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Año IX - Madrid, jueves 8 de noviembre de 2007
 
Reportaje
 

Citigroup ficha a un experimentado 'bombero' para solucionar su crisis

Cambios en la cúpula de los bancos de EEUU
C.M/D.V.

Una de las primeras medidas adoptadas por el máximo ejecutivo de Citigroup, Robert Rubin, tras la marcha de Charles Prince ha sido el fichaje de Richard Stuckey, famoso por liderar la operación de salvamento del hedge fund Long-Term Capital Management, después de que sus dudosas apuestas en derivados provocaran una crisis financiera mundial en 1998.

En la actualidad, Stuckey era asesor del G-10 y se encargaba de la prevención de crisis. Richard Stuckey encabezará el Grupo de Cartera de Alto Riesgo de Citigroup, que fue creado después de que el mayor banco de EEUU anunciara que la crisis del mercado hipotecario de EEUU le ha causado unas pérdidas adicionales de 11.000 millones de dólares. El grupo administrará las obligaciones de deuda colateralizada (CDO, por sus siglas en inglés) respaldadas por activos, los inventarios de valores respaldados por activos y la muy alta exposición en este tipo de inversiones.

Diferentes agencias internacionales han intentado contactar con él, pero el departamento de prensa de Citigroup ha dicho que pasará mucho tiempo hasta que haga declaraciones. Además, todo parece indicar que las próxima víctima será el consejero delegado de Bear Stearns, James E. Caynes, sobre todo después de que la compañía redujera su beneficio un 61% en el tercer trimestre.

Hoy, el portal especializado Deal Book publica una carta interna enviada por el actual consejero delegado del banco de inversión a los empleados en la que defendía su gestión al frente de Bear Stearns y añadía que no contempla abandonar su cargo. Según añade esta publicación, las acusaciones vendrían fundamentalmente del consejo de administración del banco, quienes aseguran que sólo se dedica a jugar al golf y que se va los fines de semana sin teléfono móvil.

Por su parte, el mayor accionista de Citigroup, el príncipe saudí Alwaleed bin Talal, está ejerciendo presión para que el ex presidente de la entidad Sandy Weill regrese a la Presidencia, en sustitución de Charles Prince, que ha dimitido recientemente. Según la CNBC, el multimillonario saudí ha reclamado la vuelta de Weill, tras perder 4.000 millones de dólares en su inversión en el Citi durante las últimas tres semanas.

Charles Prince, el presidente saliente, ha dimitido tras anunciar que el mayor banco estadounidense ha perdido 11.000 millones de dólares desde septiembre. Su controvertida gestión se ha caracterizado por vender diversas unidades de la mayor entidad de EEUU. Vendió Travelers Life & Annuity a MetLife por 11.500 millones de dólares en 2005. También se deshizo de los negocios de gestión de activos, que agrupaban a unos 80 fondos de inversión que gestionaban unos 160.000 millones de dólares. Prince desmantelaba así parte del grupo que durante tres décadas ayudó a construir a Weill.

Despidos. En los 13 primeros meses de su mandato despidió también a tres directivos de confianza de Weill: Thomas Jones, responsable del área de inversión, Deryck Maughan, vicepresidente de Citigroup International y Peter Scaturro, que estaba al frente de la unidad de banca privada. Después de estos, otros veteranos ejecutivos salieron del gigante financiero. Además, Prince anunció que eliminaría o reasignaría más de 26.500 puestos de trabajo, debido a las quejas del príncipe saudí, que se pronunció a favor de un recorte de los costes del Banco.

Merrill Lynch también se encuentra en un periodo de transición después de que dimitiera su presidente Stanley O'neal, forzado por las pérdidas que registraba el banco de inversión. CNBC afirma que la entidad ha propuesto a Larry Fink, titular de la junta de Black Rock, que asuma la Presidencia del gigante de Wall Street, citando fuentes cercanas a la operación. Fink tomará la decisión en las próximas dos semanas.

La agencia Fitch Ratings ha rebajado la calificación de la deuda a largo plazo de Citigroup hasta "AA" desde "AA+" y la ha colocado en perspectiva "negativa". Por su parte, Standard & Poor's ratificó su calificación "AA" para el largo plazo aunque auguró un panorama "negativo" para el banco. La agencia de calificación cree que la renuncia de Prince podría ser una señal de un periodo de incertidumbre estratégica para el banco.

 
 

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