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En una inesperada decisión, el Gobierno boliviano de Evo Morales ha decidido otorgar prioridad a un proyecto para exportar sus hidrocarburos en el eje fluvial de los ríos Paraguay-Paraná, que coincide que es la ruta que los países del Mercado Común del Sur (Mercosur) utilizan para sus exportaciones. Si Evo decide comenzar a exportar su gas hacia esos países sudamericanos, puede que su 'colega venezolano', Hugo Chávez, se quede sin ese producto energético para su 'gasoducto querido'.
Pero parece que el líder indígena no es el único que ‘pasa' del Gasoducto del Sur esta semana. También el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, a través de su empresa petrolera Petrobras, ha decidido alejarse del gasoducto ideado por Chávez, porque considera que se ha estancado y por los desacuerdos con el mandatario de Venezuela de la forma en la que quería utilizar el gas.
Chávez quería utilizar el gas para el consumo de su país, mientras que Lula aspiraba a licuarlo e importarlo de forma internacional. Además, el presidente brasileño estudia invertir en gas boliviano.
Por si esto sucediera, Evo ha pensado en grande para este negocio gasífero, y además ha decidido que el proyecto incluya la creación de una flota fluvial nacional, cuya financiación será otorgada por los ministerios bolivianos de Hacienda y Planificación, y en el que intervendrán única y exclusivamente empresas bolivianas.
Puede que el mandatario bolivariano no haya pensado en todo, o puede que sí, pero resulta que el final de la ruta fluvial que ha elegido para sacar del país su producto más preciado, coincide que termina en frente de las ciudades de Buenos Aires (Argentina) y Montevideo (Uruguay), justo dónde los gobiernos de ambos países mantienen un conflicto por la instalación de una papelera, muy cerca de allí.
Quizá Evo haya pensado que esa fábrica finlandesa necesite su materia prima, o quizá sea sólo una mera coincidencia.
Más cambios de Evo. Pero esa decisión de exportar por vía fluvial los hidrocarburos, no es el único cambio que el Ejecutivo de Morales realiza en los últimos tiempos, ya que además ha decidido, sorprendentemente, abrir las importaciones a todos los productos que escasean en su país.
El gabinete de ministros boliviano tomó esa decisión cuando sus miembros se dieron cuenta de que la población carecía de todos los alimentos más necesarios para vivir, y de que tenían que hacer algo para garantizar la seguridad alimentaria. Por eso, ese mismo gabinete ha aprobado dos decretos supremos. El primero abre las puertas para la importación directa de todos esos productos, mientras que el segundo cierra las puertas a la exportación de granos y carne vacuna.
El asunto debe ser grave, porque la ministra de Desarrollo Rural, Susana Rivero, ya ha anunciado la primera importación de 10.000 toneladas de arroz, con respaldo en el decreto supremo 29340, que es la segunda norma que garantiza el abastecimiento de este producto en el país.
Evo tiene las cosas bien atadas, porque para que su país no se convierta en uno capitalista cualquiera, en el que el mercado se rija por la ley de la oferta y la demanda, se ha dispuesto que las exportaciones de alimentos, requieran de una licencia.
Hay algunos funcionarios bolivianos, como el ministro de Hacienda, Luis Arce, que quieren convencer a la población de que esas medidas han sido tomadas para que disminuya el ataque especulativo de los precios, y, además, que la licencia sólo tiene la finalidad de garantizar el abastecimiento de todos los productos de la canasta básica .
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