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Año IX - Madrid, jueves 8 de noviembre de 2007
 
Reportaje
 

El sistema de participaciones cruzadas blinda las empresas estratégicas italianas

Tormenta transalpina
E.B.

El mercado italiano se caracteriza por el blindaje de sus empresas ante la entrada de firmas extranjeras, a través de un complicado entramado de participaciones cruzadas. Algunos de los grandes grupos españoles han logrado entrar en el mercado transalpino.

Al hilo de la tormenta desatada en Italia por la fusión entre Unicredito y Capitalia, el accionariado de las empresas italianas guarda un difícil equilibrio en el que es complicado entrar. Incluso una vez tomado el acuerdo entre las empresas, el Gobierno italiano ha tomado cartas en el asunto, como es el caso de la fusión entre la española Abertis y la italiana Autoestrade. En diciembre del año pasado, ambas compañías se vieron obligadas a congelar sus planes de fusión a causa de la intervención gubernamental italiana, que cambió la normativa de concesiones para las autopistas justo después de que las compañías anunciaran su unión. Los obstáculos interpuestos por el Ejecutivo de Prodi provocaron la reacción la Comisión Europea, que abrió dos procedimientos para analizar posibles infracciones de la normativa comunitaria por parte de Italia.

En cuanto al sector financiero, los dos mayores bancos españoles han sufrido en sus carnes la cerrazón de las entidades italianas. BBVA lanzó una OPA sobre el Banco Nazionale di Lavoro (BNL) que no llegó a buen puerto debido a las dificultades que interponía el Banco Central Italiano (Bankitalia), apoyado por el propio Gobierno Berlusconi, que no consentía que un banco foráneo tuviera una participación de más del 20% en uno italiano. Por su parte, Santander ha logrado entrar en el país transalpino gracias a la compra de ABN. Sin embargo, el banco atesoró una participación en Intesa San Paolo, en el que el resto de accionistas dificultaron la presencia del Santander, hasta que la entidad la vendió por considerarla no estratégica.

Telefónica ha sido la excepción: César Alierta tiene su puesto en Telecom Italia sin despertar las reticencias habituales entre los actores políticos y económicos.

Con la Iglesia hemos topado. Umasges, una sociedad de inversión de capital variable (sicav) que gestiona la Conferencia Episcopal española, mira hacia Italia a la hora de hacer sus inversiones internacionales. Destaca que durante el presente trimestre, el vehículo inversor ha destinado un 1,43% en el banco Unicredito Italiano, que está envuelto en la fusión con Capitalia, de la que ya poseían un 2,20% aproximadamente. Así pues, la inversión de los obispos en el banco fusionado ascendería al 3,63%, por lo que el principal banco italiano supondría el valor con más peso en la cartera internacional de la sicav.

Expertos en finanzas del Vaticano aseguran que la estrategia de la Santa Sede es asegurar su presencia estratégica en determinadas empresas a través de pequeñas participaciones distribuidas entre sus diferentes Conferencias Episcopales. De esta forma, aseguran su presencia discreta pero influyente. Es discreta porque normalmente los porcentajes no son tan relevantes como para ser declarados ante los diferentes reguladores estatales, y es influyente porque una vez se suman todos esas participaciones minoritarias fieles a la Santa Sede, el Vaticano obtiene una presencia que debe ser tenida en cuenta por los consejos directivos de esas empresas.

 
 

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