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Año VII - Madrid, viernes 24 de noviembre de 2006
 
Reportaje
 
El presidente electo de Nicaragua quiere establecer buenas relaciones con EEUU
 
Ortega quiere ser amigo del enemigo

Cristina Jato

 

Han pasado casi diez días desde que Daniel Ortega se proclamara victorioso en los comicios electorales del 5 de noviembre, y ya ha empezado a configurar las bases de lo que será su futuro gobierno. El que será el máximo mandatario del país parece que practicará un “sandinismo light”, porque una de las primeras medidas que ha adoptado es intentar un acercamiento con su archienemigo EEUU.

Tras un controvertido comunicado de fuentes cercanas a Ortega en el que se hacía público que el sandinista había hecho una oferta de diálogo a EEUU por medio de representantes extranjeros, el vecino norteño no ha confirmado estos contactos y se muestra muy cauto en sus declaraciones con respecto al tema nicaragüense.

Pero esta semana Ortega ha criticado duramente la construcción del doble muro que EEUU está construyendo en su frontera con México, lo que no parece que le vaya a otorgar muchos puntos en su política de acercamiento. Esta barrera ya fue denunciada durante la XVI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno, a la que el actual presidente Enrique Bolaños no asistió porque coincidía con las elecciones nacionales.

El “comandante” Ortega, como así los llaman muchos de los afines a su partido, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), comentó a los medios de comunicación locales que el muro no servirá para contener la inmigración ilegal a ese país. Para el sandinista, la solución habría que buscarla mediante un esfuerzo conjunto de todas las partes.

Se trata de un tema muy espinoso, porque el país centroamericano ostenta el triste honor de ser el más pobre de Latinoamérica, detrás de Haití, lo que supone que su pequeña población de casi dos millones de personas haya sufrido una importante emigración, sobre todo a Costa Rica, y principalmente a EEUU.

“Es fundamental que EEUU logre entender que por razones de justicia, equidad y de su misma estabilidad, tenga la capacidad de trabajar con todo el continente una política comunitaria en términos parecidos a las que ha venido trabajando la Unión Europea (UE)”, comentó esta semana Ortega a los medios de comunicación locales.

Durante toda la campaña electoral, EEUU apostó abiertamente por el candidato conservador Eduardo Montealegre de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), y advirtió del peligro que suponía temer a Ortega nuevamente al frente del país. Los inversores extranjeros y nacionales también miraban con recelo el triunfo del sandinista, pero ésta ya ha calmado los rumores de nacionalización, y seguirá apostando por el libre mercado, como él mismo ha confirmado.

El famoso 'Comandante Cero¡, después del triunfo de la revolución en Nicaragua, tuvo como principal objetivo asentar y estabilizar los logros introducidos por el FSLN en el país después de la caída del dictador Somoza. Fue considerado el máximo enemigo de los intereses de los EEUU y símbolo del comunismo expansivo que intentaba combatir el polifacético presidente republicano Ronald Reagan. Frente a la Nicaragua sandinista, la administración estadounidense puso en marcha la guerrilla de la contra, que acosó militarmente a esta república centroamericana.

Por otra parte, otra de las medidas importantes que ha adoptado Ortega es ascender los fondos destinados a la salud pública y educación, con el ahorro que se derive de la condonación de la deuda que el país tiene contraída con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Aunque esta medida aún no está confirmada, el BID ha declarado que estudia la posibilidad de perdonar parte de la deuda que varios países latinoamericanos tienen con este organismo. En el caso de Nicaragua supondría no pagar 618 de los 1081 millones de euros a los que asciende la deuda.

Ortega se encuentra actualmente de visita en Panamá, primer destino de su gira internacional como presidente electo, y durante la cual se ha entrevistado con el dirigente del país Martín Torrijos, en la que hablaron de la integración centroamericana.

Daniel Ortega Saavedra será investido como nuevo presidente de Nicaragia el próximo 10 de enero en la capital del país, Managua, y ya esta semana las Fuerzas Armadas del país han dado los retoques finales al plan que garantizará la seguridad de los dignatarios e invitados internacionales.

Entre los posibles asistentes están los mandatarios de Venezuela, Hugo Chávez, el boliviano Evo Morales, y Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil. Se espera que además asistan todos los jefes de Estado o de Gobierno que conforman el Sistema de Integración Centroamericano (Panamá, Guatemala, Honduras y El Salvador, Costa Rica y Belice).

 
 

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