidad, de armonía entre todos y con la Pachamama (Madre Tierra)".

Además de las sesiones plenarias, los encuentros bilaterales y la aprobación de una Declaración Final, se espera que esta reunión cierre sus puertas con un acto popular al que asistirán los participantes de la Cumbre Social para la Integración de los Pueblos, que tendrá lugar en Cochabamba simultáneamente a la II Cumbre Sudamericana.

Y otro motivo de satisfacción para el Gobierno de Morales son las buenas relaciones por las que atraviesan Bolivia y Chile. La relación entre ambos países se encuentra en un escenario de distensión, según dijo esta semana el ministro de Defensa boliviano, Walker San Miguel. "Son como gradas que se van subiendo en un proceso de mayor confianza, para, llegado el momento, hablar claramente de nuestros problemas (el principal es el tema marítimo)", afirmó el lunes el ministro.

Las relaciones entre Bolivia y Chile han naufragado a lo largo de la historia porque, según afirmó San Miguel, "se frustraron por declaraciones de la Armada chilena, que inclusive ni siquiera reconocieron la existencia de la Fuerza Naval de Bolivia".

En la actualidad, señaló el ministro, se dan gestos amistosos como la invitación al Comandante de la Fuerza Naval boliviana, que es un reconocimiento de su existencia.

San Miguel viajó el lunes a Chile para reunirse con su homóloga chilena, Vivian Blanlot, quien visitará Bolivia el 7 de diciembre para tratar el intercambio entre ambos países de oficiales de distintas academias.

Ahora que los problemas con las petroleras extranjeras se han minimizado considerablemente, el escollo con los mineros cooperativistas debe de ser resuelto por el Gobierno de Evo Morales, ya que se trata de un conflicto que corre el peligro de enquistarse y crear inestabilidad en el país andino. Los principios de "justicia social e igualdad" que propugna el mandatario boliviano quedarán de manifiesto en la Cumbre Sudamericana, pero más que palabras, lo que se necesitan son hechos.

 
 

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