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El mercado italiano se caracteriza por el blindaje de sus empresas
ante la entrada de firmas extranjeras, a través de un complicado
entramado de participaciones cruzadas. Algunos de los grandes
grupos españoles han logrado entrar en el mercado transalpino.
Al hilo de la tormenta desatada en Italia por la fusión
entre Unicredito y Capitalia, el accionariado de las empresas
italianas guarda un difícil equilibrio en el que es complicado
entrar. Incluso una vez tomado el acuerdo entre las empresas,
el Gobierno italiano ha tomado cartas en el asunto, como es el
caso de la fusión entre la española Abertis y la
italiana Autoestrade. En diciembre del año pasado, ambas
compañías se vieron obligadas a congelar sus planes
de fusión a causa de la intervención gubernamental
italiana, que cambió la normativa de concesiones para las
autopistas justo después de que las compañías
anunciaran su unión. Los obstáculos interpuestos
por el Ejecutivo de Prodi provocaron la reacción la Comisión
Europea, que abrió dos procedimientos para analizar posibles
infracciones de la normativa comunitaria por parte de Italia.
En cuanto al sector financiero, los dos mayores bancos españoles
han sufrido en sus carnes la cerrazón de las entidades
italianas. BBVA lanzó una OPA sobre el Banco Nazionale
di Lavoro (BNL) que no llegó a buen puerto debido a las
dificultades que interponía el Banco Central Italiano (Bankitalia),
apoyado por el propio Gobierno Berlusconi, que no consentía
que un banco foráneo tuviera una participación de
más del 20% en uno italiano. Por su parte, Santander
ha logrado entrar en el país transalpino gracias a la compra
de ABN. Sin embargo, el banco atesoró una participación
en Intesa San Paolo, en el que el resto de accionistas dificultaron
la presencia del Santander, hasta que la entidad la vendió
por considerarla no estratégica.
Telefónica ha sido la excepción:
César Alierta tiene su puesto en Telecom Italia sin despertar
las reticencias habituales entre los actores políticos
y económicos.
Con la Iglesia hemos topado. Umasges, una sociedad de inversión de capital variable (sicav) que gestiona
la Conferencia Episcopal española, mira hacia Italia a la hora de hacer
sus inversiones internacionales. Destaca que durante el presente
trimestre, el vehículo inversor ha destinado un 1,43% en
el banco Unicredito Italiano, que está envuelto en la fusión
con Capitalia, de la que ya poseían un 2,20% aproximadamente.
Así pues, la inversión de los obispos en el banco
fusionado ascendería al 3,63%, por lo que el principal
banco italiano supondría el valor con más peso en
la cartera internacional de la sicav.
Expertos en finanzas del Vaticano aseguran que la estrategia de
la Santa Sede es asegurar su presencia estratégica en determinadas
empresas a través de pequeñas participaciones distribuidas
entre sus diferentes Conferencias Episcopales. De esta forma,
aseguran su presencia discreta pero influyente. Es discreta porque
normalmente los porcentajes no son tan relevantes como para ser
declarados ante los diferentes reguladores estatales, y es influyente
porque una vez se suman todos esas participaciones minoritarias
fieles a la Santa Sede, el Vaticano obtiene una presencia que
debe ser tenida en cuenta por los consejos directivos de esas
empresas. |