| Han
pasado casi diez días desde que Daniel Ortega se proclamara
victorioso en los comicios electorales del 5 de noviembre, y ya
ha empezado a configurar las bases de lo que será su futuro
gobierno. El que será el máximo mandatario del país
parece que practicará un “sandinismo light”,
porque una de las primeras medidas que ha adoptado es intentar
un acercamiento con su archienemigo EEUU.
Tras un controvertido comunicado
de fuentes cercanas a Ortega en el que se hacía público
que el sandinista había hecho una oferta de diálogo
a EEUU por medio de representantes extranjeros, el vecino norteño
no ha confirmado estos contactos y se muestra muy cauto en sus
declaraciones con respecto al tema nicaragüense.
Pero esta semana Ortega ha criticado
duramente la construcción del doble muro que EEUU está
construyendo en su frontera con México, lo que no parece
que le vaya a otorgar muchos puntos en su política de acercamiento.
Esta barrera ya fue denunciada durante la XVI Cumbre Iberoamericana
de Jefes de Estado y Gobierno, a la que el actual presidente Enrique
Bolaños no asistió porque coincidía con las
elecciones nacionales.
El “comandante” Ortega,
como así los llaman muchos de los afines a su partido,
el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), comentó
a los medios de comunicación locales que el muro no servirá
para contener la inmigración ilegal a ese país.
Para el sandinista, la solución habría que buscarla
mediante un esfuerzo conjunto de todas las partes.
Se trata de un tema muy espinoso,
porque el país centroamericano ostenta el triste honor
de ser el más pobre de Latinoamérica, detrás
de Haití, lo que supone que su pequeña población
de casi dos millones de personas haya sufrido una importante emigración,
sobre todo a Costa Rica, y principalmente a EEUU.
“Es fundamental que EEUU logre entender que por razones
de justicia, equidad y de su misma estabilidad, tenga la capacidad
de trabajar con todo el continente una política comunitaria
en términos parecidos a las que ha venido trabajando la
Unión Europea (UE)”, comentó esta semana Ortega
a los medios de comunicación locales.
Durante toda la campaña
electoral, EEUU apostó abiertamente por el candidato conservador
Eduardo Montealegre de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN),
y advirtió del peligro que suponía temer a Ortega
nuevamente al frente del país. Los inversores extranjeros
y nacionales también miraban con recelo el triunfo del
sandinista, pero ésta ya ha calmado los rumores de nacionalización,
y seguirá apostando por el libre mercado, como él
mismo ha confirmado.
El famoso 'Comandante Cero¡, después
del triunfo de la revolución en Nicaragua, tuvo como principal
objetivo asentar y estabilizar los logros introducidos por el
FSLN en el país después de la caída del dictador
Somoza. Fue considerado el máximo enemigo de los intereses
de los EEUU y símbolo del comunismo expansivo que intentaba
combatir el polifacético presidente republicano Ronald
Reagan. Frente a la Nicaragua sandinista, la administración
estadounidense puso en marcha la guerrilla de la contra, que acosó
militarmente a esta república centroamericana.
Por otra parte, otra de las medidas
importantes que ha adoptado Ortega es ascender los fondos destinados
a la salud pública y educación, con el ahorro que
se derive de la condonación de la deuda que el país
tiene contraída con el Banco Interamericano de Desarrollo
(BID). Aunque esta medida aún no está confirmada,
el BID ha declarado que estudia la posibilidad de perdonar parte
de la deuda que varios países latinoamericanos tienen con
este organismo. En el caso de Nicaragua supondría no pagar
618 de los 1081 millones de euros a los que asciende la deuda.
Ortega se encuentra actualmente
de visita en Panamá, primer destino de su gira internacional
como presidente electo, y durante la cual se ha entrevistado con
el dirigente del país Martín Torrijos, en la que
hablaron de la integración centroamericana.
Daniel Ortega Saavedra será
investido como nuevo presidente de Nicaragia el próximo
10 de enero en la capital del país, Managua, y ya esta
semana las Fuerzas Armadas del país han dado los retoques
finales al plan que garantizará la seguridad de los dignatarios
e invitados internacionales.
Entre los posibles asistentes
están los mandatarios de Venezuela, Hugo Chávez,
el boliviano Evo Morales, y Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil.
Se espera que además asistan todos los jefes de Estado
o de Gobierno que conforman el Sistema de Integración Centroamericano
(Panamá, Guatemala, Honduras y El Salvador, Costa Rica
y Belice). |