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pesar de la gira que en septiembre realizó Lula Da Silva
por Europa, donde estuvo recabando apoyos para conseguir un tratamiento
favorable de la Unión Europea (UE) al etanol brasileño,
y aunque el propio Bush presentara junto a Lula en Brasilia un
proyecto bilateral para apoyar el uso de este combustible, las
dos mayores potencias comerciales del mundo parecen tener miedo
al aparentemente imparable avance de este producto.
Los representantes de Brasil ante la Organización Mundial
de Comercio (OMC) han denunciado en Ginebra (Suiza) un presunto
pacto que habían firmado EEUU y UE para impedir que los
biocombustibles se incluyan en el epígrafe de “productos
ambientales” previsto en el borrador del Nuevo Tratado sobre
Comercio Global que se negocia a puerta cerrada en la ciudad suiza.
Si estos productos recibieran ese tratamiento, se beneficiarían
de una drástica reducción arancelaria.
En declaraciones recogidas por AP, los mismos representantes
brasileños, que la agencia elude citar, aseguraron que
Washington y Bruselas basan su rechazo a que la producción
mundial de etanol se vea beneficiada por este régimen fiscal
favorable en el hecho de que se trata de un producto agrícola
y no industrial y que son sólo los bienes industriales
los que pueden acogerse en algunos casos a la demanda de productos
ambientales.
Brasil tiene especial interés en conseguir esta fiscalidad
favorable para los biocombustibles porque es el mayor productor
mundial de etanol y una suspensión arancelaria supondría
unos ahorros para su sector de miles de millares de dólares
en ingresos.
El etanol, basado en la caña de azúcar, ha sido
promovido por Brasil en todo el mundo convirtiéndolo en
una alternativa económica y ecológica a los combustibles
fósiles, cuando el petróleo aumenta de precio y
el recalentamiento global preocupa cada vez más. Los aranceles
de EEUU y la UE buscan proteger a los agricultores estadounidenses
y europeos ya que no pueden producir el combustible a precios
competitivos.
Brasil podría ser la próxima potencia productora
de etanol debido a que su caña de azúcar es más
útil para la producción de combustible si se compara
con el maíz que utiliza EEUU y la remolacha empleada por
las naciones europeas.
El presidente brasileño comenzó su gira europea
de septiembre por los países nórdicos, principales
interesados en el uso del etanol y el resto de energías
limpias, ya que no son productores y tradicionalmente tienen una
mayor concienciación ecológica, y lo que es más
importante: son países que pueden presionar al resto de
la UE para la eliminación de los aranceles impuestos por
Europa.
Los principales países del Grupo de los 27 que no son
favorables a la eliminación de dichas tasas, que actualmente
están fijadas en 0,14 dólares por litro (0,10 euros).
Francia, Alemania y España son tres de los más activos
opositores a la eliminación de los gravámenes.
Lula y Bush acordaron, en dos reuniones celebradas en marzo,
impulsar la expansión de los biocombustibles en América
Latina. Sin embargo, la explotación a gran escala de este
producto ha sido fuertemente criticada por los presidentes Fidel
Castro, de Cuba, y Hugo Chávez, de Venezuela. Ambos mandatarios
consideran que orientar las plantaciones de maíz y soja
a la producción de combustibles podría terminar
encareciendo la alimentación.
Aún no se sabe si será en Guatemala o Chile la
reunión regional de la ONU previa a la Ronda de Doha, que
se celebrará en Qatar en el segundo semestre de 2008. Lo
que es seguro es que en un sitio u otro, Brasil tratará
de salir de la reunión con un apoyo mayoritario de todos
los países para su propuesta de biocombustibles.
Quizás Colombia, a la que EEUU acaba de ampliar las preferencias
arancelarias, o Perú, que ha logrado la aprobación
del Congreso estadounidense a su Tratado de Libre Comercio (TLC),
se opongan a los deseos de Lula.
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